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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
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            Giovanna Cavalleris: “Yo no sé vivir sin bailar”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hqXKt-ZXeb9dYqhswbcjzVBvbTw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/bailarina.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por María Laura Ferrero | LVSJ&nbsp;<p>Lo primero que dijo fue su nombre completo y su edad, con esa mezcla de timidez y firmeza que la caracteriza: Giovanna Cavalleris, 23 años. “Gio”, como le dicen todos. Una joven que arriba del escenario se transforma y abajo sostiene una vida atravesada por responsabilidades que no siempre se ven.</p><p>En un momento de la charla, casi sin proponérselo, dejó caer una frase que terminó explicándolo todo: “Yo no sé vivir sin bailar”. No lo dijo como una exageración ni como una consigna romántica. Lo dijo con naturalidad, como quien habla de algo tan indispensable como respirar. Y ahí su historia cobró otra dimensión.</p><p>Su historia habló de pasión por la danza, sí, pero también de amor por la familia, de disciplina, de sacrificios y de esa decisión cotidiana de no abandonar lo que la hace bien.</p><p>Al contrario de lo que muchos podían imaginar, Giovanna no comenzó en el folclore. “Yo empecé a bailar árabe desde muy chiquita. Mi recuerdo consciente es a los seis años, cuando entré a la Academia FEM de María Eugenia Ferreyra, que es a quien le debo mi formación en todo”, contó.</p><p>Desde entonces, la danza fue su casa. Se formó como profesora de danzas árabes y como bailarina integral. Mientras cursaba el secundario, sumó clásico, contemporáneo, jazz, telas. “Siempre me gustó saber un poquito de todo”, explicó. Y lo dijo con esa curiosidad intacta que todavía la mueve.</p><p>A los 15 años llegó el primer contacto con el Ballet Municipal Patria. Buscaban una bailarina con determinadas características y recurrieron a su maestra. “Hice una intervención en un baile folclórico, pero no bailaba folclore. Eran apariciones. Y fue, justo, para un festival de la Buena Mesa”, recordó.</p><p>Quedó fascinada. El trabajo del elenco, la potencia escénica, el compromiso. Pasaron algunos años hasta que, en 2019, volvió a contactarse y finalmente ingresó de manera estable. “Ellos me dieron la base de folclore. Yo ya venía con tango y otras disciplinas. Fue un antes y un después”, señaló.</p>Disciplina que forma carácter<p>Para Giovanna, la danza fue tan formativa como cualquier deporte de alto rendimiento. “Desde muy chica nos inculcaron respeto por el cuerpo, por el entrenamiento, por la comida, por las decisiones que tomamos. Hay noches en las que no salimos porque al otro día tenemos ensayo. Es una elección”, explicó.</p><p>Hoy es psicopedagoga, trabaja, estudia, da clases y ensaya tres veces por semana por la noche, cuando “la vida formal” termina. “A la noche nos dedicamos a la danza”, dijo.</p><p>El Ballet Patria —dirigido por José Bolea y Soraya Molina— mantuvo formación constante durante todo el año: clásico, contemporáneo, entrenamiento físico y preparación específica para cada evento. “Nos presentan los proyectos a principio de año y organizamos nuestra vida en función de eso”, contó.</p><p>Porque nadie en el elenco vive exclusivamente de la danza. Cada integrante equilibra trabajo, familia y responsabilidades. Y aun así, el nivel artístico no se negocia.</p><p>&nbsp;</p>Bombos, ensayo y piel de gallina<p>El último Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción fue especialmente intenso. El desafío de incorporar bombos mientras bailaban los obligó a redoblar el esfuerzo.</p><p>“Nunca habíamos tocado bombos mientras bailábamos. Fue heavy”, dijo entre risas. Ensayaban horas y horas. En enero y febrero se reunían casi todas las noches, a veces hasta la madrugada. “Terminábamos a las dos de la mañana y al otro día nos levantábamos a trabajar”.</p><p>Con sus amigas practicaban incluso fuera de los ensayos formales. “Nos juntábamos en la pileta y tocábamos el bombo todas las tardes. Era para que salga”.</p><p>Para ella, lo más valioso fue el proceso: el mate compartido, el ballet invitado de Chile, el compañerismo. Pero cuando se apagó la música y llegó el aplauso, algo se acomodó por dentro.