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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
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            Bailar, incluso cuando duele
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HwRVXA0P1MQWj6qRXix94m4wk6E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/renata_palladini.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Bautista Dutruel | LVSJ</p><p>Renata Palladini tiene 17 años y un cuerpo que ya vivió muchas danzas. No muchas coreografías: muchas danzas. Porque cada paso es más que un paso, es una forma de vivir.</p><p>Empezó a los tres, por decisión propia. “Yo le pedí a mi mamá. Le dije: ‘Yo quiero ir a danza’”, recuerda. Como si ya supiera sin saber lo que el baile iba a significar para ella. Como si el cuerpo ya intuyera su camino, antes que las palabras.</p><p>Desde ese momento no paró. O, mejor dicho: paró solo una vez. Cuando el mundo se detuvo. En 2020, la pandemia volvió intangibles las cosas que más queremos: la cercanía, el abrazo, la sala de ensayo. Las clases se volvieron pantallas, y el deseo, una promesa aplazada. “Ese año dejé, no tenía motivación para sumarme a hacer cosas en mi casa”, dice. Y aunque no fue fácil, entendió que una pasión verdadera puede dormirse, pero no se apaga.</p><p>Volvió al año siguiente, con dudas, con miedo, con un cuerpo desorientado que ya no recordaba todo. “Volví en 2021 y había un montón de cosas que no entendía. Fue un año frustrante”, cuenta. La danza, que antes era puro impulso, se volvió una reconstrucción paciente, paso a paso, clase a clase. Pero volvió. Y volver fue también reafirmar algo: que ahí, en el movimiento, en la música, en el cuerpo, estaba lo que verdaderamente la hacía feliz.</p><p>Mientras transita sus últimos años en el IPET N° 50 “Emilio F. Olmos”, la Escuela del Trabajo, Renata organiza sus días entre talleres técnicos, cuadernos, ensayos y clases. La doble escolaridad no siempre es fácil: a veces llega cansada, con poco tiempo para descansar o para dedicarle a la danza todo lo que quisiera. Pero incluso en la exigencia, reafirma su deseo. “Me frustra no poder ir a danza por el colegio, pero también me confirma que esto es lo que más me gusta.”</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Desde entonces, su camino fue hacia adelante. A veces más lento, otras con vértigo, pero siempre con la certeza de que ahí, en la danza, estaba su lugar. “Cada día era querer ir a danza. Y si no podía por el colegio, me frustraba muchísimo. Ahí me di cuenta: esto es lo que a mí me gusta. “Quiero vivir de la danza.”</p><p>Hoy no solo baila: también enseña. Su mirada como profe le permite ver con distancia algo que también fue: esa nena que entró por primera vez a un salón y empezó a descubrir su cuerpo. En sus alumnas reconoce el juego como motor. Y en su propia historia, la evidencia de que la técnica llega, pero la pasión es el cimiento. “Al principio uno no es consciente de lo que hace. Pensás que lo estás dando todo y después mirás y ves cuánto tenías que mejorar. Pero para mí ese es el proceso. Si te gusta, lo volvés a intentar hasta que te salga.”</p><p>La constancia, para Renata, no es una consigna, sino un pilar fundamental. “Meterle, meterle, meterle. Si de verdad te apasiona, no hay otra forma”, dice. La frase tiene una fuerza que no necesita explicación. Es lo que hizo, es lo que hace, es lo que va a seguir haciendo.</p>        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida de La Voz de San Justo (@lavozdesanjusto)</p>
<p>Hubo un momento, sin embargo, en el que pensó que tendría que abandonar. Una lesión. Una amenaza. Un diagnóstico que le hizo temblar. “Me dijeron: ‘capaz tenés que dejar de bailar’. Fue muy chocante.” Su cuerpo, su herramienta de trabajo y de expresión, se volvió incierto. Pero pudo seguir. Y desde entonces, nada es dado por hecho. Cada ensayo, cada clase, cada secuencia de pasos, también una forma de agradecer.</p><p>Renata se reconoce carismática. Y no es solo una percepción personal: se lo dicen. “Soy de meter mucha cara en todo, mucha presencia”, afirma. Baila jazz, contemporáneo y danza clásica. Disfruta del primero y el segundo por su libertad, su intensidad, su energía escénica. Ama el tercero por su disciplina, su historia, su lenguaje exigente. “El clásico es mi base. Me encanta el lento, la pose. Pero el theater jazz me parece una bomba. Me divierte muchísimo. Siento que ahí mi carisma llega más.”