<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.lavozdesanjusto.com.ar/feed-etiqueta/ariana-montenegro</id>
    <link href="https://www.lavozdesanjusto.com.ar/feed-etiqueta/ariana-montenegro" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>La Voz de San Justo</title>
    <subtitle></subtitle>
    <updated>2026-09-19T12:44:21+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Ariana Montenegro: “El colegio es todo, mi familia, me enseñó a mejorar como persona”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.lavozdesanjusto.com.ar/ariana-montenegro-el-colegio-es-todo-mi-familia-me-enseno-a-mejorar-como-persona" type="text/html" title="Ariana Montenegro: “El colegio es todo, mi familia, me enseñó a mejorar como persona”" />
        <id>https://www.lavozdesanjusto.com.ar/ariana-montenegro-el-colegio-es-todo-mi-familia-me-enseno-a-mejorar-como-persona</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[La Voz de San Justo ]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.lavozdesanjusto.com.ar/ariana-montenegro-el-colegio-es-todo-mi-familia-me-enseno-a-mejorar-como-persona">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/ariana_montenegro.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Para Ariana Jazmín Montenegro, el Colegio Superior San Martín es mucho más que el lugar al que concurre todas las mañanas para asistir a clases. Con 17 años y mientras transita sexto año de Economía y Administración del turno mañana, convirtió buena parte de su vida cotidiana en una suma de experiencias dentro de la institución. Allí estudia, participa, acompaña a otros estudiantes, forma parte de distintas actividades y también encontró espacios que, según cuenta, la ayudaron a convertirse en la persona que es hoy.</p><p>Es abanderada de la Provincia de Córdoba, integra el Centro de Estudiantes, es bastonera de la Banda Lisa y participa además de la Noche de los Museos, otra de las actividades extracurriculares que propone el colegio. Son responsabilidades y experiencias diferentes entre sí, pero que Ariana reúne en un mismo lugar: la escuela.</p><p>En la previa del Día del Estudiante, la joven habló con Posta / LA VOZ DE SAN JUSTO sobre su recorrido, los aprendizajes que fue incorporando y el vínculo que construyó con sus compañeros y docentes. También sobre la sensación de saber que este es su último año y que, dentro de algunos meses, tendrá que dejar una rutina que durante mucho tiempo formó parte de su vida.</p>Una historia que comenzó con la música<p>Antes de llegar al Colegio Superior San Martín, Ariana ya había tenido un acercamiento al mundo de las bandas. Formó parte de la Banda de la Escuela Primaria José Bernardo Iturraspe, donde también ocupó un lugar de autoridad como trompa mayor. Sin embargo, su llegada a la Banda Lisa del San Martín significó para ella comenzar un camino completamente diferente.</p><p>“Antes de conocer la banda de San Martín, iba a la Banda de la Iturraspe. Entré a esa banda y también fui autoridad, fui trompa mayor y desde ahí nació mi amor por la música”, recordó. Cuando ingresó al San Martín, se encontró con una realidad distinta.</p><p>Con el paso del tiempo, la banda se convirtió en uno de los espacios más importantes de su vida escolar. “La banda me enseñó mucho, muchísimo me enseñó, hasta el día de hoy me enseña, eso es muy importante”, sostuvo.</p><p>Ese aprendizaje también está relacionado con el sentimiento. “Es un sentido de pertenencia que realmente le desearía a todos, a aquellos que estuvieron en la banda, que lo conozcan o que lo sientan, que lo transmitan, porque es algo muy lindo pertenecer dentro de la banda con los chicos y todo”, expresó.