</p><p>“Fuera del escenario soy más solitaria, más reservada. Pero arriba cambia todo. Y cuando escucho el aplauso vuelvo a darme cuenta de lo que estamos haciendo. Es gratificante. Es un respiro después de tanto sacrificio”.</p>Burbuja protectora<p>Hay historias que no necesitan detalles para entender su profundidad. Giovanna habló de una enfermedad que atravesó a su familia, de pérdidas y de responsabilidades asumidas muy joven. De crecer rápido. De sostener.</p><p>“No sé si llamarlo terapia, pero la danza fue mi burbuja. Lo que me protegió. Lo que me sostuvo la cabeza cuando todo alrededor era difícil”, confesó.</p><p>Hubo meses en los que no pudo ensayar porque la prioridad era acompañar. Hubo noches en las que, después de acostar a todos, se iba a bailar. “A veces me autocastigo si falto. Soy muy exigente conmigo misma. Pero entendí que también necesito esto”.</p><p>Hoy comparte el cuidado de su hermano con su hermana y padre. Trabaja, estudia y ensaya. Se organiza. Se cansa. Se emociona. Y vuelve a elegir el escenario.</p><p>“No quiero dar lástima. Esto es lo que nos tocó y aprendimos a valorarlo. Cuando nos decían que quedaban pocos meses, había que disfrutar esos meses. Poner música y bailar era algo que disfrutábamos todos”, dijo, con la voz quebrada pero firme.</p><p>En su casa aprendieron algo esencial: nadie puede cargar solo con todo. “También hay que darse tiempo para uno. No es malo hacer lo que te gusta”.</p>Herramienta de vida<p>Como psicopedagoga, Giovanna trasladó esa convicción a sus pacientes. “Yo les inculco mucho el arte. No solamente la danza. Que canten, que desfilen, que hagan fotos. El arte es algo que todos necesitamos para expresarnos”.</p><p>Su propia historia fue prueba de eso. No como escapismo, sino como sostén. Como espacio propio en medio del ruido.</p><p>“Si pasás la etapa complicada de la adolescencia sin dejarlo, la danza te queda para siempre”, sostuvo. Y ella la eligió, incluso en los momentos más duros.</p>No renunciar<p>La sonrisa que el público vio en el escenario de la Buena Mesa no fue improvisada. Fue el resultado de años de disciplina y de una decisión íntima: no abandonar lo que la hace bien.</p><p>Giovanna Cavalleris bailó esa noche como tantas otras. Pero su historia recordó algo más profundo: que el arte no es un lujo, sino una necesidad. Que el aplauso no es vanidad, sino reconocimiento al esfuerzo. Y que aun cuando la vida obliga a crecer de golpe, siempre hay un espacio donde volver a ser uno mismo.</p><p>En su caso, ese espacio fue —y sigue siendo— la danza. Porque, como ella misma lo dijo sin vueltas, no sabe vivir sin bailar.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hqXKt-ZXeb9dYqhswbcjzVBvbTw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/bailarina.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Tiene 23 años y una historia que habla de pasión, disciplina y amor por la danza, pero también esfuerzo silencioso. Integrante del Ballet Municipal Patria, brilló en el último Festival de la Buena Mesa. Detrás de cada aplauso hubo horas de ensayo, responsabilidades familiares y una convicción profunda: no renunciar a lo que a uno lo sostiene, aun cuando la vida golpea fuerte.]]>
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                <published>2026-02-28T12:23:22+00:00</published>
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            “Sentí que todo era posible”: Juan Pablo Moyano, el bailarín sanfrancisqueño que brilla junto a Tini
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zswuqWX0XmDYbmm0bCFMNB5su_Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/11/moyano_posta.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Tini Stoessel deslumbra con su nuevo show Futttura en Tecnópolis, una puesta que recorre todas las etapas de su carrera y que combina música, despliegue visual y más de treinta coreografías arriba del escenario. En ese elenco que vibra al ritmo del pop nacional hay un sanfrancisqueño que no pasa desapercibido: Juan Pablo Moyano, de 24 años, formado en Kandela Academia de Baile y decidido a que la danza sea su vida desde muy chico.</p><p>Posta / LA VOZ DE SAN JUSTO habló con él en medio de una rutina intensa y llena de sueños en movimiento. El bailarín se muestra agradecido y consciente del lugar que ocupa: bailar junto a artistas como Tini, Emilia Mernes o Lali Espósito no es solo una oportunidad profesional. Es la confirmación de todo lo que viene construyendo desde los ocho años, cuando descubrió que bailar era su forma de sentirse pleno.