</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Incluso cuando no baila, su cuerpo no se detiene. “Estoy en mi casa limpiando y me voy girando. No puedo estar quieta”, dice entre risas. Su naturaleza es esa: moverse. Sentir. Improvisar. Transformar el día a día en danza. Hasta los recreos de la escuela fueron espacio para marcar pasos, repasar coreografías, aprovechar cualquier lugar para transfórmalo en su propio estudio de baile.&nbsp;</p><p>Y cuando sube a un escenario, lo siente todo. La danza también es actuación, dice. Es saber contar con el cuerpo. Interpretar una emoción. “Por más triste que esté, bailo. A veces me dicen: ‘este baile es tristeza’, y yo lo intento interpretar. Pero siempre hay algo de alegría, de orgullo. Estar ahí parada, ver toda la gente que paga una entrada para ver un show… te llena.”</p><p>El futuro es una promesa que la entusiasma. Quiere formarse en Buenos Aires, estudiar, hacer castings, hacer cursos. Ser rechazada. Volver a intentar. “Si me dicen que no, hago otro casting. Así hasta que quede en algo que de verdad me guste.” No sueña con abrir una academia. Sueña con bailar. Con vivir bailando. “Sé que me falta un montón de camino por delante, pero tengo ganas. Muchas ganas.”</p><p>Se imagina en otros escenarios. En otros países. En otros idiomas. Y también en algunos bien propios. “Me gustaría algún día pisar el escenario del Colón. No sé, si como parte del cuerpo estable, pero, aunque sea una vez. Sería fantástico.” También le ilusiona formar parte de un ballet, bailar con artistas. “Ambas realidades me encantan. Me encantaría ser parte de las dos.”</p><p>Si tuviera que mirar atras a la Renata de tres años, esa chiquita que entró por primera vez a un salón de danza, de la mano de su mamá, le diría algo simple:</p><p>“Lograste cosas que no pensabas que ibas a lograr. Y vas a lograr muchas más.”</p><p>Renata Palladini tiene 17 años. Baila desde que tiene memoria. Y todo lo que sueña, lo sueña bailando.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HwRVXA0P1MQWj6qRXix94m4wk6E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/06/renata_palladini.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>A los tres años supo que quería bailar. Desde entonces, su cuerpo no dejó de moverse. Renata Palladini tiene 17, una vida hecha de giros, ensayo y constancia. Esta es la historia de una bailarina que eligió su destino desde el primer paso.]]>
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                <published>2025-06-15T11:30:00+00:00</published>
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            Darío Burgenes, la danza como camino de vida
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AM594P3RUUYF9NXUu-wkTMUnHi4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/dario_burguenes.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Entre clase y clase, en ese momento especial donde el estudio pasa de las risas serenas de las “chicas” mayores a la energía desbordante de los más chiquitos, Darío Burgenes se toma un respiro. Se sienta en la tarima, ese lugar que conoce tan bien, y acepta charlar mientras ajusta la música para el próximo grupo.</p><p>Con la excusa del Día Internacional de la Danza, charlamos con él porque Darío representa como pocos esa mezcla de arte y vida que caracteriza a los verdaderos bailarines. Su historia -desde aquellos primeros pasos dados para superar el duelo hasta llegar a los escenarios más importantes del país con Jean Carlos- encierra lecciones sobre cómo el movimiento puede sanar, transformar y conectar.</p><p>En los próximos minutos, hablará de esos momentos clave: cómo el baile lo rescató en dos de las pérdidas más dolorosas, qué significa para él compartir escenario con una figura nacional, y por qué después de tantos años sigue encontrando en la danza ese lugar donde, como él mismo dice, "lo negativo no existe".</p>—Contame cómo fue ese primer acercamiento al baile...<p>Mi historia con la danza empieza desde un lugar muy doloroso. Cuando falleció mi papá de cáncer, yo estaba en un pozo depresivo muy fuerte. No sabía cómo salir de ahí. Justo en ese momento, mi novia de entonces me invitó a bailar, más que nada como distracción, para que saliera de casa.</p><p>Nunca me había imaginado bailando, pero ahí descubrí algo increíble. En la academia de Gustavo Jaluf encontré una energía distinta, un lugar donde por primera vez en meses podía reírme, disfrutar, sentirme vivo otra vez. No era solo la música o los pasos, era esa vibra especial que se genera cuando la gente se mueve con alegría sincera.</p>—¿Y hoy, con toda la experiencia que tenés, seguís sintiendo eso? ¿No se perdió con las responsabilidades, los alumnos, las rutinas?