</p><p>Hoy, estar al frente de la formación tiene para ella un significado especial. “Significa un montón, sobre todo porque me costó muchísimo poder llegar hasta donde estoy hoy y pasar de estar en las escuadras de atrás a pasar a estar enfrente de todos, a que todos me miren, a que los chicos me sigan”, explicó. “Es mi cable a tierra, siempre lo digo. La banda es mi cable a tierra, siempre. La banda me enseñó a compartir, me enseñó a soñar, a proponerme las cosas y lograrlas”, explicó.</p>El Centro de Estudiantes y el acompañamiento a sus compañeros<p>Ariana forma parte del Centro de Estudiantes del Colegio Superior San Martín. A diferencia de otros espacios de representación estudiantil, explica que allí no existe una estructura encabezada por un presidente, sino que se trabaja como un grupo de alumnos.</p><p>Su llegada al Centro de Estudiantes tuvo que ver, en parte, con la posibilidad de participar más activamente y con algo que sus propios compañeros comenzaron a notar en ella. “Yo tenía un compañero, uno de mis mejores amigos, que estaba dentro del Centro de Estudiantes y llegó un punto en el que me empecé a destacar en la manera de hablar, cómo me expresaba con la gente y un día dije: ‘¿por qué no pruebo?’”, relató.</p><p>El espacio es abierto a los estudiantes y, según Ariana, desde el primer momento encontró allí una buena recepción. Para ella, además de permitirle participar en diferentes actividades, el Centro de Estudiantes significó una oportunidad para conocer otras realidades dentro de la comunidad educativa. “Me ayudaron a mejorar yo como persona, a poder conocer más la historia de los chicos”, señaló.</p><p>Una de las iniciativas que destaca es el ropero solidario, donde reciben donaciones de ropa y zapatillas para estudiantes que puedan necesitarlas.</p><p>Durante estos días, además, el Centro de Estudiantes se encuentra abocado a las actividades vinculadas con la Semana del Estudiante. Ariana cuenta que ya realizaron propuestas como un campeonato de truco y videos relacionados con las flores amarillas, además de trabajar en las visitas a escuelas primarias.</p>Una bandera que también representa un objetivo<p>Entre todas las responsabilidades que asumió, una de las que ocupa un lugar especial es ser abanderada de la Provincia de Córdoba. El reconocimiento llegó a partir de su desempeño académico y representa, para ella, otro objetivo que se había planteado desde que ingresó al colegio.</p><p>“Desde el primer momento que entré a este colegio dije que yo quería ser abanderada y pude cumplirlo en base a mis notas, a mi desempeño, es algo importante”, contó. Ariana reconoce en ese logro la influencia de sus docentes. “Eso me lo enseñaron mis profes, a creer en mí, a poder proponerme las cosas y tratar de llegar a ese objetivo”, destacó. Detrás de la bandera, explica, hubo compromiso y perseverancia.</p>Un último año que quiere disfrutar<p>Con tantas actividades, una pregunta aparece casi naturalmente: ¿cómo hace para organizar su tiempo? Ariana reconoce que buena parte de sus días transcurre dentro de la institución. Pero lejos de plantearlo como una carga, asegura que disfruta esa rutina, especialmente porque sabe que está atravesando su último año. “Por más de que pase la mitad del día adentro de este colegio, yo lo disfruto”, aseguró.</p><p>El hecho de estar cursando sexto año hace que cada experiencia tenga, además, un significado diferente. Ya no se trata solamente de pensar en las actividades del presente, sino también de saber que pronto llegará el momento de cerrar una etapa. “Me gusta compartir con mis compañeros, me gusta escucharlos y que me escuchen ellos a mí”, sostuvo.</p>“Este colegio es todo”<p>Cuando Ariana intenta explicar qué significa el Colegio Superior San Martín en su vida, encuentra una palabra: familia. “Significa todo, es mi familia, porque conozco a todos acá adentro y es como mi segunda casa”, definió.</p><p>La explicación tiene relación directa con el tiempo que pasa dentro de la institución, pero también con los vínculos que construyó. “Te saben escuchar cada vez que tenés un problema, te acompañan, insisten, creen en vos y eso no se compara con nada”, expresó.