</p><p>“Yo era un niño y recuerdo que lo único que identificaba era que había algo del movimiento que me gustaba mucho. Me aferré a lo que tenía cerca y me hacía bien”, cuenta. Ese primer lugar fue la academia de Darío Búrgenes, a quien define sin dudar como “un gran maestro para mí”.</p><p>&nbsp;</p>Un casting de 200 bailarines y 30 elegidos<p>Con respecto a su llegada al staff de Futttura, Juan relata un proceso exigente: “El proceso de selección fue un casting bastante arduo. Fuimos 200 bailarines casteados en dos giras diferentes. Fuimos atravesando varios filtros hasta llegar a una última instancia con unos 60 seleccionados. Finalmente quedamos oficialmente 30 para este show que se está dando ahora”.</p><p>Hoy, el elenco ensaya y se presenta con un nivel de trabajo que representa una verdadera entrega corporal y emocional: “Ya van casi dos meses de ensayo. Ensayamos de lunes a viernes de 10 a 18. Es un proceso muy grande que incluye los ocho shows, catering, etc. Somos un equipo gigante”.</p><p>&nbsp;</p>El sueño en movimiento. El bailarín local que conquista al público con Tini.Una montaña rusa emocional<p>Futttura no es un concierto tradicional. Tiene formato de festival, una narrativa propia y tres horas de adrenalina continua: “Este show es un gran despliegue. Es muy largo y es realmente una montaña rusa intensa. Pasás por momentos muy arriba, momentos abajo, otros de más locura y después de más alegría”, explica.</p><p>También destaca una transformación escénica que viven los bailarines: “Empezamos siendo un personaje y vamos renaciendo durante el show hasta llegar al final con nuestra versión más auténtica”.</p><p>Siente que esa intensidad es un espejo donde se ve más fuerte: “Hay algo maximizante. Uno se siente libre, feliz. Este proceso me agarra con intenciones personales de confiar más en mi autenticidad, en mi artista. Estoy para ofrendar eso”.</p><p>La preparación previa es un ritual importante: buena alimentación, descanso, llegar horas antes al lugar, pruebas, estilismo, maquillajes, pelucas, vestuarios. “Siempre hay que tener tiempo para los imprevistos”, dice entre risas.</p><p>La primera vez que pisó un escenario masivo junto a artistas tan reconocidas, hubo un click: “Sentí que todo era posible, literal, por más cliché que suene. Ver la potencia de un artista así, como su mundo ha conquistado tantas cosas, te hace confiar en lo que tenés para dar”.</p><p>Ese aprendizaje se traduce en una búsqueda más profunda: “Entendí que mi misión no es hacer bien las coreografías, sino sentirlas. Interpretar y transmitir lo que está diseñado para impactar en el público. Somos un canal que conecta la emoción con la gente”.</p><p>El público lo conmueve siempre. No lo dice como frase hecha. Se le nota en la voz: “Cada show es un mimo a mi niño. Hay muchas revueltas emocionales”.</p><p>&nbsp;</p>El origen: San Francisco como raíz<p>Volver a su ciudad natal es conectar con su esencia: “Es muy lindo para mí. Está mi familia y son un pilar fundamental. Siento el cariño de la gente que reconoce el valor de que una persona de la ciudad haya recorrido algunos lugares. Me han hecho saber que eso les daba esperanza”.</p><p>No olvida a quienes lo vieron crecer. “Darío fue el primero que me ayudó a reconocerme. Alimentó mis ganas cuando ya sentía que la ciudad no me alcanzaba para seguir aprendiendo”.</p><p>&nbsp;</p>El desafío de hacer camino lejos de casa<p>Mudarse a Buenos Aires fue un salto al vacío con convicción: “Lo más desafiante fue estar solo. Tenés que armarte de quién sos. La autoestima es clave. Yo salí siendo un adolescente, buscando algo que no entendía del todo. Un día me reconocí nuevo en la ciudad y me dije: es normal sentirme así. Estoy abriendo espacios”.</p><p>A pesar de la exposición del medio artístico, cuida su norte: “El nivel creció muchísimo en Argentina, pero también creció la superficialidad. Siempre voy a celebrar que alguien se acerque al arte, pero a veces se usa para cosas superficiales y se subestima su poder”.</p><p>Juan brilló en Got Talent Argentina en 2023. Quiere que esas oportunidades sigan abriéndose a más jóvenes: “Cualquier medio de visibilidad es buenísimo. Muestra diversidad, incomoda a veces, pero transforma. Te ayuda a que tu mensaje llegue a quien tiene que llegar”.