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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
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            Bullying: “No es un fenómeno aislado y exige respuestas integrales más allá de la escuela”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/heV5N1ts7OzI7m3VsHHhwt4uN78=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/claudia_maine.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>CORDOBA (Corresponsalía)-. Interpelados por el impacto social del ataque ocurrido en una escuela de San Cristóbal, donde un adolescente de 15 años mató a un compañero de 13 e hirió a otros, desde el sistema educativo cordobés insisten en la necesidad de profundizar estrategias de prevención, acompañamiento y construcción de vínculos. Para la secretaria de Fortalecimiento Institucional y Educación Superior, Claudia Maine, estos hechos obligan a revisar no solo lo que ocurre dentro de las aulas, sino también las dinámicas sociales más amplias que atraviesan a niños y adolescentes.</p><p>En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, la funcionaria sostuvo que el acoso escolar no puede analizarse como un hecho aislado ni abordarse únicamente desde la sanción. Por el contrario, planteó que se trata de una problemática compleja que requiere intervenciones integrales, sostenidas y con la participación activa de toda la comunidad.</p><p>&nbsp;</p><p>—Bullying o acoso escolar: ¿qué diagnóstico hacen hoy en Córdoba?</p><p>Lo que venimos relevando de nuestra experiencia en intervención y las investigaciones, es que el acoso escolar existe en muchos lugares, es una problemática presente en todas partes, y además es una problemática compleja. Justamente por eso necesita abordajes complejos e integrales. No es algo que le corresponda únicamente a la escuela, sino que también involucra a las familias y a la comunidad. El acoso no es un fenómeno aislado de las dinámicas sociales. Muchas veces empieza en otros espacios, como puede ser un club, y luego continúa en la escuela. También está profundamente vinculado con las dinámicas familiares, sociales y digitales actuales. Entonces, no podemos pensar que es un problema que nace y termina dentro de la institución educativa.</p><p>Desde el Ministerio de Educación de Córdoba elegimos trabajar desde la convivencia escolar, fortaleciendo los buenos vínculos, con un enfoque claro en la intervención temprana. La idea no es actuar solo cuando el problema ya estalló, sino trabajar en la prevención, en la promoción de vínculos saludables y en el acompañamiento constante a estudiantes, docentes y familias.</p><p>Además, es clave entender que no se trata de buscar culpables. Estamos hablando de niños y adolescentes. El acoso no es un problema individual o particular de un caso, sino que responde a tramas vinculares e institucionales. Por eso, la intervención debe promover la cultura del cuidado y del diálogo. No debemos basarnos en lo punitivo, sino hacer un giro hacia lo pedagógico, que es el rol que nos corresponde como educadores.</p><p>&nbsp;</p><p>— ¿Qué debería hacer el sistema educativo para prevenir de manera efectiva y no solo reaccionar?&nbsp;&nbsp;</p><p>El gobernador Martín Llaryora nos encomendó trabajar anticipándonos a las situaciones emergentes. En las escuelas conviven múltiples realidades, porque son espacios donde los niños comienzan a socializar desde edades muy tempranas, incluso desde los tres años. Allí empiezan a construir vínculos, a relacionarse con otros, a aprender normas de convivencia. Esto hace que la escuela sea un espacio de educación permanente, no solo en contenidos, sino también en lo vincular. Y ese trabajo necesariamente se traslada a las familias. Por eso, prevenir implica estar presentes antes de que surjan los conflictos más graves, generar herramientas, sostener el acompañamiento y fortalecer la convivencia todos los días.</p><p>&nbsp;</p>La violencia en el ámbito educativo se consolida como una de las principales preocupaciones sociales.<p>— ¿Se incrementaron los casos o cambió la forma en que se manifiestan? ¿Qué impacto tienen las redes sociales?