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    <title>La Voz de San Justo</title>
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            Lo que dejó la marcha multitudinaria y el documento a 50 años del golpe: “Que nos digan dónde están”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-0uvfNq1e1MoGXP-Ds5PkSXbHUg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/marcha_24m.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>"Una de las deudas de la Justicia democrática continúa siendo la falta de condena de los responsables civiles de la masacre. Queda mucho por saber. Quedan más de trescientos nietos apropiados, a quienes les robaron su identidad. Nos falta saber aún qué hicieron los criminales con los cuerpos de los 30.000 desaparecidos”. La frase, leída durante el acto central, condensó el sentido de una jornada que volvió a poner en primer plano las deudas pendientes y su vínculo con el presente.</p><p>A 50 años del golpe de Estado de 1976, San Francisco vivió este martes 24 de marzo una de las marchas más concurridas de los últimos años. La columna partió desde el Monumento al Nunca Más, en el Paseo Cervantes, y avanzó hasta la Plaza Cívica, donde se desarrolló el acto central. Allí se leyó el documento elaborado por la Mesa de Trabajo 24M, integrada por organismos de derechos humanos, espacios políticos, gremiales, culturales y vecinos. La consigna que atravesó la convocatoria fue “Que nos digan dónde están”, en alusión a los 30.000 detenidos desaparecidos.</p><p>Durante la lectura, también se destacó que “la reciente identificación de los cuerpos de doce compañeros desaparecidos en La Perla (…) demuestra que el trabajo continúa, a pesar de los obstáculos que interpone el actual Gobierno Nacional”, en una referencia directa a los procesos de memoria, verdad y justicia que siguen en curso.</p><p>El documento no solo repasó el terrorismo de Estado y sus consecuencias, sino que además estableció un paralelismo con la coyuntura actual. “Hoy estamos aquí porque nuestro tiempo representa uno de los futuros posibles que, seguramente, se plantearon los genocidas”, señalaron, al tiempo que advirtieron sobre políticas que implican “la vulneración de los Derechos Humanos consagrados”.</p><p>En ese sentido, se cuestionaron medidas vinculadas a recortes en áreas sensibles y se denunció la construcción de nuevos enemigos sociales. “Para los nuevos fascistas, el enemigo a derrotar está integrado por los jubilados, los docentes, los trabajadores de la salud (…) y las diversidades sexuales”, se expresó.</p><p>El cierre del documento reafirmó el sentido de la movilización: “Estamos aquí porque la resistencia es urgente. Estamos aquí porque seguimos exigiendo Memoria, Verdad y Justicia. Estamos aquí para decir, hoy más que nunca: Nunca Más”.</p><p>&nbsp;</p><p>El documento completo:</p><p>Hace 50 años, el 24 de marzo de 1976, tuvo lugar el hecho que partiría la Historia de nuestro país de una manera irreversible. Pocos eventos mostraron la potencia y el significado que representó la toma del poder por parte de las Fuerzas Armadas, en su integralidad conceptual, y en representación de los grupos concentrados de poder económico, social, político y religioso. Sin embargo no fue el Golpe, en sí mismo, algo novedoso. Esta manera de acceder al manejo de la cosa pública ya había sido llevada a cabo por los mismos protagonistas a lo largo del devenir nacional. Tampoco eran novedosas las recetas económicas y sociales puestas en práctica por tales sicarios. Ya durante la década infame y las autodenominadas revoluciones libertadora y argentina se habían aplicado sesiones de tortura y fusilamientos clandestinos a quienes los enfrentaban. Ya se habían reprimido la lucha social y proscripto al principal partido de oposición. La picana de Lugones y las masacres de José León Suárez y Trelew ya eran páginas escritas de la tragedia nacional, páginas escritas con la sangre de las víctimas.</p><p>La novedad de la última Dictadura estuvo dada por la determinación de sus ejecutores en diseñar un futuro a su medida. Para lograr este fin, elaboraron un plan sistemático de represión y terrorismo de Estado, en el que se procuró impedir cualquier intento de resistencia popular al programa de primarización y financiarización de la economía, miseria planificada y pérdida de derechos, mediante el secuestro, tortura y desaparición de 30.000 personas. No hubo azar, no hubo improvisación. Todo lo contrario.</p><p>Cada secuestro obedeció al interés principal que perseguían los verdugos: descabezar toda resistencia posible en ese presente y bloquear cualquier tipo de reacción a futuro. Es por eso que se atacó a la educación y a la salud, a la producción y al desarrollo tecnológico, científico y cultural de la Nación. Es por eso que se secuestró la identidad de más de cuatrocientos niños. Es por eso que funcionaron, en nuestro país, más de ochocientos centros clandestinos de detención. Es por eso que se estableció un régimen de terror en todo el país, un terror que sobrepasó los muros de los Campos de Concentración y que se respiró en todos los ámbitos. Todos fuimos prisioneros, todos fuimos blanco de la represión, incluso aquellos que se escudaron en algunas frases que penetraron el sentido común, se hicieron símbolo de época y siguen resonando en nuestro inconsciente colectivo, frases como “algo habrán hecho”, “los Argentinos somos derechos y humanos” o “fue una guerra”. La única guerra real que la Dictadura provocó y perdió fue tan criminal como todo lo que hicieron en ese período, y llevó al martirio a centenares de colimbas adolescentes y jóvenes, durante y después de la contienda. Malvinas sigue siendo una herida abierta en nuestra Historia. Los muertos y toda la sociedad siguen esperando el castigo a los responsables de tal espanto.