</p><p>Asegura que siempre se ha sentido valorado como parte esencial del show: “El cuerpo de baile es fundamental para la comunicación del artista. Por eso ensayamos tanto y se pone tanta atención en lo artístico”.</p><p>&nbsp;</p><p>Invita a animarse, sin buscar excusas: “No creer que tienen que darse los factores ideales. Si tengo ganas de hacer algo hoy, con lo que esté en mi presente, tendría que poder conectar. Esforzarse. Las cosas aparecen cuando uno tiene el valor”.</p>&nbsp;“La chispa es la misma, estés donde estés”<p>Para quienes creen que “desde acá no se puede”, su mensaje se vuelve casi un abrazo: “Un consejo es entender que realmente somos iguales. La chispa que hoy te late adentro es la misma que tiene la persona que admirás. Solo necesita la leña adecuada”.</p>Ese futuro que ya empezó<p>Tiene más sueños y mucho que crear: “Hay un deseo de plasmar una visión propia en proyectos. Ser director de algo que me conmueva de la vida y transmitir un mensaje. Va más allá de la danza”.</p><p>Juan siente que recién comienza. Desde San Francisco hasta el escenario donde miles cantan al unísono, dejó claro que no hay distancia que pueda frenar un deseo persistente.</p><p>Cada noche, cuando el escenario se enciende y la música lo sacude por dentro, recuerda aquella primera sensación: que bailar puede cambiarlo todo; que soñar es apenas el primer paso; que todo es posible.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/zswuqWX0XmDYbmm0bCFMNB5su_Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/11/moyano_posta.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Con solo 24 años, se ganó su lugar en el staff de bailarines del show Futttura de Tini Stoessel. Desde Buenos Aires, cuenta cómo vive esta experiencia que le confirmó que “todo es posible” cuando se sigue el deseo]]>
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            Por qué bailar tango es bueno para la salud
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/38wyJuOKHjq5eCLeC71WMCZuSxs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/03/bailar_tango_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Isabel Fernández|LVSJ</p><p>Bailar tango ayuda a mantenerse joven y saludable. Mejora la socialización, el humor y la autoestima. Disminuye el estrés. Favorece la buena postura, la movilidad de las articulaciones, reduce la hipertensión, el colesterol total, el colesterol LDL (malo), mejora la circulación, retrasa el envejecimiento previniendo los males cardiovasculares y mucho más.&nbsp;</p><p>Se comprobó que esta danza tradicional argentina, que está al alcance de todos y permite un encuentro social que nos identifica, aporta beneficios tanto para la salud física como mental.</p><p>El hecho de ir a bailarlo ayuda a sentirse bien. Así lo vive el profesor de tango y folclore José Sánchez quien hace tres años tuvo que dejar por un tiempo de “sacarle viruta al piso” tras un diagnóstico de artritis reumatoidea que le provocó rigidez en las articulaciones.&nbsp;</p><p>Tras el tratamiento médico pudo volver a bailar, hoy siente esos beneficios en carne propia ya que mejoró mucho su condición y ve cómo lo disfrutan sus alumnos de la Escuela de Tango del Jockey Club que comenzó a funcionar este mes.</p><p>“Bailar tango mejora la postura y ayuda a la motricidad. Me detectaron artritis reumatoidea, dejé de bailar un tiempo porque tenía mucha rigidez, pero desde que volví a milonguear noté que no tengo rigidez, ayuda mucho, es igual que hacer gimnasia o pilates. Esta danza incrementa la movilidad de las articulaciones”, contó José a LA VOZ DE SAN JUSTO.</p><p>Destacó que, el tango, como cualquier danza en general, baja el estrés, pero también mejora la postura. “Tiene movimientos que hacemos cotidianamente, como los que hacemos cuando caminamos hacia el almacén, entonces es un ejercicio que se aplica en el baile, donde se respeta un tiempo. Todo esto mejora las posturas y se trabaja en el equilibrio. Por eso, quienes bailan deben hacerlo con el calzado adecuado, que no sean zapatillas ya que frena mucho en la pista”.</p>Un abrazo de contención&nbsp;<p>La salud mental también tiene muchos beneficios. Muchas personas viven en soledad y al bailar tango pueden sentirse mejor ya que se diferencia de otras danzas, es que es de contacto, tiene un abrazo que contiene.