</p><p>Estas cuestiones existen desde hace mucho tiempo. El acoso escolar no es algo nuevo. Lo que ha cambiado es la forma en que se manifiesta y también su visibilidad. Hoy los conflictos son cada vez más visibles, en gran medida por el impacto de las redes sociales. Muchas veces los chicos filman situaciones de violencia, las suben y eso genera una amplificación del conflicto. Lo que empieza siendo una situación en la escuela o en un espacio público se extiende al ámbito digital y desde allí se difunde ampliamente.</p><p>También hay que decir que hoy existe una mayor sensibilidad social, lo cual es positivo. Gracias al trabajo que se viene realizando, hay más canales para poner en conocimiento estas situaciones y para abordarlas. Esto permite que se detecten más rápido y que se intervenga con mayor profesionalidad. Desde el Ministerio contamos con equipos específicos, como los EPAE (Equipos Profesionales de Acompañamiento Educativo), y también con protocolos de actuación ante situaciones complejas que orientan el trabajo de las escuelas.</p><p>&nbsp;</p><p>“El acoso escolar no es nuevo, pero hoy se manifiesta de otras formas y es más visible, en gran parte por el impacto de las redes sociales”</p><p>&nbsp;</p><p>—Parte de la sociedad percibe que el bullying sigue invisibilizado o naturalizado por las autoridades educativa. ¿Qué le responde?</p><p>Nosotros entendemos que ante esta problemática hay una corresponsabilidad de todos los miembros de la comunidad. No hablaría de invisibilización, sino de la necesidad de que todos estemos atentos y nos sintamos parte del abordaje. Hoy existen protocolos, equipos técnicos, capacitaciones permanentes. El mensaje es claro: ninguna situación de violencia es menor. Todas deben ser atendidas con responsabilidad y acompañamiento. También es importante comprender que muchas veces el acoso comienza en otros ámbitos y continúa fuera del horario escolar, con mayor exposición en redes sociales. Esto nos obliga a trabajar también en ciudadanía digital y en el uso responsable de la tecnología.</p><p>&nbsp;</p><p>— ¿Las familias están pudiendo acompañar estas problemáticas?</p><p>Hay una corresponsabilidad, pero también sabemos que no todas las familias tienen las mismas realidades. Por eso, desde el sistema educativo trabajamos no solo con los docentes, directivos e inspectores,sino también con las familias. Se han desarrollado rondas de familias en toda la provincia, espacios donde se abordan distintos temas que preocupan a los padres. Además, se lanzó un portal digital con información y orientaciones: Familias en Línea (https://familiasenlinea.cba.gov.ar/) para acompañar las trayectorias educativas. Y la guía Acompañar CBA, para intervenir ante situaciones complejas. Orienta y establece procedimientos para actuar frente a situaciones de vulneración de derechos, violencias y otras problemáticas. Busca garantizar entornos educativos seguros, inclusivos y respetuosos de los derechos de niñas, niños, adolescentes y personas adultas.</p><p>El objetivo es fortalecer el cuidado, la convivencia y el protagonismo de los estudiantes. Buscamos que ellos también sean promotores de buenos vínculos. Trabajamos desde distintas aristas: el arte, el juego, la recreación, los acuerdos de convivencia. Hacemos especial hincapié en el trabajo preventivo, en habilitar espacios de diálogo y en abordar lo socio-afectivo junto con los aprendizajes. Así no solo atendemos el conflicto cuando ocurre, sino que trabajamos para evitarlo.</p><p>&nbsp;</p><p>— ¿Se está logrando que la escuela sea un espacio de contención?</p><p>La escuela es un espacio de aprendizajes múltiples. No solo se trata de contenidos académicos, sino también de aprender a convivir, a estar con otros, a relacionarse. Ese es uno de los grandes desafíos actuales.</p><p>&nbsp;</p><p>—¿Qué otras herramientas concretas existen para intervenir?</p><p>Córdoba cuenta con un Programa Provincial de Convivencia Escolar y Buen Trato que trabaja en la prevención y protección de derechos. También hay una línea telefónica gratuita disponible (0800-777-3728) de escucha y orientación educativa, y equipos profesionales que acompañan a las instituciones. Además, la guía provincial de actuación ante situaciones complejas orienta a los docentes sobre cómo proceder en distintos escenarios: violencia entre pares, acoso, vulneración de derechos, autolesiones, suicidio, sexualidad, consumo, entre otros. Esta herramienta busca dar certezas y fortalecer la actuación institucional, siempre desde un enfoque de derechos humanos y resolución pacífica de conflictos.