</p><p>Pero la Dictadura cayó por su propia incapacidad, por la crisis generada por su programa económico, por la derrota en Malvinas y por la lucha popular. Los criminales fueron juzgados en dos etapas diferentes, cada una de ellas con sus características particulares, dependientes del contexto histórico y político. Fueron inéditos la creación de la CONADEP y el Juicio a las Juntas llevado a cabo durante el Gobierno de la recuperación democrática encabezado por Raúl Alfonsín, y fue trascendental lo hecho por Néstor Kirchner, con la anulación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, lo que posibilitó llevar adelante el juzgamiento y la condena de los militares responsables del genocidio, política continuada por los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y de Alberto Fernández. Una de las deudas de la Justicia democrática continúa siendo la falta de condena de los responsables civiles de la masacre. Queda mucho por saber. Quedan más de trescientos nietos apropiados, a quienes les robaron su identidad. Nos falta saber aún qué hicieron los criminales con los cuerpos de los 30.000 desaparecidos. La reciente identificación de los cuerpos de doce compañeros desaparecidos en La Perla, entre los que se cuentan nuestras Mellizas Cecilia María y Adriana María Carranza, demuestra que el trabajo continúa, a pesar de los obstáculos que interpone el actual Gobierno Nacional.</p><p>Hoy estamos aquí reunidos, cincuenta años después.</p><p>En el futuro de aquel tiempo, que es nuestro presente.</p><p>Entre estos dos tiempos, mucho hay para contar.</p><p>Porque esta historia, a la que muchos definen como “historia vieja”, es nuestra historia. Nosotros la vivimos, nosotros fuimos quienes transcurrimos en ella. Y somos nosotros los que debemos pensar acerca del tiempo que nos toca vivir.</p><p>Porque en estos cincuenta años se vivieron muchos presentes y muchos futuros posibles, algunos truncados y otros que fueron reales. Una vez finalizada la Dictadura se dictaron leyes que nos llevaron a ser uno de los países más avanzados en la consagración de los Derechos Humanos de manera integral, relacionados con el mundo del trabajo, de la salud, de la vida social, de la identidad de género, del acceso a la recreación. Se generó un cuerpo legal de vanguardia a nivel mundial. Se promocionó el desarrollo científico, desde el diseño de vacunas hasta la exploración del espacio. Se garantizó el acceso al conocimiento y a la educación.</p><p>Se buscó un marco legal que, además de ser igual para todos, fuera justo para cada uno de nosotros.</p><p>Por otro lado, en estos más de cuarenta años de restauración democrática se vivieron también tiempos de apogeo neoliberal, siguiendo las tendencias que se producían a nivel mundial, con la aplicación de las recetas que ya habían fracasado durante la Dictadura, y que nos llevaron a la crisis del año 2001.</p><p>No es casualidad que durante los noventas se produjera un retroceso marcado en las políticas de Derechos Humanos, llegando al absurdo del indulto decretado por el presidente Menem en diciembre de 1990, ni fue azar que tales Derechos fueran calificados como “curros” por parte del presidente Mauricio Macri en años más recientes, o que se cuestionara la legitimidad de la lucha de los diferentes Organismos como Abuelas, Madres o HIJOS.</p><p>No es casualidad, tampoco, que la reacción a estas políticas haya sido, muchas veces, desarticulada. Lejos estuvimos de protagonizar movilizaciones policlasistas como el histórico Cordobazo, que puso en jaque a la Dictadura de Onganía. Faltaban aquellos que habían sido masacrados en las siniestras mazmorras del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. En ese futuro posible, faltaron referentes para la lucha y para la formación de nuevos cuadros.</p><p>Hoy estamos, entonces, aquí reunidos. Pero no es solamente la conmemoración lo que nos congrega. No es solamente el dolor del recuerdo de aquellos que no están. Hoy estamos aquí porque nuestro tiempo representa uno de los futuros posibles que, seguramente, se plantearon los genocidas: la legitimación de un proyecto político, económico y social por medio del voto popular. Lo que no se logró con Massera se hizo posible con Milei, bufón violento y grotesco que sirvió de Caballo de Troya para el acceso al gobierno por parte de quienes reivindican el genocidio y avalan su política.</p><p>Lo que anteriormente fue un plan sistemático de exterminio, se aplica ahora a la vulneración de los Derechos Humanos consagrados durante parte de los últimos cien años de Historia.</p><p>Así, se disfraza de modernización a una legislación que degrada los derechos más elementales de los trabajadores, y que los retrotrae a los tiempos de La Forestal o de las masacres en la Patagonia. Se oculta bajo el paraguas de una supuesta libertad de mercado y de un utópico déficit cero el desfinanciamiento de la salud y de la educación en todos sus niveles, los recortes en la atención de las Personas con Discapacidad y las jubilaciones, y se penaliza la protesta social.</p><p>Se diseña un futuro acorde a la ideología anarcoliberal y financiera, proclamando una supuesta libertad educativa mientras se penaliza a las adolescencias vulnerables bajando la edad de punibilidad sin diseñar políticas que resuelvan las cuestiones que los ponen en peligro.