</p><p>Y justamente por eso, pensar en el final de sexto año le genera una sensación difícil de explicar. Después de años de estudiar, participar en la banda, formar parte del Centro de Estudiantes, representar a la provincia y sumarse a distintas actividades, tendrá que comenzar una nueva etapa.</p><p>“Creo que a fin de año cuando me vaya no sé qué voy a hacer de mi vida cuando no tenga que estar en el Centro de Estudiantes, con la banda o la bandera o a la noche en los museos, no sé”, reconoció.</p>Lo que viene después de sexto<p>Aunque todavía no tiene completamente decidido su futuro, Ariana ya tiene una idea sobre lo que le gustaría estudiar una vez que termine el secundario. “Quiero estudiar Licenciatura en Administración de Empresas acá precisamente, pero bueno, todavía no es algo que está decidido”, contó.</p><p>En su historia aparecen distintos roles: estudiante, abanderada, integrante del Centro de Estudiantes, bastonera y participante de actividades extracurriculares. Pero, por encima de todos ellos, Ariana habla de una misma idea: la posibilidad de crecer a partir de lo que se hace, de las personas que acompañan y de los objetivos que uno se anima a plantearse.</p><p>Por eso, cuando llega el momento de pensar qué mensaje les dejaría a otros estudiantes, no habla de una fórmula ni de una receta. “Que crean en ellos, que crean en ellos, que todo puede cumplirse mientras que uno tenga la resiliencia suficiente, la responsabilidad y el compromiso que todo amerita”, afirmó.</p><p>“Que crean en ellos porque todo lo que puedan llegar a soñar en un futuro muy lejano lo van a poder cumplir sin duda alguna”, concluyó.</p><p>A pocos días del Día del Estudiante, Ariana atraviesa sus últimos meses en el Colegio Superior San Martín con una certeza: todavía queda tiempo para disfrutar. Para seguir marchando al frente de la Banda Lisa, para acompañar desde el Centro de Estudiantes, para llevar la bandera, para compartir con sus compañeros y para sumar recuerdos a una etapa que, cuando termine, seguramente será difícil de reemplazar.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/09/ariana_montenegro.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Abanderada de Córdoba, bastonera de la Banda Lisa e integrante del Centro de Estudiantes, transita su último año en el Colegio Superior San Martín, una institución que, asegura, la ayudó a crecer y a convertirse en la persona que es.]]>
                </summary>
                                                <category term="posta-1" label="Posta" />
                                <updated>2026-09-19T12:44:21+00:00</updated>
                <published>2026-09-19T12:44:13+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La banda lisa que hizo historia: 80 años de legado y emoción
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.lavozdesanjusto.com.ar/la-banda-lisa-que-hizo-historia-80-anos-de-legado-y-emocion" type="text/html" title="La banda lisa que hizo historia: 80 años de legado y emoción" />
        <id>https://www.lavozdesanjusto.com.ar/la-banda-lisa-que-hizo-historia-80-anos-de-legado-y-emocion</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[La Voz de San Justo ]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.lavozdesanjusto.com.ar/la-banda-lisa-que-hizo-historia-80-anos-de-legado-y-emocion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/banda_lisa_san_martin.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En una ciudad donde los tambores retumban con historia, la Banda Lisa del Colegio Superior San Martín cumple 80 años. No es solo un aniversario. Es una celebración que toca profundo en el corazón de San Francisco, que ha sabido custodiar esta tradición con la devoción con la que se cuida un legado.