</p><p>&nbsp;</p><p>— ¿La escuela está preparada para abordar estas problemáticas?</p><p>El sistema es muy amplio y diverso, con 5383 centros educativos. Aunque surgen situaciones, no están presentes en todas las escuelas. Lo que sucede es que estos hechos son muy impactantes y generan una gran conmoción social. Nos obligan a reflexionar sobre qué estamos haciendo como sociedad y cómo estamos acompañando a nuestros jóvenes. Hablamos de redes de contención para los más de 900.000 estudiantes que recorren nuestras escuelas. Estamos preocupados, pero también ocupados.</p><p>&nbsp;</p><p>“No podemos pensar que es un problema que nace y termina dentro de la institución educativa”</p><p>&nbsp;</p><p>— ¿Qué deja la tragedia de San Cristóbal?</p><p>Nos interpela a todos: como autoridades, como docentes, como padres, como abuelos, como familias. Es fundamental generar espacios de escucha. Los jóvenes necesitan que los adultos les prestemos atención, que podamos hablar con ellos, acompañarlos. Tenemos que trabajar en la resolución pacífica de conflictos, en las habilidades socio-afectivas y en la construcción de vínculos. Y también es importante señalar que, ante los mensajes de odio y violencia que circulan en la sociedad, incluso desde algunos ámbitos públicos y funcionarios nacionales, desde Córdoba se promueve el diálogo y los buenos vínculos.</p><p>&nbsp;</p><p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué rol juegan los adultos?</p><p>Los adultos somos modelo. Lo que hacemos impacta directamente en los jóvenes. Por eso es fundamental promover el respeto, habilitar la escucha, evitar los lenguajes de odio y acompañar con presencia y coherencia. Esto implica asumir una responsabilidad educativa compartida entre escuela, familias y comunidad. Al mismo tiempo, es clave favorecer la autonomía progresiva de los jóvenes, brindándoles herramientas para que participen, tomen decisiones y desarrollen habilidades para la convivencia. Cuando los adultos construimos vínculos saludables, basados en el diálogo y la empatía, generamos condiciones que favorecen el bienestar y la convivencia. Es una tarea colectiva que requiere el compromiso sostenido de toda la comunidad.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/heV5N1ts7OzI7m3VsHHhwt4uN78=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/04/claudia_maine.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La tragedia de San Cristóbal reavivó el debate sobre el acoso escolar y la violencia entre jóvenes. La secretaria de Fortalecimiento Institucional y Educación Superior de Córdoba, Claudia Maine, analizó el rol de la educación, la familia y la sociedad.]]>
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                <published>2026-04-01T21:02:20+00:00</published>
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            Bullying: reconocer es el primer paso
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sUgfBwzQPyZ7_h2owG9yJf8P_h8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/02/bullying.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Esta semana se reanuda la actividad en todos los niveles del sistema educativo provincial. Con el inicio del ciclo lectivo, se renuevan las expectativas, se ponen en marcha las planificaciones y se retoman los temas más urgentes de la vida escolar, con el objetivo de analizarlos en profundidad dentro de cada comunidad educativa.</p><p>Es sabido que a las actividades propias de la enseñanza y el aprendizaje se suman factores adicionales que influyen en el rendimiento académico de los estudiantes de todos los niveles. También impactan en el clima institucional, entendido como el conjunto de condiciones que favorecen la adquisición de conocimientos, el desarrollo de capacidades y el adecuado funcionamiento de toda la comunidad escolar.