</p><p>Se plantea una sociedad en la que predomina lo individual por sobre lo colectivo, el conformismo por sobre la rebeldía, el sálvese quien pueda por sobre la solidaridad.</p><p>Parte de ese futuro incluye, como en las más fantásticas distopías, la reescritura de un pasado que reivindica el accionar represivo de las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Es por eso que se degradó la secretaría de DDHH, impidiéndole actuar como querellante en causas de crímenes de lesa humanidad, se desfinanció el mantenimiento de los sitios de Memoria, se vaciaron las áreas específicas que proveían abogados para el seguimiento de los juicios, y se modificaron los contenidos pedagógicos referidos a tales cuestiones. Pese a eso, persiste como marca de resistencia el desarrollo de múltiples procesos a lo largo del país, como es el caso de la causa que investiga los crímenes cometidos en La Perla, en nuestra provincia de Córdoba. La posibilidad del indulto presidencial a los genocidas condenados es el cierre temido pero verosímil a décadas de logros en el campo de los Derechos Humanos, logros que pusieron a nuestro país en la vanguardia mundial.</p><p>Para lograr eso, el gobierno nacional de extrema derecha necesitó crear un enemigo, tal como los genocidas lo habían hecho con la llamada subversión. Para los nuevos fascistas, el enemigo a derrotar está integrado por los jubilados, los docentes, los trabajadores de la salud y de las universidades públicas, las personas con discapacidad, los militantes del campo popular, las diversidades sexuales, los feminismos y todo aquello que, a falta de una categoría que pudiera estigmatizarlos, son incluidos en un nuevo espacio: la ideología Woke. Como en el nazismo, cuando los judíos eran comparados con ratas, el gobierno y sus mercenarios tratan a sus opositores de Kukas, comunistas, asesinos, chorros y pedófilos, y los asimilan a enfermedades infecciosas o al cáncer, que deben ser erradicados de la sociedad integrada por los por ellos denominados “Argentinos de Bien”. Como parte de esta estrategia se persigue a los líderes populares y se los proscribe por medio del Lawfare, como sucede con Cristina Fernández de Kirchner o Milagro Sala. Sabemos cómo termina esto. Nuestros 30.000 ausentes así lo reflejan.</p><p>Esa supuesta batalla cultural no se limita al espacio de nuestro país. Como sucediera durante la Dictadura, el gobierno de Milei ha cerrado filas de manera incondicional con los gobiernos encabezados por dos genocidas como Trump y Netanyahu, que no han dudado en invadir países soberanos, bajo la máscara de la Libertad y la democracia, para conseguir beneficios comerciales. Venezuela y Oriente Medio arden en llamas en una guerra que, más temprano que tarde, nos involucrará de la peor manera. Todavía están cerca, en la memoria popular, los atentados sufridos durante el Gobierno de Carlos Menem, también alineado oportunamente con Estados Unidos.</p><p>Hoy estamos, entonces, aquí reunidos como forma de resistir desde la Memoria, para cuidar la Verdad y sostener la Justicia.</p><p>Estamos, también, para recordar a los 30.000 compañeros desaparecidos, mientras nos preguntamos qué estarían haciendo ellos. Seguramente, estarían militando por nuestros derechos, trabajando por un futuro mejor y construyendo una sociedad más justa y equitativa. Su lucha sigue viva en nosotros, en nuestras acciones y en nuestras voces. Es nuestro deber no permitir que su memoria se desvanezca. Es nuestra obligación exigir, como dicen la Madres, que digan qué pasó con sus cuerpos.</p><p>Debemos preguntarnos, también, qué sucedió para que nuestro presente sea el que nos toca vivir y hacer la revisión correspondiente para poder volver a mirar de frente al pueblo, sujeto de nuestra militancia.</p><p>Hoy estamos aquí, entonces, por que han pasado cincuenta años en que nuestros desaparecidos son no solo historia viva junto a nosotros, con sus dolores, con sus ausencias, con su bagaje de memoria propia y colectiva, sino con su futuro truncado.</p><p>¿Qué serian hoy cada uno de ellos?</p><p>Luchadores, sin duda, y sin dudas en las plazas, en todos los frentes en donde hicieran falta.</p><p>Estamos aquí porque la resistencia es urgente.</p><p>Estamos aquí porque seguimos exigiendo Memoria, Verdad y Justicia.</p><p>Estamos aquí para decir, hoy más que nunca: NUNCA MÁS.</p><p>Estamos aquí porque tenemos la obligación de honrar el legado de cada uno de los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, porque como alguien escribió alguna vez:</p><p>“Los muertos demandan a los vivos: recordadlo todo y contadlo: no solamente para combatir los campos sino también para que nuestra vida, al dejar de sí una huella, conserve su sentido.</p>        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida de La Voz de San Justo (@lavozdesanjusto)</p>
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                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-0uvfNq1e1MoGXP-Ds5PkSXbHUg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/marcha_24m.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La movilización fue una de las más convocantes de los últimos años en San Francisco. El documento leído puso el foco en las deudas de la Justicia y trazó un fuerte paralelismo con la actualidad.]]>
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                <published>2026-03-25T15:31:43+00:00</published>
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            Golpe de 1976: cómo se vivió el 24 de marzo en San Francisco