<p>Mirá, la vida me puso otra prueba difícil cuando ya estaba metido de lleno en esto. Mi mamá se enfermó, luchó dos años y al final también nos dejó. En ese momento tenía Kandela a full, pero la tristeza fue más fuerte. Cerré todo, no tenía cabeza para seguir.</p>Junto a Jean Carlos que le dio la posibilidad de bailar ante multitudes.&nbsp;<p>Pero el baile ya era parte de mí. Con el apoyo de mi familia y de Romina –mi socia en Kandela- volví. Más lento al principio, pero hoy mirá: tenemos cuatro veces más espacio, el doble de alumnos, y cada clase me confirma que esto es lo mío. La danza no me abandonó, incluso cuando yo quise dejarla.</p>—Si tuvieras que explicarle a alguien qué sentís cuando bailás...<p>Es como viajar a otro plano de existencia, te lo juro. Vos ponés la música y de repente el mundo afuera desaparece. No importa si estás en un salón o frente a 10 mil personas, es ese instante donde solo existís vos, el ritmo y la emoción.</p><p>Los monjes hablan de meditación, de vivir el presente... Para mí el baile es eso, pero con el cuerpo entero. Y tiene un plus: la energía que te devuelve la gente. En San Francisco me han tratado siempre con un cariño que no es común. Esa conexión con el público, con mis alumnos, alimenta algo muy adentro mío.</p>—¿Qué representa Jean Carlos en tu carrera?<p>¡Uf! Jean Carlos es el tipo que me llevó a lugares que ni en mis sueños imaginé. El Gran Rex, Cosquín, Forja... Escenarios enormes con público que vibra. Pero más allá de eso, aprendí de su humildad, de su pasión.</p><p>Cuando subís a un escenario con él, sentís que estás participando de algo grande. Y la gente te recibe con ese amor que tienen por su música. Soy consciente de lo privilegiado que soy: un pibe de San Francisco bailando para multitudes gracias a que alguien como él confió en mí.</p>—¿Qué le dirías a alguien que duda en empezar a bailar?<p>Que escuche ese llamado, sin miedo. La vida es demasiado corta para no hacer lo que te hace feliz. Yo podría haber seguido en otros caminos, pero algo en mí sabía que necesitaba esto.</p><p>El baile no es solo para los que quieren ser profesionales. Es terapia, es alegría, es encontrarse con uno mismo. Si te genera aunque sea una chispa, dale la oportunidad. Como me pasó a mí, puede que descubras mucho más que pasos: puede que encuentres tu propia forma de volar.</p>Junto a sus compañeros de Kandela en la previa del baile de Jean Carlos en Forja.<p>La música de la próxima clase ya suena fuerte. Darío se levanta de la tarima, pero antes de irse hacia sus alumnos lanza una última reflexión: "Lo más lindo es ver cuando alguien descubre lo que el baile puede hacer por él. Eso no tiene precio". Quizás por eso, después de 20 años, sigue enseñando con la misma pasión del primer día -la misma que lo llevó de la tristeza a los grandes escenarios, y que hoy comparte generosamente en cada clase-.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AM594P3RUUYF9NXUu-wkTMUnHi4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/dario_burguenes.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En el Día Internacional de la Danza, el bailarín, profesor y tatuador (entre otras cosas) sanfrancisqueño Darío Burgenes repasa sus más de 20 años de trayectoria. Desde sus primeros pasos motivados por la pérdida hasta convertirse en figura del elenco estable de Jean Carlos, su historia habla de resiliencia, reinvención y la profunda conexión entre movimiento y emociones.]]>
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                <published>2025-05-03T14:21:17+00:00</published>
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            Abril Magallanes fue subcampeona nacional de malambo en Tanti
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0wZi7j4Iiq2zx_tvPvaUb7BZXVA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/10/abril_magallanes.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Abril Magallanes, de 13 años, es alumna de la Escuela Municipal de Danzas Folklóricas de nuestra ciudad y fue subcampeona en el rubro de Solista de Malambo Femenino, Categoría Menor, del Certamen Nacional de Malambo.&nbsp;</p><p>Este certamen es considerado el más importante del país y en esta oportunidad se realizó en Tanti, entre el 10 y el 14 de octubre.</p><p>Abril obtuvo su derecho a participar de este certamen luego de haber conseguido el primer puesto en su categoría dentro de la provincia de Córdoba, siendo en este caso la única representante de la provincia dentro del certamen nacional en su categoría.</p><p>El director de la Escuela Municipal de Danzas Folklóricas, Mario Raúl Bessone, rescató la importancia del logro conseguido por Abril señalando, entre otras cosas que, “la dinámica del campeonato nacional indicaba que cada participante se presentaba con su trabajo que era evaluado por un jurado que seleccionaba los finalistas”.