</p><p>En este marco, se hace necesario reconocer, en este tiempo en especial, que el bullying y al ciberbullying, son formas de violencia entre los estudiantes que obstaculizan el desarrollo del clima escolar. La importancia de visibilizar estas situaciones de hostigamiento se desprende de datos que difundió el colectivo Argentinos por la Educación, los cuales reflejan diferencias en la percepción del problema entre estudiantes y directivos de instituciones educativas.&nbsp;</p><p>El informe, elaborado con datos de los cuestionarios complementarios del operativo Aprender 2019, destaca que un 75,4% de los estudiantes presenció episodios de discriminación por aspecto físico, y un 67,7%, por características personales o familiares, tales como religión, nacionalidad, género o discapacidad. Asimismo, un 54,5% de los estudiantes percibió amenazas o agresiones físicas entre compañeros.</p><p>No obstante, cuando fueron consultados sobre los conflictos de convivencia entre los alumnos, solo el 2,8% de los directores consideró que el bullying constituye “un problema serio”. En el mismo sentido, un 17% lo catalogó como un “problema moderado” y un 41,2% lo clasificó como “un problema menor”. En tanto, el 39% afirmó que la convivencia escolar “no es un problema”.</p><p>Esta diferencia de percepción entre estudiantes y directivos respecto de los conflictos y la violencia escolar es un dato preocupante. Porque para resolver un problema, el primer paso es reconocerlo. Si no se lo coloca sobre la mesa, se lo discute y analiza, poco se podrá hacer. Cuando las instituciones educativas tienden a minimizarlo, las intervenciones necesarias se postergan o se dificultan, lo que puede agravar sus consecuencias y hacer que el abordaje del problema se vuelva aún más complejo.</p><p>Es innegable que vivimos en una sociedad donde la violencia parece haberse generalizado. Para revertir el panorama, la familia y la escuela tienen una función central. Si el bullying no se reconoce como grave, si no se escucha la percepción de quienes lo padecen o son testigos, complicado será encontrar soluciones efectivas. Con ello, la convivencia escolar y el aprendizaje se verán seriamente afectados, además de los perjuicios físicos y emocionales que sufren las víctimas del acoso.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sUgfBwzQPyZ7_h2owG9yJf8P_h8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/02/bullying.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La violencia escolar, como el bullying, afecta gravemente la convivencia y el aprendizaje. La familia y la escuela tienen un rol clave en reconocer el problema y buscar soluciones para proteger a las víctimas.]]>
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                                <category term="editoriales" label="Editoriales" />
                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2025-02-17T14:46:53+00:00</published>
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            Bullying, presión social y escuelas: números para entender y abordar
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vceOlU2u8JJYFwRa0caSXoGQ1SU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/12/observatorio_social_marista_2024.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Manuel Ruiz | LVSJ&nbsp;<p>El último jueves, en el auditorio del Instituto del Sagrado Corazón de los Hermanos Maristas, el 6° año de la especialidad Ciencias Sociales y Humanidades hizo la presentación formal del informe anual del Observatorio Social Marista (OSM), que este año volvió a estar vinculado a las problemáticas y realidades de las infancias, adolescencias y juventudes y abordó los factores que influyen para que los adolescentes de San Francisco padezcan bullying y presión social.&nbsp;</p><p>El trabajo de investigación, que estuvo coordinado por los docentes Belén Pivetta, Agostina Audino, Renzo Brambilla y Agustín Arnaudo, mide estadísticamente una problemática que hace unos años a esta parte empezó a ser puesto en consideración al recibir un nombre específico, bullying, pero que está presente en establecimientos educativos desde hace décadas. Hasta acá, hasta este trabajo del Observatorio, nunca había existido en la ciudad un estudio que le pusiera cifras que permitan entender el tamaño del problema para poder así, crear las estrategias acordes para tratarlo.