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xt3YgwMzD_lcEbo_1IU1KDmtZRo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/golpe_76_san_francisco.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El 24 de marzo de 1976 marcó un quiebre institucional en la Argentina, en el marco de un operativo que respondió a una estrategia represiva coordinada a nivel regional. En ese contexto, las Fuerzas Armadas tomaron el control del país y difundieron el primer comunicado oficial tras interrumpir la programación de radio y televisión durante la madrugada. Allí se informaba que la conducción quedaba en manos de la Junta Militar y se instaba a la población a acatar las disposiciones de las nuevas autoridades.</p><p>Desde las primeras horas se establecieron el estado de sitio y la ley marcial, con fuerte presencia militar en las calles. Ese mismo día comenzaron detenciones de trabajadores, dirigentes sindicales, estudiantes y militantes políticos, muchos de ellos capturados en sus domicilios o lugares de trabajo.</p><p>En San Francisco, la situación tuvo su propia escena. Según registros de la época, a media mañana el entonces intendente Mariano Juan Planells dejó el Palacio Municipal acompañado por funcionarios de su gabinete y representantes gremiales. Lo acompañaban Víctor Almada (UOM), Gerardo Ingaramo (CGT), Sebastián Mascaro (UOM), Luis Llaryora (Bancarios), Miguel Mario Planells (secretario general de Gobierno), Miguel Ángel López (secretario del Concejo), Héctor Lescano (Molineros y Concejal), Alfredo Comba (concejal), Roberto Biazzi (presidente del Concejo) Gustavo Lescano (presidente del Tribunal de Cuentas). Todos formaban parte del Frente Justicialista de Liberación, elegido democráticamente gobierno local en 1973. El edificio se encontraba rodeado por efectivos armados y vehículos militares.</p><p>Antes de retirarse, Planells expresó su decisión de permanecer en la ciudad y reivindicó su gestión: "Yo no me voy de San Francisco, me voy a mi casa. Todo se lo di a mi ciudad, a mi pueblo. ¡Viva la Patria! ¡Viva el general Perón!", gritó. Tras ese momento, las autoridades fueron desalojadas y el control del municipio pasó a manos militares. Se designó como interventor al teniente coronel Marcos Roberto Mansilla, sucedido luego por el capitán Carlos Antonio Dittrich, quien permaneció en funciones hasta 1981. Más tarde asumió Antonio Lamberghini, hasta el retorno de la democracia en diciembre de 1983, cuando Juan Ricardo Cornaglia fue elegido por el voto popular.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xt3YgwMzD_lcEbo_1IU1KDmtZRo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/golpe_76_san_francisco.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Autoridades electas fueron desplazadas por fuerzas militares y el municipio quedó bajo intervención, en una jornada que reflejó el quiebre institucional vivido en todo el país.]]>
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                <published>2026-03-24T11:13:07+00:00</published>
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            A 50 años del abismo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Bz-kOrnJkTn56CY5l1ZInzj_mgM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/golpe_de_estado.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace 50 años, la Argentina caía en el abismo. En el reinado de la muerte y el desprecio por el semejante. Una época triste y dolorosa, con heridas aún abiertas que, lamentablemente, no terminan de sanar. Las disputas por el poder ya no se dirimen mediante violencia armada, grupos clandestinos, asesinatos o desapariciones, pero la vocación de encuentro, tan necesaria, no aparece con frecuencia.</p><p>Al hacer memoria, no se puede evitar sostener que aquel tiempo fue un momento en el que en el país se consagró la violencia como forma de resolver las diferencias políticas, sociales e ideológicas. Fue la época en la que se instauró una cultura de la muerte y se abrieron las más hondas heridas, muchas de las cuales siguen abiertas. Además, la utilización sesgada de la memoria durante años de democracia contribuyó a que el reencuentro pareciera más una quimera que una posibilidad real.</p><p>Hace medio siglo el país vivió un irracional tiempo de violencia política. Primero, con organizaciones guerrilleras que recurrieron a la lucha armada. Luego, mucho más grave, con un Estado que, con el objetivo de combatir a esos grupos, desterró la noción misma del Estado de derecho al implementar prácticas contrarias a la vida y la dignidad humanas. La reciente identificación de las identidades de personas desaparecidas durante la dictadura militar en un sector del centro de detención clandestino de La Perla es un episodio más de esta dolorosa catarata de circunstancias aberrantes.</p><p>Fue un tiempo caracterizado por el desprecio hacia las instituciones. Luego de una crisis política y económica muy importante, derivada del desgobierno que sucedió al fallecimiento de Perón, de la continua acción violenta de grupos subversivos y de las virulentas disputas internas de la facción gobernante, las Fuerzas Armadas tomaron por la fuerza el poder y lanzaron un plan de acción fuera de la ley que procuró acallar cualquier voz disidente para disciplinar al cuerpo social. No fue un hecho circunstancial, sino un plan sistemático que pretendía acabar -con deleznables métodos comprobados por la Justicia- con el accionar guerrillero y también con cualquier otra manifestación que no se ajustara a su ideario.