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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-06-01T22:17:22+00:00</updated>
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            “Yo estaba llamado a ser médico”: el recuerdo de Adrián Vilchez en su última entrevista
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/j-O2jcIryBvVxDVHhPoofRSYVhY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/06/adrian_vilchez_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La comunidad de San Francisco despide con profundo pesar al doctor Adrián Evangelio Vilchez, quien falleció este lunes 1 de junio de 2026 a los 95 años. Su partida provoca una honda conmoción entre pacientes, colegas, amigos y vecinos que encontraron en él no solo a un profesional de la medicina, sino también a una persona comprometida con el bienestar de los demás.</p><p>Vilchez había dejado la actividad profesional a fines de 2019, tras una trayectoria que superó los 60 años de ejercicio médico. A lo largo de su vida construyó un vínculo especial con la comunidad, convirtiéndose en el médico de familia de numerosos habitantes de San Francisco y de distintas localidades de la región.</p><p>Nacido en Villa Dolores, estudió Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba. Su vocación lo llevó a enfrentar grandes desafíos desde sus primeros años como profesional, especialmente en zonas rurales donde debía atender todo tipo de situaciones médicas. Tras desempeñarse durante años en Arroyito y Castelar, se vinculó con la Clínica de Especialidades “Enrique J. Carrá (h)” y finalmente se radicó de manera definitiva en San Francisco en 1988.</p><p>En una entrevista concedida a LA VOZ DE SAN JUSTO cuando tenía 94 años, resumió con sencillez el motor que impulsó toda su vida profesional: “Yo estaba llamado a ser médico”. Aquella frase sintetizaba una existencia marcada por la entrega, el sacrificio y el deseo permanente de ayudar a quienes lo necesitaban.</p><p>Su historia estuvo atravesada por el esfuerzo. Recordaba que llegó a Córdoba para estudiar Medicina con el apoyo de su familia y que, mientras cursaba la carrera, trabajaba como dactilógrafo para sostenerse. En 1959 obtuvo su diploma de médico cirujano, iniciando un camino que lo convertiría en una figura muy querida y respetada.</p><p>Quienes lo conocieron destacan su cercanía con los pacientes y su concepción humanista de la profesión. “Los médicos deben tratar de resolver sus problemas, no pensando lo que uno va a ganar, sino pensando que ese enfermo tiene que estar bien”, afirmaba. También sostenía que “hay que amarse a sí mismo para poder amar al paciente”.</p><p>En los últimos años, ya retirado de la actividad, mantenía una mente activa y una mirada optimista sobre la vida. Solía compartir consejos cargados de esperanza y valores, alentando a vivir con alegría, solidaridad y fe.</p><p>La muerte de Adrián Vilchez marca el final de una vida dedicada a sanar, escuchar y acompañar. Su legado permanecerá en la memoria de miles de personas que encontraron en él una palabra de aliento, una mano tendida y un ejemplo de compromiso con la comunidad.</p><p>Vilchez es velado en la empresa Rosso Hnos. y sus restos serán cremados este martes a las 14 en el Ecocrematorio, previa oración en la sala velatoria.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/j-O2jcIryBvVxDVHhPoofRSYVhY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/06/adrian_vilchez_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El reconocido médico murió hoy a los 95 años. Había dejado la actividad profesional a fines de 2019, luego de más de seis décadas dedicadas a cuidar la salud de generaciones de vecinos de la ciudad y la región.]]>
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                <published>2026-06-01T22:12:45+00:00</published>
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            Adrián Vilchez: “Yo estaba llamado a ser médico”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7d6nb7421Kt632UWCDqDtwnDIE0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/12/adrian_vilchez_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Isabel Fernández&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Hoy surcadas por las arrugas, las manos que auscultaron corazones, recibieron bebés recién nacidos y curaron heridas durante tantos años, se siguen brindando en cada encuentro a sus pacientes: la comunidad sanfrancisqueña.&nbsp;</p><p>A sus 94 años y aunque está retirado desde fines de 2019, el doctor Adrián Evangelio Vilchez, quien fue el médico de familia de muchos vecinos de la ciudad y la zona, todavía tiene una palabra de aliento y un consejo para cuidar la salud. “Hay que vivir con alegría, estoy bien porque estoy vivo”, dice siempre el doctor.</p><p>En el marco del Día del Médico que se celebra el próximo martes 3 de diciembre, LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con el doctor Vilchez, un testimonio vivo de la vocación y entrega por sanar.&nbsp;</p><p>“Querer es poder, hay que ser buen amigo, hacer el bien sin mirar a quien, vivir con mucha esperanza porque Dios lo va a ayudar el día de mañana, tener siempre mucha caridad y prestarse a todos para conversar, estar dispuesto a brindar buenas ideas y palabras a los demás. Es importante amar a Dios sobre todas las cosas y cuidarse a sí mismo”, aconsejó a todos el doctor Vilchez.</p><p>&nbsp;</p>“Las plantas son mi terapia, converso con ellas”, aseguró el médico<p>&nbsp;</p><p>El llamado a sanar</p><p>Pasaron 65 años desde que recibió su diploma de médico cirujano, un 26 de noviembre de 1959, que logró tras mudarse a la ciudad de Córdoba desde su humilde hogar en Villa Dolores con la firme decisión de convertirse en médico y cumplir con su vocación de ayudar a los demás.