&nbsp;</p><p>“En la actualidad, el bullying y la presión social tienen un gran impacto en diversos contextos, no solo afectan el entorno escolar y social, sino que también tienen grandes repercusiones en el desarrollo personal, la salud mental y emocional de quien lo experimenta. Es por esto que es esencial su comprensión para tomar decisiones fundamentadas y alcanzar un mayor conocimiento respecto a las situaciones que padecen infancias y adolescencias para transformar la realidad”, justifican los alumnos de Maristas su línea de investigación en el informe final.</p><p>&nbsp;</p>Los docentes que coordinaron la investigación.<p>&nbsp;</p><p>El OSM entrevistó a más de 1900 adolescentes de secundarios de nuestra ciudad para este trabajo. El 61.52% de esa población tiene entre 14 y 17 años, mientras que el 33.23% tiene entre 11 y 13 años. El cien por ciento se completa con chicos y chicas de 18 años o más.</p><p>Al ser consultados por si alguna vez tuvieron la necesidad de cambiar su apariencia o su comportamiento para poder encajar en un grupo, el 49.53% contestó afirmativamente.</p><p>La necesidad de pertenecer, de tener una identidad común a los otros, porque vivimos con otros, es una realidad, entonces, insoslayable, particularmente en el grupo etario consultado.&nbsp;</p><p>Uno de los datos más llamativos del informe es que es en el contexto escuela donde los adolescentes se sienten menos cómodos. El 26,25% siente que el área de menos comodidad es la escuela. El 18,14% siente que son las redes sociales, el 13,91% piensa que esa área es la familia y el 23,65% sostiene que el área de menor comodidad son las actividades extracurriculares.</p><p>&nbsp;</p><p>Presión social</p><p>49,53%</p><p>De la totalidad de jóvenes encuestados en la ciudad el 49,53% siente la necesidad de cambiar para encajar en un grupo. El 49,27% no siente esa presión. El 26,25% siente que el área de menos comodidad para soportar la presión social es la escuela, el 18,14% siente que son las redes sociales y el 13,91% piensa que esa área es la familia.</p><p>&nbsp;</p><p>Otro dato importante de la investigación es el que indica que de la totalidad de jóvenes encuestados en la ciudad el 66,51% siente que la influencia social modifica decisiones en su vida. Esa presión social, según los datos, moldea o hace cambiar algunos aspectos propios de las individualidades: el 31,57% siente que esta influencia modifica su apariencia física, el 22,57% siente que esta influencia modifica su futuro, el 22,93% sostiene que la presión social modifica sus consumos y hábitos y el 17,94% siente que está influenciado en sus relaciones.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Los datos sobre bullying resultan también significativos. El 35,66% de la población encuestada se ha sentido víctima de conductas de maltrato en su vida. Siendo la escuela, con un 67,41%, el espacio donde más se han sentido los abusos por parte de otros.&nbsp;</p><p>Pero quizás el dato más contrastante es el que se da cuando se juzga y no se asume. Decíamos más arriba, que el 35.66% de los encuestados dijo ser víctima de bullying, es decir y según las encuestas del OSM, hay un 63.97% que no sintió ser víctima. Pero ante la consulta si habían visto alguna situación de acoso o maltrato en la escuela el 69,66% contestó que sí.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>La población</p><p>1917</p><p>Fueron los alumnos de nivel medio de diferentes establecimientos educativos de San Francisco encuestados por el Observatorio Social Marista para la investigación de este año. El 46,01% fueron mujeres y el 51,61%, varones. El 33,23% tienen entre 11 a 13 años, el 61,52% tienen entre 14 a 17 años, y 4,42% tienen más de 18 años. Las encuestas se realizaron durante 2024.</p><p>&nbsp;</p><p>Ante esa situación, ser testigo de una situación de bullying, el 45,53% fue sólo observador, el 24,50% fue observador y se lo comunicó a las autoridades, el 24,74% fue observador e intervino de forma positiva y el 4,03% intervino de forma negativa.