</p><p>A medio siglo de aquel último golpe de Estado, por momentos el país sigue sumido en discusiones y enfrentamientos. Ya no con las armas, es verdad, pero muy lejos de alcanzar los acuerdos básicos que permitan avizorar un horizonte más fraterno. Frente a este panorama, es necesario elevar la mirada y alentar la idea de que el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia sirva para recrear los valores más sublimes de nuestra cultura y para continuar en la búsqueda de los caminos que permitan reconciliar a la Nación.</p><p>No puede haber reconstrucción sin respeto a la vida de todos los argentinos, a su dignidad, a su libertad de pensamiento, a la vigencia de la ley y a la defensa de las instituciones democráticas. Ninguna reconciliación puede lograrse sin apelar a la búsqueda del bien común. Tampoco se alcanza sin verdadera memoria, sin verdad y mucho menos sin justicia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Bz-kOrnJkTn56CY5l1ZInzj_mgM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/03/golpe_de_estado.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>A medio siglo de aquel último golpe de Estado, por momentos el país sigue sumido en discusiones y enfrentamientos. Es necesario elevar la mirada y alentar la idea de que el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia sirva para continuar en la búsqueda de los caminos que permitan reconciliar a la Nación.]]>
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                                <category term="editoriales" label="Editoriales" />
                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2026-03-24T10:00:00+00:00</published>
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            Barrio Acapulco, 50 años: del sueño residencial a una dura realidad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/EZ8gz0eqHhKA7kIH5w-pkOi075Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/11/barrio_acapulco.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Se cumplen 50 años de la creación oficial de los barrios Acapulco y Veracruz, ubicados en el conglomerado urbano de San Francisco – Frontera. Aunque administrativamente dependen de la comuna de Josefina, situada a unos 10 kilómetros, estos barrios han forjado su propia identidad a lo largo de las décadas.</p><p>Las primeras familias comenzaron a asentarse en 1974. Si bien el proyecto original de loteo aspiraba a un sector residencial, éste nunca existió y desde hace muchos años enfrenta una dura realidad marcada por la violencia, el negocio de la droga y el crimen organizado que le valió el mote de la “otra triple frontera”.&nbsp;</p><p>Los vecinos del barrio, que en sus inicios representaba los sueños de una comunidad trabajadora y honesta, lidian con una creciente estigmatización, al punto que muchos lo describen como “tierra de nadie”. Esta transformación llevó a que los residentes se sientan desprotegidos en su propio hogar.</p><p>¿Cómo pasó de la idea de ser un barrio residencial, con casas con pileta y palmeras en las calles, a convertirse en un botín en disputa entre bandas dedicadas al narcomenudeo? La respuesta es compleja y materia de análisis sobre cómo el narcotráfico ha calado en las culturas de las sociedades en las que penetró. En esta nota, nos centramos en la concepción de barrio Acapulco y para ello, LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con Rafael ‘Lino’ Macchieraldo, uno de los arquitectos detrás del proyecto original.&nbsp;</p><p>“Fue un proyecto muy importante en mi carrera” y para “aquella época de la ciudad”, afirmó.&nbsp;</p><p>Macchieraldo explicó que Bartolo Baudino, entonces presidente de los centros vecinales, lo contactó para desarrollar la idea. “Me comentó que tenían un terreno en jurisdicción santafesina y que querían construir un barrio residencial”, recordó.</p><p>“Junto a Raúl Paolasso (padre) me llamaron, me citaron en unas oficinas de calle Mitre. No había ninguna construcción en aquel terreno. En ese momento, Frontera no era tan grande y la ruta 19 dividía claramente los sectores -agregó el reconocido arquitecto-. Además, estaba bien cerca de San Francisco y 50 años atrás, esta ciudad representaba todo un futuro”.&nbsp;</p><p>“El proyecto inicial contemplaba lotes muy grandes, superaban los mil metros cada uno, pensados para viviendas urbanas, pero con piscina y parque”, detalló Macchieraldo.&nbsp;</p><p>Con la aprobación de la Dirección General de Catastro de Santa Fe, “arrancamos con un letrero para anunciar el loteo. Lo hicimos hacer por un pintor de aquel tiempo, Ocaña. En éste se observaba la imagen de una pileta de natación, del tipo ‘riñón’, que eran las que estaban de moda, con una familia disfrutando del patio”, recordó.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Un cartel daba la bienvenida a los barrios (Gentileza: AGM)<p>&nbsp;</p><p>Depender de Frontera o de Josefina implicó un trámite de muchos años. En tanto, a partir de 1982, la comuna de Josefina comenzó a ofrecer servicios básicos, como alumbrado público y apertura de calles. Ese mismo año se inauguró una capilla dedicada a la Virgen del Rosario. “Las familias trabajadoras que adquirían los lotes soñaban con construir su casa”, señaló Macchieraldo.</p><p>“El proyecto se transformó completamente”, aseguró.&nbsp;De la intención de ser un sector integrado por desperdigadas construcciones se pasó a un barrio más, con los servicios mínimos que un conglomerado urbano necesariamente debe tener. “Hasta se contempló la idea de colocar palmeras para darle un aspecto más residencial; creo que se plantaron algunas para atraer a inversionistas, pero el proyecto original no resultó y de éste no quedó absolutamente nada”, reiteró el entrevistado.