</p><p>El profesor y director de la Escuela afirmó que el hecho de que la pareja se abrace para bailar, “es una forma de contener y no se hace solamente un abrazo de postura, sino que es importante que pueda hacerse también con sentimiento. Este abrazo de contención ayuda a la gente, porque muchos están solos y se acercan a milonguear para encontrar con quien bailar y hablar”.</p><p>“Mucha gente que viene a bailar y tiene problemas de salud encuentra un paliativo en el tango, tanto para la salud física como mental. Además es fundamental que no se pierda la cultura del tango”, destacó.</p>El profesor José Sánchez junto a sus colaboradores Melina Montú, Rubén Pérez y Walter Antonino<p>Nunca es tarde para animarse al desafío y aprender a bailar tango. Ya son cerca de 30 los alumnos de Escuela de Tango del Jockey Club que disfrutan de esta sencilla herramienta para aprender y al mismo tiempo cuidar la salud.</p><p>La escuela nació de la Milonga “Por Una Cabeza”, -que el próximo 13 de abril cumplirá un año- y comenzó a funcionar el pasado 12 de marzo en el Jockey Club ubicado en 25 de Mayo 2042. El director es el profesor José Sánchez quien está acompañado por los colaboradores Melina Montú, Rubén Pérez y Walter Antonino. Se dictan clases los martes y miércoles de 20 a 21.15, para principiantes y avanzados. Para más información e inscripciones comunicarse al (3564) 608151.</p><p>&nbsp;</p>El tango tiene un "abrazo contenedor" que sana y además se ejercita el cuerpoUn baile especial<p>&nbsp;</p><p>Todo tipo de baile tiene capacidad de generar bienestar en las personas, tanto físico como psíquico. Pero el tango tiene condiciones que lo hacen especial:</p><p>&nbsp;</p>Es un baile de improvisación, y esto permite la libre expresión de los sentimientos y emociones.&nbsp;Es un baile de abrazo intenso y esto genera la liberación de neurotransmisores y neurohormonas, que favorecen distintas funciones a nivel fisiológico y cerebral.&nbsp;Es un baile de profunda intimidad y comunicación con la pareja, lo que promueve el intercambio y la socialización.<p>Si bien cualquier actividad física moderada, y especialmente bailar, tiene grandes beneficios para la salud física y emocional, no todos los ritmos son iguales.&nbsp; En la zamba, por ejemplo, hay una intensa conexión con la pareja, que se da desde la mirada. Pero le falta el abrazo. El bolero tiene el abrazo, pero le falta la improvisación. Por eso los expertos consideran que el tango es terapéutico en sí mismo.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/38wyJuOKHjq5eCLeC71WMCZuSxs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/03/bailar_tango_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El 2x4 tiene múltiples beneficios para nuestra salud física y mental. Mejora la autoestima, baja el estrés, favorece la postura y previene problemas cardiovasculares, es como hacer gimnasia. El profesor José Sánchez de la Escuela de Tango del Jockey Club contó como esta danza lo ayudó con la artritis e invitó a todos a aceptar el desafío de bailarla.]]>
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            “La danza española tiene hoy un lugar muy importante”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bcPy9CY112tRDQ0hbZknuxLsJpE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/03/yani_maretto_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Cecilia Castagno | LVSJ&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>Eso que la vocación de una bailarina nace cuando ve bailar por primera vez, no siempre funciona. En el caso de Yanina Maretto (35) se despertó al bailar ella misma, una conexión inexplicable que atraviesa su vida desde hace 25 años. Se recibió de profesora superior en Danzas Españolas y abrió su propia academia.&nbsp;</p><p>Su carrera se fue armando, literalmente, de pequeños logros. Recuerda con felicidad el día que pudo colocar el piso de madera en su salón de calle Juan de Garay, su lugar en el mundo, un tablao flamenco para bailar al compás de las palmas y zambullirse en el zapateo.&nbsp;</p><p>Si bien en su faceta docente Yanina no se encasilla en un solo estilo –además del español, enseña ritmos latinos- su pasión es ese&nbsp; baile al que no solo el flamenco nutre, el de las castañuelas y las faldas con volados.&nbsp;</p><p>“De chica tuve en claro que me gustaba bailar cuando empecé a hacerlo. Mi mamá quería que mis hermanos y yo hiciésemos una actividad extra escolar. Mi hermana ya iba a danza española así que me inicié en el taller municipal”, recordó sobre esos primeros pasos.