</p><p>La Banda Lisa del San Martín no es una más. Es la primera del país en su género y es símbolo de pertenencia, disciplina, compañerismo y orgullo. Una pasión que pasa de generación en generación, que se ensaya después del horario de clases, que exige compromiso, pero que devuelve mucho más: sentido de identidad, vínculos duraderos y una experiencia que los estudiantes cargan como medalla invisible.</p><p>“Tocar en la banda de mi escuela para mí es un orgullo”, coinciden los alumnos. Lo dicen con emoción en los ojos y el cuerpo erguido, como si supieran que cada paso acompasado que dan es también un paso en la historia de su comunidad.</p><p>&nbsp;</p>El orgullo de llevar en alto al colegio<p>Probablemente no haya rol más anhelado que el de bastonera o palo mayor. Ariana Montenegro (15), estudiante de quinto año, hoy lleva ese honor. “Siempre soñé con tenerlo, me esforcé mucho para lograrlo y hoy estoy acá. Es un sentimiento que te deja muchas vivencias nuevas”, confesó a LA VOZ DE SAN JUSTO. Ariana comenzó en la banda en 2021, como trompa, y hoy, con el bastón en alto, marca el ritmo del orgullo. “Me dio miedo al principio, porque tenía que dirigir, pero mis compañeros me ayudaron. Es hermoso saber que después de cada acto me sentí orgullosa de cómo la había dirigido”.</p><p>&nbsp;</p>Ariana Montenegro, bastonera. Orgullo y pasión en cada movimiento.<p>Detrás de cada movimiento hay horas de ensayo. Alrededor de 50 adolescentes practican al menos tres veces por semana. Algunos llegan desde primer año sin formación musical. “Mucho entrenamiento”, repite Ariana, casi como una consigna. Pero más allá del esfuerzo, está lo emocional: “Escuchar el sonido de las trompas cada 25 de Mayo es increíble. Dirigir la primera banda lisa mixta del país es un orgullo para todos”.</p><p>Florencia Mondino (16) toca el redoblante.&nbsp;“Sabés que las primeras caras que se ven de la banda son las tuyas. Representamos algo muy grande. Es una responsabilidad, pero también algo muy lindo”, dio su testimonio. Al igual que Ariana, comenzó en 2021, y desde entonces no se imagina fuera. “Yo elegí este colegio para estar en la banda. Es mi pasión. Me encanta venir, tocar. Significa mucho para mí”.</p><p>&nbsp;</p>Florencia Mondino, redoblante: “Representamos algo muy grande”.<p>Atesora la anécdota de un viaje a Córdoba por el aniversario de la ciudad. “Fuimos con la Escuela Normal. Fue hermoso. San Francisco es la ciudad con más bandas lisas, y ser una de las dos que viajó fue un gran privilegio”.</p><p>Florencia también sabe que estar en la banda es compromiso: “Hay muchas posibilidades de entrar, hay que intentarlo. Es algo muy especial”.</p><p>Para Jazmín Araya (17), trompa mayor, integrar la banda “es algo que te llena de orgullo, sentís nervios y alegría al mismo tiempo. No es solo una banda: es amor y compañerismo”. Para ella, es también un lazo familiar: su hermana estuvo antes en la banda. “Cada vez que iba a verla sentía algo en el corazón. Decía: ‘Yo tengo que estar ahí’. Hoy estoy como autoridad, dirigiendo a mis trompas. Es algo precioso”.</p><p>Jazmín remarca el compañerismo: “No solo tocamos música, representamos los valores del colegio. Trabajo en equipo, responsabilidad, saber escuchar. El sentido de pertenencia es algo único”.</p><p>&nbsp;</p>Para Jazmín Araya, trompa mayor, “el sentido de pertenencia es algo único”.<p>En este 25 de Mayo, tendrá su primer desfile como autoridad. “Es un momento muy grande. Hay que concentrarse, porque todos los ojos están sobre nosotros. Es muchísima adrenalina”.</p><p>&nbsp;</p>Una ciudad, una tradición<p>Fernando Mancuso es el actual director de la banda. La conoce desde adentro: fue trompa en 1995, cuando era estudiante del colegio. Desde 2009 está al frente, y recuerda que al principio trabajó ad honorem. “Estuve dos años sin cobrar porque no había cargo. Después se creó y quedé como titular”, recordó.