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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
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            Teresa y Betiana: dos generaciones apasionadas por  el tejido y la solidaridad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kHS2FJPEGGr-wm0zERj8sDtjzfc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/06/tejedoras.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Stefanía Musso | LVSJ&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>La primera tiene 92 años y la segunda 48. Ellas son la mayor y la menor de las mujeres que cada martes se acerca a tejer al Superdomo. Aunque Teresa sigue desde casa por el frío, ella también dona sus producciones. Agujas, madejas de hilo, cafecito y un encuentro de mujeres que disfrutan de una actividad que dejan por nada del mundo.&nbsp;</p><p>“¡Nena, qué velocidad que tenés para tejer!” “Y vos Tere, ¿Qué aguja usas? ¿4 o 6? Porque yo uso la de 6 y es más rápido. Igual, cuando tejo, empiezo y no paro”. “A mí me pasa lo mismo, querida”.</p><p>No se conocían, tal vez se vieron en algún momento. Lo cierto es que una mujer de 92 años y otra de 47 se encontraron por amor al tejido y la solidaridad que genera este programa municipal, que moviliza a muchas mujeres para confeccionar ropa abrigada, frazadas y mantas para los que menos tienen.</p><p>Ellas son Teresa Strauss de 92 años y Betiana Vignolo&nbsp; parte de las mujeres tejedoras del Superdomo y la campaña “Al frío le ponemos corazón”,&nbsp; pero Tere, con más de noventa, elige seguir haciéndolo desde el rinconcito de su casa que le regala la luz del sol y las plantas que la abrazan. “Todo lo que produzco lo dono como las que van al encuentro de cada martes”, afirmó la mujer.</p><p>Sobre la mesa de Teresita hay cuadraditos que ella misma hizo, vestiditos, una camperita a la que le faltan botoncitos mientras que por el otro lado está Betiana con un cuadrado enorme que será pronto una manta. No paran, hablan, charlan y siguen sumergidas en el mundo del tejido.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Tejer desde siempre<p>Las dos mujeres tejen desde niñas. En el caso de Teresa, “A los ocho o nueve años me enseñó una vecina a tejer los puntos base. Con eso, ya podía hacer carpetas, mantas y cuadrados. Siempre tejí para donar o regalar”.&nbsp;</p><p>“Siempre me gustaron las manualidades. Pinté, hice cerámica, piezas de yeso; siempre dedicada a ese tipo de trabajos. Hacía los souvenirs para comuniones y fiestas”, contó la dueña de casa.</p><p>Betiana, por su parte, empezó en el mundo de esta habilidad artesanal cuando iba a la escuela. “Aprendí en clases, porque en mi época nos enseñaban en la escuela. Me incliné por la costura y aunque dí clases como maestra jardinera que es mi profesión, la dejé cuando tuve a mis dos hijos que llegaron seguiditos. Cuando ya estaban más grandes, elegí seguir mi camino por el tejido”.</p><p>&nbsp;</p>Disfrutar<p>Betiana cuenta con la maravillosa anécdota de haber tejido 150 gorros de lana durante la campaña del ascenso del Club Atlético San Isidro. “Iba a la cancha a ver el partido, porque mis hijos juegan al básquet, y yo necesitaba hacer algo, no podía estar quieta. Entonces, desarrollé la curiosa habilidad de tejer sin mirar”</p><p>Las dos aseguraron que mientras están esperando en el médico, hablando con alguien o viendo televisión, tejen y no pueden parar. “Yo miro televisión y tejo”, dijo Tere a lo que Betiana agregó que “yo estoy con una serie y no puedo verla, sigo con el tejido”.&nbsp;</p><p>Las dos tejen al crochet porque es más práctico para ambas pero eso no condiciona sus ganas y amor por lo que hacen.&nbsp;</p><p>“Tejer me da mucha tranquilidad. Cuando voy terminando el tejido ya voy pensando que empiezo”, contó Teresa a lo que Betiana agregó para finalizar este encuentro: “tejer es lo más lindo”.</p>]]>
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                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2024-06-10T13:56:46+00:00</published>
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