&nbsp;</p><p>“Muchas familias trabajadoras apostaron al lugar y construyeron su casa. Fueron muchos años prósperos para el barrio, de tranquilidad, hasta que explotó la problemática de la droga y la delincuencia, pero eso vino mucho después –siguió Macchieraldo-. En aquella época, era un barrio de trabajadores. A la mañana veías mucha gente en bicicleta y hasta un tren -tren obrero creo que se llamaba- que salía todas las mañanas de Frontera&nbsp; hasta la estación de San Francisco y de ahí la gente se distribuía hacia los lugares de trabajo”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Con el tiempo, el barrio se fue transformando.&nbsp;Acapulco y Veracruz se convirtieron en comunidades más integradas, aunque la problemática de la violencia y el narcotráfico comenzó a hacer mella en la calidad de vida.&nbsp;</p><p>A pesar de los desafíos actuales, la memoria de aquellos primeros pobladores, las familias trabajadoras que luchan para salir adelante y su anhelo de un futuro mejor persisten.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Comenzó con una visión de desarrollo urbano que no se concretó.<p>&nbsp;</p>La elección del nombre&nbsp;<p>“Mirando a México, medio siglo atrás, la ciudad de Acapulco estaba de moda, la ‘perla del Pacífico, supo atraer a estrellas de Hollywood y a numerosas personalidades del mundo de la política y la cultura, el destino predilecto para turistas nacionales e internacionales; y en aquel momento tampoco tenía nada que ver con la droga. Entonces, dijimos ‘pongámosle el nombre de un balneario famoso’ -relató Macchieraldo-. Cuando se hablaba de Acapulco, aparecía también otra ciudad mexicana, de allí el nombre de Veracruz”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Sin embargo, las ventas no comenzaron de inmediato. “Pasó un tiempo y no se vendió ni un solo lote”, comentó. La percepción negativa de Frontera jugó un papel crucial. “No se acercó nadie a preguntar ni cuánto valía un terreno, que por su superficie, costaban sus buenos pesos. Baudino me dijo que teníamos que cambiar de criterio para poder vender”, manifestó. Con ajustes en el sistema de loteo, finalmente los terrenos comenzaron a ser adquiridos, siendo Passamonte el primero en instalar una venta de materiales de construcción.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/EZ8gz0eqHhKA7kIH5w-pkOi075Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/11/barrio_acapulco.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En medio siglo, el sector experimentó una drástica trasformación, a la sombra de la violencia y el narcotráfico que han marcado su historia reciente. Del proyecto original, apenas sobreviven algunas palmeras. ¿Cómo nació el loteo que se inspiró en México?]]>
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                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2024-11-04T15:56:46+00:00</published>
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            Luis De Franceschi: “San Francisco es una escuela”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Q6Q4F-GBBC2Cuu6dB2oSAHmOGKw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/09/defranceschi.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Fernando Quaglia | LVSJ&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>Colonia Ana, pequeño paraje del oeste santafesino. Allí, hace 90 años, nacía Luis De Franceschi. El profe De Franceschi. Este apasionado soñador imaginó y concretó, junto a un numeroso grupo de otros docentes, lo que parecía una utopía hace más de medio siglo: un espacio amplio para que los estudiantes de las escuelas de San Francisco pudieran tener sus clases de Educación Física. El 9 de septiembre de 1974, se inauguró el predio de los que fue durante años el Centro Nacional N° 15 y, tras épocas de dificultades y abandono, es hoy el Polideportivo Municipal.</p><p>Después de años de cabalgar muchos kilómetros para terminar su escolaridad primaria, llegó a San Francisco para hacer sus estudios secundarios. Y se aquerenció en una ciudad a la que define como “una escuela”. Y no solo por su rica historia educativa: “Una escuela por el costado que quiera mirar”, aseguró. Convencido, sostiene que en San Francisco “hay una semilla de futuro” que germinó en aquel grupo de docentes protagonistas de una historia de esfuerzo y pasión, como tantas otras que jalonan la vida de nuestra ciudad.&nbsp;</p><p>Durante casi dos décadas dirigió el Centro Nacional de Educación Física. Un logro de toda la ciudad que se oficializó hace 50 años. Pero que debió sortear varias etapas de arduas gestiones y esfuerzos comunes. Desde la chubutense Gaiman donde está radicado, vital como siempre, apeló a una acción propia de su especialidad docente: los ejercicios. De memoria en este caso.</p><p>Se cumplen 50 años de la habilitación del Centro Nacional de Educación Física.</p><p>Así es. La inauguración se iba a hacer el 2 de julio, pero ahí falleció Perón. Entonces pasaron para el 9 de septiembre el acto inaugural y la toma de posesión del predio. Ese día se consolidó la oficialización del establecimiento.</p>&nbsp;A 50 años de una obra emblemática.<p>&nbsp;</p><p>Pero la historia viene de antes…</p><p>Desde mucho tiempo antes. Esto nace a raíz del impulso de los profesores de aquel tiempo. Roberto Mazzola estaba ahí, Teresita Toriano, también, la señora Scassa de Parks y un grupo de mujeres más jóvenes que nosotros. Ahí nació esta locura del Centro de Educación Física. La locura de tener un predio. Porque habíamos trabajado en la Fábrica Militar, en la canchita de Sud América, en la Sociedad Rural. O sea, hicimos todo un periplo y no era lo que nosotros necesitábamos.