&nbsp;</p><p>Para Mancuso, la clave está en formar desde cero. “Los chicos entran sin saber tocar. Entonces se empieza desde lo más básico. Es un trabajo duro, pero hermoso”, aseguró. La banda se reconstruye todos los años, cuando los estudiantes de sexto se egresan. “Es volver a empezar. De marzo a mayo se enseña a caminar, a tocar, a coordinar. Es un esfuerzo que no es solo mío, sino también de las autoridades de la banda: los bastoneros, las trompas mayores, los redoblantes”.</p><p>La historia de esta agrupación, cuenta Mancuso, es también la historia de las bandas lisas de San Francisco. “La banda del San Martín es la más antigua del país en el ámbito escolar. Comenzó como masculina, después se sumaron mujeres y finalmente se fusionaron. Muchas otras escuelas siguieron el ejemplo.&nbsp;Hoy hay seis bandas en la ciudad, y la tradición sigue viva”.</p><p>El orgullo por este legado se escucha en cada ensayo. “Nos reconocen por el sonido. Dicen que es la banda más fuerte. Algunas de las marchas son las mismas de hace 80 años”, indicó Mancuso. La emoción, reconoce, también es suya: “A mí me pone la piel de gallina”.</p><p>&nbsp;</p>Mucho más que música<p>Para estar en la banda no solo hay que tocar bien. Mancuso enfatiza los valores: “Compromiso, buena conducta, respeto. Siempre les digo que entrar puede ser fácil, pero mantenerse es difícil. Hay 200 chicos esperando entrar. Si no cumplís, podés quedar afuera”.</p><p>La banda lisa, reitera, “es un lugar de pertenencia. El que estuvo, siempre será parte. Aunque pasen los años, aunque cambien las generaciones, sigue siendo un orgullo que te marca para toda la vida”.</p><p>Cuando le preguntan si recuerda alguna enseñanza de su maestro, José Luis “Panchi” Ensabella, no duda: “Siempre decía: ‘Los chicos están acá porque quieren. No es obligatorio. Eso te permite exigirles más, porque hay compromiso’. Y tenía razón. Cuando hacés algo con ganas, buscás la excelencia”.</p><p>Ocho décadas después de sus primeros pasos, la Banda Lisa del San Martín sigue marcando el ritmo de San Francisco. Sus tambores y trompas no son solo música. Son memoria viva. Son chicos y chicas que se sienten parte de algo grande. Son familias que se emocionan en cada desfile. Son una ciudad que, con cada paso, reafirma que hay tradiciones que no envejecen: laten.</p><p>&nbsp;</p>La más antigua del país&nbsp;<p>La banda lisa más antigua de Argentina fue creada en 1945 en el Colegio San Martín por Juan Baggio Ferrazzi, entonces jefe de Bomberos Voluntarios. Su idea inicial era formar una banda en el cuartel, pero ante la falta de convocatoria, la impulsó en la institución educativa donde trabajaba como docente.</p><p>En sus inicios, la formación fue exclusivamente masculina. Recién en 1966 se creó una banda femenina y desde 1975 funciona como agrupación mixta. En 2005, al cumplirse 60 años de su fundación, exalumnos decidieron formar la Banda del Reencuentro.</p><p>El ejemplo del San Martín inspiró a otras instituciones. En 1966 nació la banda lisa de la Escuela Normal Nicolás Avellaneda, la única integrada solo por mujeres. También tienen bandas el Instituto Fasta, las escuelas Iturraspe, Río Negro y recientemente, el Ipet N° 50 “Emilio F. Olmos”.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/banda_lisa_san_martin.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>San Francisco es cuna de la banda lisa más antigua del país. Fundada en 1945 en el Colegio San Martín, hoy celebra su 80° aniversario, con generaciones de estudiantes que siguen encontrando en esta actividad una pasión, un espacio de pertenencia y una forma de construir identidad colectiva.]]>
                </summary>
                                                <category term="san-francisco" label="San Francisco" />
                                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2025-05-18T12:30:00+00:00</published>
    </entry>
    </feed>