</p><p>“En este caso fue elegida entre las cinco finalistas junto a las representantes de las provincias de Jujuy, Santiago del Estero, Salta y Río Negro. La final se realizó el lunes 14 y allí fue distinguida como subcampeona nacional lo que de hecho nos pone muy orgullosos porque Abril es integrante de nuestra Escuela Municipal. Es muy grande lo que ella conquistó, aunque esto no es casualidad porque ella siempre se destacó en cada instancia que fue superando hasta llegar a esa definición fruto de su excelente desempeño y el intenso trabajo de ella que tiene un compromiso enorme con lo que hace”.</p><p>Además, resaltó que “el malambo requiere de un trabajo físico además del escénico y artístico y sin dudas que ella se merece haber conseguido semejante logro”.</p><p>Mientras el director de la Escuela Municipal de Danzas Folklóricas expresaba cada palabra sobre su desempeño en el certamen que la tuvo como subcampeona, Abril -que cursa el segundo año del Colegio Superior San Martín- no dejaba de mirarlo y escuchar atentamente mientras asentía tímidamente por momentos ratificando su alegría por el logro conseguido.</p><p>“Hace cinco años que zapateo y tres con el ‘profe’ Mario” señaló para luego recordar que sus inicios en el folklore se dieron a partir de que “a mi papá Darío le gusta mucho el folklore y en un momento me surgió la inquietud de ir a la Escuela Municipal de Folklore porque quería probar lo que era estar en una clase de malambo y me gustó enseguida.&nbsp;Desde allí seguí hasta el día de hoy”.</p><p>Más adelante confesó que el secreto del éxito que la llevó a ser subcampeona nacional dentro de su categoría se debe a “muchísimo trabajo y responsabilidad ante todo además del apoyo del profesor que en los ensayos deja sus cosas para poder ensayar conmigo. También ensayo mucho en mi casa además de las dos veces por la semana durante dos horas”.</p><p>Más adelante explicó que en esta primera experiencia a nivel nacional experimentó “cierta ansiedad y un poco de nervios” porque “era todo nuevo para mí porque nunca había ido a un nacional” aunque luego reconoció que “los nervios se fueron enseguida y además me hice de muchos amigos de distintas provincias del país”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0wZi7j4Iiq2zx_tvPvaUb7BZXVA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/10/abril_magallanes.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La talentosa bailarina de 13 años de nuestra ciudad brilló en el rubro de "Solista de Malambo Femenino, Categoría Menor".]]>
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            María Eugenia Ferreyra: la danza como  esencia
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dfBLenri1voEYyoG_JQUUtH72Gg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/10/maria_eugenia_ferreyra_1.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde pequeña, María Eugenia Ferreyra (48), directora de Academia Integral de Danzas FEM de la ciudad de San Francisco, recuerda cómo su madre la preparaba para las clases de danzas españolas. "Me ponían los tacos y el rodete, y cruzaba la calle toda vestidita, producida. Era lo más lindo de ir a la clase. Toda cambiada, sin ningún pudor. Me encantaba que la gente me mirara ", relata con los ojos todavía llenos de picardía de aquellos años. A los seis años, comenzó su camino en la danza en el barrio Independencia, bajo la tutela de Marcela Arguello. "Ella fue mi primera maestra y le guardo mucho cariño", confiesa.</p><p>A partir de ese momento, la danza se convirtió en una parte esencial de su vida. Mientras asistía a la escuela Sarmiento, participaba en actos y eventos, pero no fue sino hasta los 13 años, cuando su maestra Marcela dejó de enseñar para dedicarse a la kinesología, que tuvo que enfrentar la decisión de seguir sin ella. "Mi mamá me decía que tenía que seguir con Eliana Oskrencki, que tenía su academia en el centro. Yo no quería, pero finalmente me convenció", relata.&nbsp;</p>La pequeña María Eugenia con su primera profesora de danza Marcela Arguello<p>Ileana Ocrainschi, su segunda maestra, fue una figura fundamental en su formación. "Iliana era muy exigente, pero eso fue lo que me marcó. La disciplina, el respeto por el uniforme y el horario, esos son los valores que me quedaron", destaca “Maru”, como todos la conocen. Aunque su maestro tenía un enfoque estricto, nunca dejaba de ser cariñosa y atenta, marcando cada corrección con un bastón y un puntero.