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>¿Cómo se cristalizó aquella locura en ese tiempo?</p><p>Habíamos localizado ese predio y había que hablar con los directores de escuela para que nos apoyaran, pero fundamentalmente había que convencer a los herederos del fundador Iturraspe. Entonces fui a hablar a Santa Fe, me encontré con los herederos y les planteé que lo que impulsábamos era un servicio para todos los estudiantes de San Francisco. Ellos lo comprendieron y donaron el terreno.</p><p>&nbsp;</p>El más adecuado<p>“No podía ser más adecuado”.&nbsp;Así lo calificó LA VOZ DE SAN JUSTO en su edición del 9 de septiembre de 1974, cuando la ciudad cumplía 88 años y se aprestaba a habilitar el solar del Centro de Educación Física.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>“Estoy convencido de que en San Francisco hay una semilla de futuro”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>El personal inicial afectado al Centro de Educación Física N°15 con asiento en San Francisco fue el siguiente: director Luis Defranceschi; vicedirectora: Neli Scassa de Parks. Profesores: Emilce Bertaina, Teresita Toriano, Luis Rossi y Roberto Mazzola.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Homenaje<p>El actual Polideportivo Municipal cumple una función social y educativa trascendente desde siempre. Desde cuando se llamaba Centro de Educación Física.&nbsp;</p><p>Al respecto, algunos profesores de esta disciplina están gestionando con las autoridades municipales que el predio retome el nombre original. Y que se rinda homenaje a su primer presidente. Es decir, que se imponga el nombre de Profesor Luis De Franceschi al predio habilitado hace medio siglo.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Semilla de futuro<p>“Una amplia forestación en sus límites perimetrales, delimita las cinco hectáreas afectadas a su desarrollo. Los trabajos de limpieza y ordenamiento prácticamente llegaron a su término. Queda para el testigo presencial un lugar de particulares dimensiones donde se conjugan una serie de importantes instalaciones que ofrecen una unidad conceptual ideal para una población moderna y de avanzados matices”, se publicó.</p><p>&nbsp;“Dominga Cullen al 700. No hace muchos años, un lugar ignorado por una gran mayoría de los vecinos. A partir de mañana, comienza una nueva etapa en la historia de nuestra comunidad. Una forma, evidentemente de desarrollo y progreso”. Así finaliza la nota de “presentación” del predio. Un párrafo que remite, inevitablemente, a esa “semilla de futuro” identificada por el profesor De Franceschi.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Un logro para la enseñanza de la educación física en San Francisco<p>&nbsp;</p><p>Finalmente se concretó ese sueño. ¿Qué significó el Centro de Educación Física para la enseñanza de la educación física en la ciudad?&nbsp;</p><p>Nosotros teníamos un bagaje de sueños respecto de la educación y la actividad física que se concretaron, porque hoy se ve gente correr por la calle, los ve a hacer actividades físicas a diario. Después se crearon muchos otros campos de deportes, tanto de las escuelas como de asociaciones gremiales o profesionales. Claro que tuvimos que convertir un bosque en un sitio apto. Fue enorme el trabajo de profesores y alumnos. Y logramos un contagio generalizado de muchas instituciones de la ciudad. Después vinieron tiempos difíciles, incluso de abandono del lugar cuando la Nación pasó a las provincias los sistemas educativos. Pero la obra quedó. Yesa semilla después se esparció por toda la región. Se transmitió a los otros pueblos. Devoto, Porteña, La Francia, Balnearia, hicieron su propio centro de educación física.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Hace un par de años fue la última visita del profesor De Franceschi a la ciudad: “Me estaba entrenando para subir al Aconcagua. Pero mi rodilla derecha dijo basta. Gracias a un médico extraordinario, me operaron y a las 48 horas estaba de nuevo caminando. Un genio el doctor Emilio Fantín. Gracias a él estoy caminando todavía. Y entrenando también”.</p><p>Luis De Franceschi camina y entrena a sus 90 años. Hace 50, en el aniversario 88 de la ciudad, se concretó el sueño de aquel grupo de profesores de educación física. Hoy se cumplen 138 años de la fundación. Fue inevitable, entonces, una última pregunta:&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>¿Qué significa San Francisco para usted?</p><p>San Francisco es una gran escuela. Una escuela por el costado que quiera mirar. Dejemos de lado la educación. Tomemos la industria: la gran escuela que fue la Fábrica Militar. Lo que genera el Parque Industrial. Por eso, estoy convencido de que en San Francisco hay una semilla de futuro.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Q6Q4F-GBBC2Cuu6dB2oSAHmOGKw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/09/defranceschi.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“No solo en educación. Por donde la quiera mirar es una escuela”, afirmó el primer director del Centro Nacional de Educación Física N° 15, al recordar cómo se gestó su creación. Se cumplen hoy 50 años de la habilitación del predio de calle Cullen al 700 en el que generaciones de sanfrancisqueños practicaron deportes y cursaron educación física.]]>
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                <published>2024-09-08T19:10:47+00:00</published>
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            De Santiago Bal al viaje de egresados: el recuerdo de la primera promoción del Eempa