</p><p>“Y cada vez me convencía más que esto era lo que yo realmente quería: bailar”, contó. No tardaron en llegar los certámenes y medallas cosechadas que fueron puliendo más esa convicción.&nbsp;</p><p>“Una competencia organizada por gente de Rosario” fue su primera presentación en público.&nbsp;Siempre acompañada por su familia y en espacial, su madre, una incondicional. Precisamente, una corazonada de Ana la motivó a viajar a Villa María y realizar un curso que fue la puerta a su instrucción profesional. Yanina se encontró con aquel jurado que la había premiado en el encuentro de San Francisco. Y allí, otra señal que no desatendió y dio sus frutos: después de ese curso, se unió al elenco femenino de la Escuela Integral de Danza villamariense.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Compartir el lenguaje de la danza a través del cuerpo y del movimiento.&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Cada lunes viajaba desde nuestra ciudad para tomar clases de danza española, desde horas de la tarde hasta y a veces, hasta la medianoche. Todo esto en simultáneo con el trabajo de administrativa que hacía en la oficina del Registro de Motos, porque Yanina además es técnica en Administración de Empresas.&nbsp;</p><p>Podría decir que 2016 fue para ella un año de autodescubrimiento. Viajó a España donde se capacitó con grandes de la danza. “Siempre digo que paso a paso fui construyendo mi camino, mi carrera. Siempre remándola y con la familia como gran sostén. Siempre me apoyaron y acompañaron”, indicó.&nbsp;</p><p>Ser mujer trabajadora, bailarina apasionada y madre (tiene dos hijos de 1 y 3 años) es un verdadero reto diario también para Yanina, que concilia la vida familiar con la profesional. “A veces me preguntan: ‘¿cómo podés con todo?’ Bueno, la pasión, la vocación, es el gran motor”.&nbsp;</p><p>Entre los dos embarazos, una pandemia en el medio, y muchas sanciones mezcladas: mamá primeriza y los nuevos desafíos que planteaba la virtualidad. “Generaba toda una logística y organización diferente, pero pude”. Como tantos otros profesionales y artistas, tuvo que reinventarse. Al principio, “tenía ciertos temores o dudas de brindar clases virtuales”. Sin embargo, ya superados, Yanina hoy tiene alumnos de otros lugares como Córdoba, Chaco y Buenos Aires.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Bailarina “militante”<p>El poder del baile, así como la literatura o la música, desarrolla empatía. A través de los movimientos, se puede transitar con sensibilidad algunas temáticas.&nbsp;</p><p>En 2018, Maretto presentó en el Teatrillo Municipal la obra “Amor y cicatriz”, una historia de amor y desamor atravesada por la violencia de género. En 2022 hizo “Muerte en Granada”, un homenaje a Federico García Lorca, que fusionaba baile con poemas hechos canción, narrando con el cuerpo la vida del poeta, “su trayectoria, su persecución y fusilamiento”, espectáculo que podría remasterizar y volver a llevar a escena en 2024. &nbsp;</p><p>Yanina, la profe. “Me defino como una profesora muy apasionada, que lo da todo en clase. Una bailarina que lo da todo en el escenario. Desde la humildad, me gusta apoyar a otros colegas”. Se recibió en Villa María con la profesora, directora y jurado Alicia Rolfo.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Yanina se define como “una apasionada” de la danza española. En su academia aborda “las cuatro ramas de la disciplina: la escuela bolera, lo regional (folklore español), la danza estilizada (que algunos llaman clásico español) y el flamenco”. De todas, la última es la que más le gusta, porque “a partir del baile se habla del amor, el desamor, la soledad, el enojo, el llanto, el grito, los encuentros y desencuentros, pasás por muchas emociones”, confesó.</p><p>El movimiento, en su más pura expresión, va más allá de la danza. También se baila por la necesidad de hablar de aquello que las palabras no bastan. Bailando se agitan pensamientos, sentimientos y sensaciones. Yanina piensa sus coreografías “con mucho de teatro, mucho de expresión artística”. Fue parte de obras como ‘La Casa de Bernarda Alba’, “’Doña Rosita la soltera’, ‘Yerma’, entre otras de La Comedia San Francisco.