</p><p>Con Iliana, no solo perfeccionó su técnica, sino que también comenzó a enseñar a las niñas más pequeñas. "Ella me hizo hacer prácticas con las más chicas, y fue ahí cuando me di cuenta de que tenía algo para enseñar. No solo para bailar", confiesa. A los 16 años, Eliana le entregó su título de maestra en danza clásica y española, un momento inolvidable para María Eugenia, quien recuerda cómo la invitación a dar clases llegó casi como un mandato. "Me dijo que tenía condiciones y que tenía que empezar a enseñar. Fue como un empujón hacia mi futuro".</p><p>Desde ese primer año de clases en su casa, en el living familiar, María Eugenia no paró de enseñar. Recuerda con nostalgia aquellos primeros tiempos, cuando sacaba los sillones y formaba a sus alumnas en el espacio reducido. "Fue un año de prueba, un año ad honorem, pero fue el comienzo de mi carrera como docente", cuenta con una sonrisa. Aunque al principio era algo informal, con el tiempo decidió formalizar su academia.</p>El primer grupo de alumnas en el frente de su casa paterna donde se inició con su academia en barrio IndependenciaLa docencia como vocación&nbsp;<p>Los años que siguieron fueron una constante evolución. “Maru” no solo continuó su formación en danza clásica y española, sino que también se aventuró en el jazz, el folclore y, finalmente, en la danza árabe.&nbsp;</p><p>Al cumplir sus 19 años, se le otorga el título de "Profesora de danzas clásicas" con la examinadora nacional de danzas Marden Salazar, en el año 1995, siendo su maestra Aida Stevez, en donde inicia también, sus estudios de Danza Jazz y Aeróbica de competición, con la maestra Claudia Mina.</p><p>En 1999, a sus 23 años, comienza sus estudios de Danzas Folklóricas y Nativas Argentinas, estudios que culmina al lograr su título de “Profesora de Danzas Nativas y Folklóricas Argentinas", al cabo de seis años de cursado, con su maestra Teresa Ochoa. "A los 23 me decidí a aprender folclore, algo que nunca me había gustado, pero que luego me enamoró", recuerda.&nbsp;</p><p>Ese mismo año conoce al maestro Blas Massafra, quien la introduce en la danza contemporánea, en técnica Graham y fue quien la perfeccionó en sus estudios anteriores, técnica y artísticamente. Tras el retiro de su maestro, María Eugenia continúa con su salón de baile hasta la actualidad donde funciona su academia.&nbsp;</p>Su carrera en esta arte comenzó con el estudio de danzas españolas y clásicoLogros destacados<p>Uno de los momentos más significativos en la carrera de María fue su participación en el Festival Nacional de Folklore en Cosquín en 2005. "Fue una experiencia inolvidable; nunca había audicionado antes y sentirme elegida fue un gran logro", recuerda. Este evento no solo le permitió mostrar su talento, sino también abrir puertas a nuevas oportunidades.</p><p>Por otro lado, el descubrimiento de la danza árabe fue uno de los momentos clave en la carrera de “Maru”. En 2003, conoce a la maestra Liliana Ferao, quien llega desde Córdoba con todo su conocimiento en esta cultura milenaria, &nbsp;continuando con el maestro Hakim al Yassir, de la ciudad de Rosario, con quien estudió durante 5 años y comenzó su gran camino en árabe con giras por México. Luego, siguió con el gran maestro de esta danza Amir Taleb en Buenos Aires, viajando cada mes para recibir formación. "La danza árabe me permitió conectarme con una parte más femenina, sensual y expresiva de la danza", explica.</p><p>"Viajé a Egipto en 2016 y sentí que logré empaparme de la cultura con todos mis sentidos", comparte emocionada.</p><p>Desde 2009, ella es directora de la Escuela Municipal de Danzas Árabes de la ciudad de San Francisco.&nbsp;</p>"La danza árabe me permitió conectarme con una parte más femenina, sensual y expresiva de la danza", explica.<p>&nbsp;</p>Su legado<p>&nbsp;</p><p>Hoy en día, su academia&nbsp;es un referente en la comunidad de San Francisco y cuenta con una gran cantidad de alumnos que la siguen, ingresando desde los 3 años hasta el nivel de adultos, en las siguientes disciplinas: danza clásica, jazz, contemporáneo, árabe, iniciación al movimiento, folklore, ritmos latinos, ritmos kids, K - Pop; además de las actividades recreativas, stretching, pilates, ritmos Cardio y fitnes y método de elongación relajación. "Cada generación tiene sus propios gustos, y los niños de hoy son diferentes, pero creo que la disciplina sigue siendo clave", afirma. A pesar de los cambios generacionales, María Eugenia trata de preservar los valores fundamentales de la danza: respeto, dedicación y pasión.</p><p>También desde 2022, “Maru” trabaja como docente en la materia artística danza en la Escuela Normal Dr. Nicolás Avellaneda.