&nbsp;</p><p>Identificar. Actuar o no. Sentir o no bullying. O dimensionar la presión social en nuestras vidas cuando somos adolescentes. Y sobre todo como abordar estas situaciones para reducir lo máximo posible los índices negativos, porque siempre atrás de estos números, hay personas.&nbsp;</p><p>Si bien la mayoría de los alumnos consultados conoce de gabinetes pedagógicos en sus instituciones donde se puede recibir ayuda. Y la mayoría asegura no haber faltado a clases para evitar ser víctima de abuso en cualquiera de sus formas, sólo el 16,83% conoce alguna organización que intervenga en la ciudad en casos de bullying, mientras que el 82,65% no.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Bullying</p><p>69.66%</p><p>Según los datos del OSM, el 69,66% han visto alguna situación de acoso o maltrato entre sus compañeros de escuela y el 30,08% no lo han presenciado nunca. Por su parte, el 35,66% se han sentido víctimas de conductas de maltrato en su vida y el 63,97% no lo han sentido. De los encuestados que han sido víctimas de abusos, el 67.41% contestó que fue en la escuela.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Ese último número infiere una necesidad. Quizás vinculada a campañas de difusión y concientización que propaguen una estrategia de abordaje para atenuar los casos de abuso en general y en los establecimientos educativos, en especial.</p><p>La presión social, aparece como un escollo complicado, teniendo en cuenta que somos indefectiblemente seres sociales. Pero urge encontrar la forma de entender que es necesario respetar la diversidad, lo distinto a uno para que las comunidades, como la de las escuelas, se fortalezcan.</p><p>Las dinámicas de bullying son difíciles de romper porque se han enraizado como marcas culturales dentro de las adolescencias de antes y de ahora. Lo urgente es entonces, encontrar las formas de romper esas formas que parecen naturales. Hay datos, como para diseñar, las herramientas necesarias para hacerlo.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/vceOlU2u8JJYFwRa0caSXoGQ1SU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/12/observatorio_social_marista_2024.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El Observatorio Social Marista presentó su informe anual con datos vinculados a bullying y presión social en adolescentes de la ciudad. Datos para entender una problemática que merece más soluciones.]]>
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                                <category term="san-francisco" label="San Francisco" />
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                <published>2024-12-07T19:32:05+00:00</published>
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            El bullying se previene desde casa
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TanxWEPmNs4j1QIBAUTL3Ksevy4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/02/acoso_escolar_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Isabel Fernández|LVSJ&nbsp;</p><p>Comienzan las clases, pero lamentablemente para muchos chicos, volver a la escuela no los entusiasma, incluso puede darles miedo. El acoso escolar o bullying –la agresión física o verbal para ejercer poder sobre otra persona- es un problema que afecta a uno de cada tres estudiantes en todo el mundo, según la Unesco y sigue ocurriendo en los patios y los pasillos de los establecimientos educativos.</p><p>Es un problema cotidiano y aunque no parezca puede empezar en casa, desde antes de la escuela, pero también puede prevenirse en el hogar. El rol de los padres y la familia son fundamentales para evitarlo, educando a nuestros hijos en los valores del respeto, la empatía y la solidaridad.</p><p>¿Cómo educar y acompañar a los chicos para evitar el acoso escolar?. La licenciada en Psicopedagogía, Analía Dussin (MP-230934) de CDEI-Fundación Akhenaton aseguró que este problema debe solucionarse entre todos, pero remarcó el rol fundamental de los padres y la familia en la educación de los chicos desde su nacimiento, mucho antes de pisar las aulas.</p><p>“El bullying empieza en casa. Nadie nos enseña a ser padres, entonces el mayor de los trabajos de es empezar a formar a nuestros hijos en cuanto a cómo vivir la vida. Si fuéramos más empáticos no tendríamos que hablar de bullying”, afirmó la psicopedagoga.