&nbsp;</p><p>En tanto, hay una historia que aún no contó y le gustaría contar: el origen del flamenco, pasando por “sus tabúes, el rol de la mujer, la clandestinidad en el patio de las casas, luego el salto a los cafés cantantes y de ahí, a los escenarios”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Maretto se lució en el Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción 2024.<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Sus presentaciones de cierre de año de la academia reflejan la pasión que Yanina le pone a lo que hace. “No son una simple muestra, sino una gran puesta en escena con mucha gente detrás, técnica, vestuario, escenografía, performance, luces, con excelencia y calidad y el cuidado de lo más mínimo desde el primer momento de concepción”, describió su trabajo con mucho orgullo.&nbsp;</p><p>Con ganas y perseverancia, proyecta, sigue proyectando… imparable. Ahora está pensando en “el flamenqueando en San Francisco”, llevar es expresión cultural a la calle.</p>&nbsp;Su mirada de la danza&nbsp;<p>Afirma que vive un nuevo resurgir. “Hay más visibilidad y más espacio, pero aún hay cierta desinformación o fallas en la comunicación. Por ejemplo, muchas personas me vieron actuar en el Festival de la Buena Mesa, una fiesta que todo un país estaba mirando. Familiares en Ushuaia me vieron y dijeron: ‘¿por qué no nos avisaste que ibas a estar en este festival?’. Creo que nosotros, los mismos artistas, a veces no medimos la dimensión que tienen estos eventos”.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Yanina se lució en el último festival en la Rural en una fusión con el Ballet Municipal Patria que avivó el aplauso espontáneo. “Fue otro sueño que se hizo realidad; otra puerta que se abrió”, confesó.</p><p>“La danza española tiene hoy un lugar muy importante en la Argentina, aunque esto sucede más en las grandes ciudades. Por eso, cuando hay un espectáculo en San Francisco, ningún apasionado de la danza debería perdérselo”, agregó.&nbsp;</p><p>La danza involucra diferentes aspectos de la personalidad; el eje es el cuerpo en movimiento, pero desde una perspectiva sensible. &nbsp;Y no existe una edad concreta para empezar la práctica de esta hermosa actividad artística. “Cualquier persona puede bailar, nunca es tarde. Se trata de encontrar tu lugar, como lo hice yo”, indicó Yanina y reconoció que, como en otros ámbitos, “existe discriminación, prejuicios con el cuerpo o la edad. A lo largo de estos 25 años he visto tantas cosas y sufrido otras tantas, pero de esas experiencias malas también se aprende. En mi academia, las puertas están abiertas para todos”.&nbsp;</p><p>Yanina es auténtica y libre, pero no deja de mirar a aquellos grandes de la danza que la nutrieron e inspiraron. “Una de mis maestras en España, le dicen ‘La Tati’; también admiro mucho a Alejandro Granados y a Amelia Vega. Y a Macarena Castaño, una reconocida bailarina de flamenco de Córdoba. Son muchas las personas que me iluminaron a lo largo de estos años”, finalizó.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bcPy9CY112tRDQ0hbZknuxLsJpE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/03/yani_maretto_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Yanina Maretto se enamoró de la danza española cuando era niña. Es bailarina y tiene su propia academia. Lo suyo es un paseo elegante por todos los estilos de esta expresión artística: flamenco, escuela bolera, regional y danza estilizada]]>
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                <published>2024-03-16T13:00:00+00:00</published>
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            “Siempre quería aprender algo más, ser un bailarín completo”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mszWBZn-2z9HvgyKnTap9Zhcr1c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/01/mateo_vergnano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Stefanía Musso | LVSJ</p><p>&nbsp;“¡Mirá, un príncipe!”. “¡Qué bien baila, mirá qué elegante!” se escuchaba a viva voz entre el público presente en el Teatro Mayo.&nbsp;</p><p>En el escenario estaba Mateo Vergnano, el joven de 18 años de barrio Eva Perón de Frontera, interpretando el personaje del príncipe de la obra de danza clásica “La Bella durmiente”, de la compañía de baile Electa.&nbsp;</p><p>“El clásico es una danza hermosa, pero es muy difícil”, contó Mateo a LA VOZ DE SAN JUSTO.&nbsp;</p><p>Hacer este tipo de baile “me ayuda en mi vida diaria, a ser estructurado, a acomodar mi vida. La danza me enseña en cada momento cómo hacer otras actividades”, agregó.