</p><p>Con 30 años dedicados a enseñar y bailar, sigue siendo una figura inspiradora para nuevas generaciones. "Cada día es una oportunidad para aprender algo nuevo", concluye con una sonrisa radiante, recordando que la danza siempre será su esencia.</p>En su academia se puede estudiar danza clásica como otros estilos modernos como el reggaetón y el K-pop.]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dfBLenri1voEYyoG_JQUUtH72Gg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/10/maria_eugenia_ferreyra_1.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>Desde su niñez, María Eugenia Ferreyra encontró en la danza una vocación que marcó el rumbo de su vida.]]>
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                                <category term="san-francisco" label="San Francisco" />
                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2024-10-13T14:55:32+00:00</published>
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            Sofía Caggiano: talento for export
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rcc-qI-1DZ7XGMgHTizGWbm5bkg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/03/s_259.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Muy pocas veces en la vida surgen oportunidades como esta. A veces, las dejamos pasar y otras, con valentía, sin miedo y confianza, se pueden tomar como un desafío y una experiencia imborrable; tal vez la consagración o el verdadero premio a tanto esfuerzo y sacrificio puesto.&nbsp;</p><p>Este es el caso de Sofía Caggiano, la joven bailarina de 24 años del barrio Vélez Sarsfield que fue seleccionada para ser parte del elenco de una empresa de Turquía dedicada al entretenimiento por siete meses. Ella, junto a otros grandes talentos del mundo, atravesó las audiciones con creces y volará para mostrar su capacidad frente a viajeros y turistas que visiten el hotel donde trabajará. Para Sofía, “Antes de la pandemia tuve varias oportunidades de viajar afuera del país gracias a la danza y después se frenó ese estilo de vida que llevaba”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>“Este es un contrato que hace mucho tiempo que estoy buscando, porque siempre tuve el objetivo de que me pagaran por bailar, y que además sea en otro país es un sueño. Siento y espero que sea la puerta para nuevas oportunidades y experiencias”.</p><p>Haber logrado el objetivo tiene su desafío. “Estar tantos meses afuera y la responsabilidad del contrato, que el trabajo depende totalmente de mi cuerpo, es el mayor desafío de esta experiencia”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Ser una<p>&nbsp;Enamorada de lo suyo, Sofía argumentó que “el baile no es algo separado de nosotros. Las personas, cada uno de nosotros, somos danza aún así nunca hayas bailado, tu forma de vivir, de moverte, de relacionarte. Todo es danza”. Por eso creo que “no hay dos ´Sofías´. Soy yo en todo momento y toda actividad, así esté bailando o en una juntada con mis amigas. Y por eso también entendí la frase ´Así como vivo bailo, así como bailo vivo´. Y muchas cosas de la vida diaria que las entendí bailando y hay muchas cosas de la danza que comprendí en lo cotidiano”.&nbsp;</p><p>Pero “después es lo que a todos nos pasa; es una terapia. La danza me hizo salir del egocentrismo del bailarín y me enseñó mucho. Siempre me gustó darles clases a adolescentes, sabiendo lo complicada que es esta etapa. Y con esto pude hacer de mis clases un lugar seguro en donde podés venir con todos tus problemas y bailarlos”. “La mente, la cabeza no está separada de nuestro cuerpo y repercute en la forma en la que nos movemos. Entonces me encanta usar el movimiento como canal y lenguaje de las emociones y pensamientos”.&nbsp;</p><p>“Con la danza tengo una vida fuera de lo común. Cada caso es distinto, pero a mí me dio amistades, muchos viajes, y lo más importante es que no necesito otro pasatiempo para despejar la mente de mi trabajo. Mi trabajo es mi momento de liberación y disfrute. Me siento afortunada”.</p><p>&nbsp;</p>Una vida de danza&nbsp;<p>Sofía dio sus primeros pasos en el baile a los 7 años en Danzas Árabes porque sus amigas de la primaria iban y a sus papás les pareció una buena actividad extracurricular para que sociabilice.</p><p>&nbsp;La cuestión fue que, después de un tiempo, la danza se convirtió en todo para esta niña. “Pasé por muchas danzas; danzas clásicas, jazz, danzas polinesias, folclore, tango, acrobacias en telas, ritmos latinos, heels, contemporáneo.