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TAo4eClrrXCFkuy6Jq9-DDjbEuc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/08/eempa.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Stefanía Musso | LVSJ&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>La Escuela de Enseñanza Media para Adultos (Eempa) Nº 1062 “General Don José de San Martín” de Frontera está cumpliendo sus primeros 50 años de vida.&nbsp;</p><p>Por la entrada de una antigua casona un mástil con la Bandera argentina da la bienvenida. En sus pasillos y aulas se respira la calidez de una oportunidad; por allí pasaron cientos y cientos de adultos buscando la posibilidad de terminar los estudios de nivel medio.</p><p>En los comienzos, hace medio siglo atrás, sus estudiantes, casi todos trabajadores de San Francisco y Frontera y otras partes de la región, apostaron a un sueño: cumplir con la materia pendiente de terminar el secundario.</p><p>Entre quienes integraron la primera promoción estaba Carlos Belizán, que hoy tiene 81 años. Él es un ejemplo de esfuerzo y sacrificio, y testimonio viviente del trabajo y el compromiso de estudiantes y profesores por hacer crecer a la querida Eempa.</p><p>&nbsp;</p>Una “materia pendiente”<p>Carlos siempre supo que el secundario era una deuda personal y con más de 30 años, sabía que tenía que cumplirla sin importar la edad. “En aquel momento trabajaba en un taller de mecánica para el automotor y era dificultoso poder estudiar y trabajar a la vez. Terminar la secundaria era una materia pendiente para mí”, confesó.&nbsp;</p><p>Por entonces, Carlos estudiaba en una escuela nocturna de San Francisco, pero al enterarse de la existencia del Eempa en Frontera, no dudó y pidió el “pase”.</p><p>“Recuerdo que leí en una publicación del año 1974 de LA VOZ DE SAN JUSTO donde informaban sobre el comienzo de las inscripciones para empezar el cursado del nivel secundario. Les pregunté qué papeles hacían falta, fui a la nocturna que funcionaba en la Escuela Iturraspe para que me permitieran el &nbsp;´pase´ y sin problemas, empecé acá (en la Eempa) en agosto de 1974”.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>“En aquel momento trabajaba en un taller de mecánica para el automotor y era dificultoso poder estudiar y trabajar a la vez".</p>&nbsp;Más que alumno, un colaborador&nbsp;<p>Para Belizán, la Eempa fue algo más que una posibilidad de terminar el secundario. De alguna manera, el hombre “se puso al hombro” la institución para convertirla en un lugar mejor para las futuras generaciones.&nbsp;“Necesitábamos la seguridad que la escuela continuaría, por eso viajé en dos oportunidades al Ministerio de Educación de Santa Fe para que nos aseguraran que podíamos seguir adelante. Además, creé la cooperadora escolar para recaudar fondos”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Carlos Belizán junto a la actual directora de La Eempa, Claudia López.<p>&nbsp;</p>El recuerdo del viaje de egresados<p>El viaje de egresados es el broche de cierre para cualquier curso y para Carlos y sus compañeros, era un anhelo. “Cuando se acercaba el año 1976 y estábamos cerca de terminar nuestro cursado, queríamos hacer el viaje a las sierras de Córdoba”.</p><p>Él y los demás estudiantes decidieron hacer un evento para recaudar fondos. “La idea era traer un espectáculo para juntar dinero y costear el viaje. Un compañero hizo el contacto con el humorista Santiago Bal y él no quería venir a la ciudad, pero logramos convencerlo y se presentó en el Hotel Libertador con su show ‘Tocata y fuga de Bal’ junto a Rolo Puente y Thelma del Río”, recordó Carlos.</p><p>Eran días de lluvia y Carlos con su Fiat 600 se encargó de repartir las entradas de lo que fue un evento histórico para la ciudad. “Fue tal la convocatoria que se agotaron las entradas. Mucha gente que no consiguió entradas se agolpó en las puertas del hotel y nosotros le pedimos a Bal si no podía dar otra función y dijo que sí. ¡Fue una locura!”.</p><p>&nbsp;</p>Santiago Bal junto a Rolo Puente y Thelma del Río. Los artistas vinieron a San Francisco en 1976 convocados por los alumnos por el sueño del viaje de egresados.<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Los estudiantes lograron juntar así todo el dinero para el viaje a las sierras de Córdoba además de escribir un capítulo en la historia del entretenimiento en San Francisco.&nbsp;</p><p>“Esta escuela para mí es muy importante porque me dio la posibilidad de terminar el secundario, de conocer muchas personas. La escuela la llevó en mi mente y en mi corazón”, expresó.</p><p>“Pasar frente a la escuela es recordar cada momento vivido. La Eempa me permitió comenzar mi carrera de Martillero Público y aunque no la finalicé, muy pronto terminaré el cursado porque estudiar es muy importante para mí”.&nbsp;</p><p>Los chicos tienen que estudiar porque es el porvenir”, concluyó a modo de mensaje para las nuevas generaciones.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TAo4eClrrXCFkuy6Jq9-DDjbEuc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/08/eempa.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La institución pionera en la educación de adultos está cumpliendo sus primeros 50 años. Un ex alumno, Carlos Belizán, recordó con emoción su paso por la escuela de Frontera, sus enseñanzas y anécdotas. “Me dio la posibilidad de terminar el secundario, de seguir una carrera”, contó.]]>
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                <published>2024-08-01T16:37:59+00:00</published>
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