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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-10-03T11:00:04+00:00</updated>
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            Chapotear en la incertidumbre
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JZHGHv49UX6MlWDcKDZfEHIoYX4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/10/opinion.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por Fernando Quaglia<p>&nbsp;Cada cuatro años, octubre es un mes electoralmente decisivo para el país. Estamos a un año de la elección presidencial y el juego del poder sacude tableros. También vidas. Otra vez los argentinos comenzamos a chapotear en la incertidumbre.</p><p>Chapotear es hacer ruido al mover los pies o las manos en el agua o en el barro. Trasladada a la política argentina, la imagen mostraría a votantes intentando moverse en un terreno inestable. Sin certezas, en condiciones de creciente incertidumbre, sin saber con claridad qué consecuencias tendrán las elecciones para sus vidas.</p><p>La cautela lleva a postergar proyectos personales y, en el terreno económico, a demorar compras o refugiarse en el dólar. No se trata de una regla general, pero la experiencia argentina muestra que la proximidad electoral acentúa las dudas cuando la incertidumbre política dificulta anticipar el rumbo económico. Aunque todavía falte un año para las elecciones, las expectativas sobre su resultado comienzan a influir en las decisiones del presente. Y el fenómeno no se limita a la economía. Tiene connotaciones puramente humanas. Tanto es así que, en su “Manual para vivir en la era de la incertidumbre”, el ensayista español Antonio Garrigues Walker escribió que “es una huella antropológica tener miedo a lo desconocido”.</p><p>Ese temor, universal en su origen, alcanza una intensidad singular en la Argentina preelectoral. Sobran los ejemplos de acciones de los ciudadanos para protegerse frente a un futuro que no pueden controlar. No necesariamente se supone que son las mejores alternativas, pero todas intentan reducir la exposición a un escenario político cuyo rumbo desconoce.</p><p>En nuestro país, la volatilidad política puede convertirse en un obstáculo para asumir compromisos o tomar decisiones que requieren previsibilidad. El cuadro de situación muestra a un votante enfrentado a la proximidad de las urnas casi con la resignación de no saber qué terreno está pisando. La polarización incrementa la inestabilidad y agudiza el estrés social.</p>Esperando la carta<p>Las sensaciones de aquel coronel retratado por García Márquez que espera durante años una carta que no llega, pueden asemejarse a las de un ciudadano que aguarda señales para ordenar sus decisiones, pero no encuentra quién le escriba. Se desgasta procurando comprender qué puede ocurrir y encuentra dificultades para organizar su vida porque las expectativas son inciertas. El coronel espera una respuesta concreta. El votante también. El coronel no se resigna a perder su dignidad. Muchos ciudadanos tampoco.</p><p>Falta un año. La dirigencia política detenta sus conocidas actitudes endogámicas y se mueve desde hace tiempo en clave electoral. La ciudadanía espera, como el coronel, que las cartas lleguen a tiempo y aporten las necesarias clarificaciones. Pero los procesos electorales recientes han demostrado que las señales de hoy no necesariamente permiten anticipar el escenario posterior a las elecciones presidenciales. Por eso, el aprendizaje ciudadano exige, una vez más, avanzar con mesura y postergar aquellas decisiones que requieren un horizonte más previsible.</p><p>El filósofo francés Edgar Morin señaló que, en este tiempo, la humanidad tiene que “navegar en océanos de incertidumbre entre archipiélagos de certezas”. En nuestro país, por imperio de lógicas políticas que se resisten a cambiar y tal como viene sucediendo desde hace varios períodos electorales, hasta el próximo octubre habrá que chapotear en las cenagosas orillas de esos océanos y seguir buscando archipiélagos que devuelvan alguna certeza, lo que confirma que la incertidumbre electoral se ha convertido en un factor determinante de las decisiones de la vida cotidiana.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/JZHGHv49UX6MlWDcKDZfEHIoYX4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/10/opinion.webp" class="type:primaryImage" /></figure>A un año de las elecciones presidenciales, las expectativas sobre el resultado comienzan a condicionar decisiones del presente. La incertidumbre política se introduce en los proyectos personales, las conductas económicas y la vida cotidiana, mientras la polarización agrega tensión a un escenario difícil de anticipar.]]>
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                                <updated>2026-10-03T11:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-10-03T11:00:00+00:00</published>
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