</p><p>Mis papás no se imaginaban que iba a elegirlo como mi forma de vida”. A pesar de todo su conocimiento, es lo contemporáneo lo que seduce a Sofía. “Después de haber atravesado varios estilos de danza me encontré con muchas frustraciones y limitaciones. Además de que en ninguna sentía que me completara y abarcara todo lo que soy como persona”.&nbsp;</p><p>“La danza contemporánea me abrazó, me aceptó tal cual soy y me flechó. Obviamente amo y bailo de todo, pero mi amor está en la danza contemporánea. Y algo que me parece súper importante es que no hay límites de edad, yo sé que cuando tenga 90 años voy a seguir bailando”.&nbsp;</p><p>Como todo artista que llega a una meta, la joven sanfrancisqueña está cumpliendo su sueño. “Siento que estoy viviendo la vida de mis sueños. Obvio que no es todo tan fácil como parece. Cumplir sueños no es sentarte y esperar a que la suerte este de tu lado. Los sueños se trabajan”.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Los cinco momentos de la danza&nbsp;<p>1-Haber logrado este contrato de trabajo con destino a Turquía. “Todavía no lo puedo creer”, dijo la joven promesa.&nbsp;</p><p>2-Brindar una clase de capacitación para los bailarines del Ballet Municipal Patria por invitación de sus directores y la Municipalidad de San Francisco. “Quedé muy sorprendida por la cantidad de gente que se sumó. Fue un regalo hermoso ver tantos bailarines que se entregaron a mi clase. Espero haber dejado algo o alguna sensación linda en su danza. Lo sentí como un gran reconocimiento”, aseguró.</p><p>3-Ser parte del Ballet Martin Fierro de Ariel Sosa. “Los admiraba cuando era chica y recibir su llamada fue increíble”, expresó Sofía.</p><p>4-Bailar en el escenario “Atahualpa Yupanqui” de Cosquín con el Ballet Camín y con el Ballet Martín Fierro.&nbsp;</p><p>5-Cada clase que doy con mis alumnos. “Siento que hay muchos momentos más hablando artísticamente, pero quiero destacar todas las veces que un alumno me ha dicho que se han ido de una clase mía feliz, liberado o en paz. Son momentos que guardo en mi corazón. Porque más allá de donde yo pueda llegar, me parece más importante el dejarle algo o ser de ayuda para el otro”, concluyó.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rcc-qI-1DZ7XGMgHTizGWbm5bkg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/03/s_259.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La joven bailarina fue seleccionada para formar parte del elenco de una compañía de entretenimiento para hoteles en Turquía. En ese país, demostrará el talento y profesionalismo que ha aprendido en nuestra ciudad desde pequeña.]]>
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                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2024-03-30T16:12:12+00:00</published>
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            “La danza española tiene hoy un lugar muy importante”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bcPy9CY112tRDQ0hbZknuxLsJpE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/03/yani_maretto_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Cecilia Castagno | LVSJ&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>Eso que la vocación de una bailarina nace cuando ve bailar por primera vez, no siempre funciona. En el caso de Yanina Maretto (35) se despertó al bailar ella misma, una conexión inexplicable que atraviesa su vida desde hace 25 años. Se recibió de profesora superior en Danzas Españolas y abrió su propia academia.&nbsp;</p><p>Su carrera se fue armando, literalmente, de pequeños logros. Recuerda con felicidad el día que pudo colocar el piso de madera en su salón de calle Juan de Garay, su lugar en el mundo, un tablao flamenco para bailar al compás de las palmas y zambullirse en el zapateo.&nbsp;</p><p>Si bien en su faceta docente Yanina no se encasilla en un solo estilo –además del español, enseña ritmos latinos- su pasión es ese&nbsp; baile al que no solo el flamenco nutre, el de las castañuelas y las faldas con volados.&nbsp;</p><p>“De chica tuve en claro que me gustaba bailar cuando empecé a hacerlo. Mi mamá quería que mis hermanos y yo hiciésemos una actividad extra escolar. Mi hermana ya iba a danza española así que me inicié en el taller municipal”, recordó sobre esos primeros pasos.</p><p>“Y cada vez me convencía más que esto era lo que yo realmente quería: bailar”, contó. No tardaron en llegar los certámenes y medallas cosechadas que fueron puliendo más esa convicción.&nbsp;</p><p>“Una competencia organizada por gente de Rosario” fue su primera presentación en público.