</p><p>Remarcó: “Si cada familia pensara en sus niños nos tendríamos que preocupar menos del daño que hace el afuera porque estaríamos creando una persona razonable, con criterio y autonomía, que pueda pensar las situaciones. Los adultos tenemos muchos problemas e insatisfacciones y eso hace que siempre estemos buscando estímulos nuevos y nos olvidemos de cosas que son importantes”.</p><p>Dussin afirmó que la familia es la primera escuela, “es una instancia formadora, la relación con los hermanos también forman para la vida y la escuela es una institución que permite la socialización. &nbsp;Todo va a depender de cómo el niño va a transitar eso y las experiencias que va a tener”.</p>Lic. Analía Dussin<p>“Depende de cómo cada uno se va a integrar en la sociedad y quiénes vamos a ser, si vamos a ser líderes, sometidos o si nos vamos a escapar de cada una de las situaciones que dan miedo, todo esto nos va formando”, analizó.</p><p>Advirtió que muchas veces “no tomamos conciencia, de la importancia en el rol de ser padres, no hay que dimensionarlo demasiado y frenar, porque hay que dejarlos experimentar. En esto más que nunca se aplica el hecho de no resolverles las cosas a nuestros hijos sino enseñarles a resolverlo, no pensemos por ellos, sino enseñarles a pensar, no elegir por ellos, enseñarles a elegir”.</p><p>“Creo que no sirve censurar un programa de televisión, el teléfono o la computadoras, sino ver para qué sirve todo esto guiarlos en cómo utilizan esas cosas para que luego ellos, en un momento en que no estemos puedan tomarlo con naturalidad y entiendan el por qué. Cuando los chicos entienden el por qué, no hace falta estar atrás, logran autonomía y responsabilidad”, explicó la profesional.</p><p>Añadió que entonces el resultado es diferente y “al estar estimulando algo para para un buen resultado, ayudamos a elevar su autoestima. En cambio, perder su tiempo o permitir alguna situación que dañan, también va en contra de los resultados”.</p>No naturalizar la violencia en casa<p>“Ni siquiera tenemos que esperar que los chicos empiecen la escuela para prevenir el bullying porque puede prevenirse desde casa. Muchas veces les decimos: ‘qué burro que sos’, ‘¡qué chancho, mirá como estás!’ o ‘gordo vení para acá’. Todos esos calificativos van dañando, nos quejamos de la escuela, pero el acoso o la violencia puede empezar en la familia y se naturaliza. Para el chico es natural que le pueden decir gordo, chancho, burro o vago, cuando a veces los chicos no son vagos, sino que no tienen las motivaciones necesarias”, manifestó.</p><p>Advirtió que en la familia “muchas veces se reprime, se les saca el celular o se les da para que no moleste cuando en realidad le podemos enseñar a usarlo como una herramienta y ofrecerle algo que sea más motivador, generar un estímulo que sea más beneficioso para él”.</p><p>“Creo que todo esto es clave para que los padres podamos repensar porque el futuro de nuestros hijos está nuestras manos y está desde el primer momento. Porque después llegan con una autoestima absolutamente baja, muy maleables donde cualquiera puede venir y decirle cualquier cosa que ellos van a dejar que se las digan, porque en su casa también se los dicen”, afirmó.</p><p>Dussin recordó que nuestra identidad “depende de la mirada que tiene el otro. Si el otro nos ve de una determinada manera, nos vamos a sentir de esa manera. Entonces es importante reconocer, decirles que es bueno lo que hicieron, valorar a nuestros hijos, todo eso genera una valoración de sí mismos y crea una conciencia en cuanto a su capacidad, sus posibilidades, eso es lo que realmente los hace más seguros de sí mismos”.</p><p>“A los chicos les decimos que no se dejen tocar, que no dejen que los invadan, pero a veces en la casa hay invasiones como por ejemplo el revisar la mochila sin preguntar, entrar a su dormitorio sin golpear, respetarles también su intimidad en el baño. Muchas de esas cosas se hacen y después tenemos que enseñarles que nadie puede tocarlos porque es algo íntimo cuando en realidad en casa no hay intimidad”, ejemplificó.