</p><p>&nbsp;“Yo estaba llamado a ser médico. A los 21 años, una mañana me levanté y le pedí permiso a mi padre para ir a Córdoba a estudiar medicina, era casi imposible económicamente porque mi padre tenía un coche plaza, pero me apoyaron y me fui a parar a la casa de unos parientes lejanos, ahí hice mi carrera y al mismo tiempo trabajé de dactilógrafo”, aseguró Vilchez quien fue galardonado en 2018 como Arquitecto Social de San Francisco.</p><p>Tras recibirse trabajó muchos años en Arroyito, después en Castelar y finalmente en la Clínica de Especialidades “Enrique J. Carrá (h)” de nuestra ciudad, donde llegó por varios pacientes que tenía en los pueblos. Comenzó haciendo guardias en la Clínica Carrá los días viernes, las cumplía y volvía a Castelar, hasta que se instaló definitivamente en San Francisco en 1988.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>El doctor Vilchez junto a su diploma, que consiguió con mucho sacrificio<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Ejercer la medicina en la zona de Castelar fue todo un desafío que le dejó muchas enseñanzas. “La última materia que rendí en la carrera fue Clínica Médica, sabía tanto de medicina que cuando fui a Castelar donde no había nada, cuando llovía la localidad quedaba aislada. Allí tenía que hacer de todo, atendía partos, niños, accidentes, enfermedades, traumatología y hasta psiquiatría, lo que llegaba y me llamaban a cualquier hora”, recordó el médico.</p><p>&nbsp;“Todos los que atendí, hoy son mis amigos. Me los encuentro en la calle y todos me saludan con mucho cariño, siempre tengo una palabra de aliento para ellos, si están bien entonces yo estoy bien. Los médicos deben tratar de resolver sus problemas, no pensando lo que uno va a ganar, sino pensando que ese enfermo tiene que estar bien. Hay que amarse a sí mismo para poder amar al paciente” aseguró.</p><p>El apoyo incondicional de su esposa Clelia Susana "Cuca" Villarreal Esforza fue fundamental para su tarea durante esos años, ella fue su secretaria, su compañera y lo ayudó mucho, juntos trabajaron y criaron a sus hijos. &nbsp;</p><p>“Mi esposa me apoyó y me acompañó mucho en toda mi carrera, ella y la medicina fueron mis dos amores. En Castelar la gente me pagaba con chorizos o huevos, pero ella una vez me dijo basta y comenzó a cobrar las consultas. Yo siempre fui más austero. Me costó mucho sacrificio para recibirme y tengo que atender a toda la gente para devolver este favor que Dios me dio de poder ser médico”, contó.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Junto a su esposa Clelia Susana, su pilar que lo acompañó siempre<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Una mente lúcida y activa&nbsp;</p><p>Aunque su cuerpo refleja el paso de los años, el doctor Vilchez tiene una mente lúcida que continuamente mantiene activa: conversando con la gente amablemente, caminando con su bastón al que llama su “amigo” para hacer mandados y también cuidando sus plantas que llenan de verde y vida el balcón de su departamento.</p><p>“Me quedan seis años, porque hice un contrato con el Tata Dios para llegar a los cien”, dijo entre risas el doctor y aseguró que sus plantas “son una terapia. Converso con ellas y me mantengo ocupado”.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>“Querer es poder, hay que ser buen amigo, hacer el bien sin mirar a quien, vivir con mucha esperanza porque Dios lo va a ayudar el día de mañana, tener siempre mucha caridad y prestarse a todos para conversar, estar dispuesto a brindar buenas ideas y palabras a los demás. Es importante amar a Dios sobre todas las cosas y cuidarse a sí mismo”.</p><p>Doctor Adrián Vilchez&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>El diplma que lo titulo como médico hace más de 60 años.<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Un día en honor al médico caribeño que descubrió como frenar la fiebre amarilla</p><p>&nbsp;</p><p>Cada 3 de diciembre se conmemora el Día del Médico y su origen tiene que ver con un importante descubrimiento de un médico cubano. El 3 de diciembre de 1833 nació en la ciudad de Camaguey, Carlos Juan Finlay Barrés. Su padre tenía un origen británico y también fue médico. De ahí le vino su pasión por la medicina.</p><p>Finlay Barrés comenzó a investigar la propagación de la fiebre amarilla. En su informe planteó, inicialmente, que la enfermedad se transmitía por la picadura del mosquito. Esto no fue aceptado en su momento, ya que en esos años se consideraba que el contagio se concretaba por objetos o ropa que estuvieron en contacto con enfermos.</p><p>Luego de casi veinte años no hubo avances sobre la enfermedad hasta que en 1901 se creó en una comisión para luchar contra la fiebre amarilla.</p><p>Esa junta de investigadores comprobó que la teoría del doctor Finlay era cierta y comenzó a trabajar en torno a la prevención y a la lucha contra el mosquito Aedes aegypti. Desde ese momento quedó confirmado como principal agente de la propagación de la enfermedad.</p><p>Recién en 1955, la Confederación Médica Panamericana (CMP) estableció el natalicio del doctor cubano para conmemorar el Día del Médico, ya que por su descubrimiento se salvaron miles de vidas.</p><p>&nbsp;</p><p>El día del médico en la Argentina</p><p>En 1956 el Colegio Médico de Córdoba se adhirió a la conmemoración promovida por la CMP, este hecho fue avalado por la Confederación Médica Argentina y el gobierno nacional de la República Argentina oficializó la fecha de la conmemoración por decreto.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7d6nb7421Kt632UWCDqDtwnDIE0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/12/adrian_vilchez_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El próximo 3 de diciembre se celebra el Día del Médico y rescatamos el testimonio vivo de la vocación y entrega por sanar del doctor Adrián Evangelio Vilchez, quien, con 94 años, sigue brindando una palabra de aliento y el consejo para cuidar la salud a quienes necesitan.]]>
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