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Mateo, un adolescente enamorado de la danza<p>&nbsp;</p>Una pasión heredada<p>Mateo confesó que el amor por la danza viene desde su madre, la que muchas veces le contó sobre el clásico. “Tengo la teoría que viene de familia. Mi mamá fue bailarina clásica cuando era chica, pero luego por problemas económicos tuvo que abandonar, pero a lo largo de su vida se fue adaptando a otras danzas. Ella también me contó que mi abuela era bailarina. Creo que heredé de ellas la pasión del baile”.</p><p>Los inicios de Mateo no fueron en la niñez, más bien en la pre adolescencia. “Cuando fui descubriéndome, entendí que me apasionaba el arte más que el fútbol y por eso, fui inclinándome a las danzas. Siempre quería aprender algo más, ser un bailarín completo. Costó que mi mamá aceptara que me gustaba el clásico, pero con el tiempo lo fue entendiendo”.</p><p>El joven bailarín empezó distintos ritmos que fueron apareciendo en su carrera como la bachata, los latinos hasta que un día y por sorpresa llegó la posibilidad de hacer clásico. “Estaba en una fiesta rodeado de chicas que bailaban danzas clásicas. Nos estábamos divirtiendo, bailando ´La pollera amarilla´ de Gladys ´La Bomba´ Tucumana&nbsp; y ellas me invitaron a participar de la academia a la cual asistían”, recordó.</p><p>Aunque tuvo algunos miedos al principio, el prejuicio y el temor no lo detuvieron. “Tenía muchos sentimientos encontrados el día que tenía que ir a la academia. Me costó caminar hacia donde estaba el grupo pero me animé y fue la mejor decisión que tomé”, aseguró.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>“Me apasionaba el arte más que el fútbol”, contó Mateo.<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Con el rol de príncipe en el ballet estable de la Academia EleCta, Mateo dijo bromeante: “Me tratan como eso, como un príncipe”.</p><p>Su actuación de cierre del año 2023 de la academia sobre el escenario del Mayo fue ovacionada por todo el público. “Trabajé durante todo el año para subirme a un escenario, aunque me vean una o mil personas. Yo escucho a la gente, los aplausos, los comentarios y siempre son amables conmigo”, concluyó.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mszWBZn-2z9HvgyKnTap9Zhcr1c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/01/mateo_vergnano.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Se llama Mateo Vergnano, tiene 18 años y sorprendió con su piruetas de danza clásica a los espectadores de la gala de cierre de año de una academia de la ciudad en el Teatro Mayo hace unos días; la historia detrás de su deseo de bailar.]]>
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                <published>2024-01-07T13:32:15+00:00</published>
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            Los bailarines tienen formalmente un sindicato, tras una lucha judicial
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iBdL1ueOyzngtaPXas9O0umMCYI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2023/09/sindicato_de_bailarines.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los bailarines y coreógrafos lograron que su sindicato, la Asociación Argentina de Trabajadores de Danza, fuera formalizado mediante la inscripción en el Registro de Asociaciones Sindicales de Trabajadores, tras una lucha judicial.</p><p>El logro de los artistas fue establecido a través de la Resolución 1168/2023 del Ministerio de Trabajo, publicada este viernes en el Boletín Oficial.</p><p>En el texto difundido, la cartera conducida por Raquel "Kelly" Olmos indicó que "corresponde señalar que debe darse formal cumplimiento a lo ordenado en la sentencia emanada de la Sala IX de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo", que había instado a inscribir al sindicato.</p><p>La Asociación Argentina de Trabajadores de Danza surgió en 2015, reúne a maestros, bailarines y coreógrafos que presten servicio en relación de dependencia en establecimientos públicos o privados, cualquiera sea su contratación, con zona de actuación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y este viernes logró la inscripción como "asociación gremial de primer grado".</p>]]>
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                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2023-09-15T22:27:23+00:00</published>
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