</p><p>Destacó que el niño “debe tener intimidad en su casa, en su espacio, su habitación, su cama, su tiempo. Esto tiene que ver con una cuestión de respeto y desde que nace el bebé, desde el momento respetarle la hora de la comida, el sueño, que esté nervioso o contento. Un niño que aprendió respeto, difícilmente le va a faltar respeto a otro; y un niño que aprendió a ser respetado cuando alguien le quiere faltar respeto, sabe lo que está mal y responder. No hay que hacer a los otros lo que no te gusta que te hagan a vos”.</p>Intervenir sin violencia<p>La psicopedagoga aconsejó que en caso de acoso escolar, “primero hay que enseñarle al chico intervenir con el compañero sin violencia, si no da resultado, avisarle a un mayor y cuando ese mayor hace oídos sordos los padres tenemos que intervenir y dialogar, formar un co equipo con los docentes para poder buscar una solución a la situación. No sirve de nada la violencia, un líder se tiene que ganar su liderazgo por sus capacidades y no por la fuerza, por ser temido. Estamos en una sociedad donde por temor funcionamos mejor que por motivación”.</p>El papel educador del docente<p>Los docentes tienen un rol fundamental también. La licenciada aseguró que actualmente “los docentes hacen lo que pueden con lo que tienen y es lamentable porque es un espacio muy importante. Pareciera que el rol docente es solamente transmitir conocimientos y nada más como si fueran vasijas que tienen que llenar”.&nbsp;</p><p>“Creo que los docentes no deben perder el rol educador, de modelaje –dijo-. Pero también están en una situación difícil porque antes las emociones que forman parte del aprendizaje el docente no puede ni siquiera manifestarlas. Si se enoja porque se enoja, si se acerca para contener y apoyar al niño no puede tocarlo. Son situaciones difíciles”. &nbsp;</p><p>“Todo se fue perdiendo, también la valoración del docente, hoy se menosprecia todo, al adulto, al anciano, incluso los docentes llegan a ser amenazados. Por eso es importante que como padres enseñemos a nuestros hijos a respetarse y a respetar a los demás”, finalizó.</p>Consejos para que no haya más acoso escolar&nbsp; &nbsp;<p>&nbsp;</p><p>¿Cómo reducir la cantidad de niños y adolescentes que forman parte los casos de bullying? Aquí, algunos consejos para prevenir:</p><p>&nbsp;</p><p>Para los profesores</p>Es importante crear un ambiente de confianza donde los alumnos expresen cómo se sienten.Durante las clases, explicar qué es el bullying y qué repercusiones tiene.Supervisar el comportamiento de los niños o jóvenes, con el fin de detectar actitudes negativas.Actuar rápido, si se presenta algún caso de violencia escolar.Permanecer en coordinación con el Área de Psicología para reducir o evitar más casos de bullying en el colegio.<p>&nbsp;</p><p>Para los alumnos</p>No juzgues a los demás por su apariencia o condición social. Aplica el refrán: “no hagas a otros lo que no te gustaría que hagan contigo”.Apoya a aquellos compañeros que se sientan solos en clase.No uses la violencia como mecanismo de defensa o solución de problemas con otros compañeros.Si eres testigo de algún caso de bullying, avisa a las autoridades de tu colegio.Y si eres víctima de algún tipo de abuso en tu colegio, conversa con tus padres y profesores. Ellos sabrán orientarte.<p>&nbsp;</p><p>Para los padres</p>Fomenta valores en tus hijos para evitar que tengan malas reacciones.No dudes en poner límites a tus pequeños, en caso veas actitudes negativas en ellos.Conversa sobre el bullying en casa y todo lo que puede provocar.Toca el tema en las reuniones de padres y busca soluciones en caso se presente algún caso en el colegio.Si alguno de tus hijos es víctima de bullying, busca apoyo en psicólogos, profesores u otros padres. Mientras más consejos encuentras, más rápido pondrás solución a este problema.Recuerda que la mejor forma de solucionar el bullying en las escuelas es conversando sobre ello y educando a los menores. Busquemos un mejor ambiente para ellos, donde no repriman y desarrollen sus habilidades sin complejos.]]>
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                <updated>2024-02-25T14:11:01+00:00</updated>
                <published>2024-02-25T14:09:36+00:00</published>
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