&nbsp;Siempre acompañada por su familia y en espacial, su madre, una incondicional. Precisamente, una corazonada de Ana la motivó a viajar a Villa María y realizar un curso que fue la puerta a su instrucción profesional. Yanina se encontró con aquel jurado que la había premiado en el encuentro de San Francisco. Y allí, otra señal que no desatendió y dio sus frutos: después de ese curso, se unió al elenco femenino de la Escuela Integral de Danza villamariense.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Compartir el lenguaje de la danza a través del cuerpo y del movimiento.&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Cada lunes viajaba desde nuestra ciudad para tomar clases de danza española, desde horas de la tarde hasta y a veces, hasta la medianoche. Todo esto en simultáneo con el trabajo de administrativa que hacía en la oficina del Registro de Motos, porque Yanina además es técnica en Administración de Empresas.&nbsp;</p><p>Podría decir que 2016 fue para ella un año de autodescubrimiento. Viajó a España donde se capacitó con grandes de la danza. “Siempre digo que paso a paso fui construyendo mi camino, mi carrera. Siempre remándola y con la familia como gran sostén. Siempre me apoyaron y acompañaron”, indicó.&nbsp;</p><p>Ser mujer trabajadora, bailarina apasionada y madre (tiene dos hijos de 1 y 3 años) es un verdadero reto diario también para Yanina, que concilia la vida familiar con la profesional. “A veces me preguntan: ‘¿cómo podés con todo?’ Bueno, la pasión, la vocación, es el gran motor”.&nbsp;</p><p>Entre los dos embarazos, una pandemia en el medio, y muchas sanciones mezcladas: mamá primeriza y los nuevos desafíos que planteaba la virtualidad. “Generaba toda una logística y organización diferente, pero pude”. Como tantos otros profesionales y artistas, tuvo que reinventarse. Al principio, “tenía ciertos temores o dudas de brindar clases virtuales”. Sin embargo, ya superados, Yanina hoy tiene alumnos de otros lugares como Córdoba, Chaco y Buenos Aires.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Bailarina “militante”<p>El poder del baile, así como la literatura o la música, desarrolla empatía. A través de los movimientos, se puede transitar con sensibilidad algunas temáticas.&nbsp;</p><p>En 2018, Maretto presentó en el Teatrillo Municipal la obra “Amor y cicatriz”, una historia de amor y desamor atravesada por la violencia de género. En 2022 hizo “Muerte en Granada”, un homenaje a Federico García Lorca, que fusionaba baile con poemas hechos canción, narrando con el cuerpo la vida del poeta, “su trayectoria, su persecución y fusilamiento”, espectáculo que podría remasterizar y volver a llevar a escena en 2024. &nbsp;</p><p>Yanina, la profe. “Me defino como una profesora muy apasionada, que lo da todo en clase. Una bailarina que lo da todo en el escenario. Desde la humildad, me gusta apoyar a otros colegas”. Se recibió en Villa María con la profesora, directora y jurado Alicia Rolfo.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Yanina se define como “una apasionada” de la danza española. En su academia aborda “las cuatro ramas de la disciplina: la escuela bolera, lo regional (folklore español), la danza estilizada (que algunos llaman clásico español) y el flamenco”. De todas, la última es la que más le gusta, porque “a partir del baile se habla del amor, el desamor, la soledad, el enojo, el llanto, el grito, los encuentros y desencuentros, pasás por muchas emociones”, confesó.</p><p>El movimiento, en su más pura expresión, va más allá de la danza. También se baila por la necesidad de hablar de aquello que las palabras no bastan. Bailando se agitan pensamientos, sentimientos y sensaciones. Yanina piensa sus coreografías “con mucho de teatro, mucho de expresión artística”. Fue parte de obras como ‘La Casa de Bernarda Alba’, “’Doña Rosita la soltera’, ‘Yerma’, entre otras de La Comedia San Francisco.&nbsp;</p><p>En tanto, hay una historia que aún no contó y le gustaría contar: el origen del flamenco, pasando por “sus tabúes, el rol de la mujer, la clandestinidad en el patio de las casas, luego el salto a los cafés cantantes y de ahí, a los escenarios”.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Maretto se lució en el Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción 2024.<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Sus presentaciones de cierre de año de la academia reflejan la pasión que Yanina le pone a lo que hace. “No son una simple muestra, sino una gran puesta en escena con mucha gente detrás, técnica, vestuario, escenografía, performance, luces, con excelencia y calidad y el cuidado de lo más mínimo desde el primer momento de concepción”, describió su trabajo con mucho orgullo.&nbsp;</p><p>Con ganas y perseverancia, proyecta, sigue proyectando… imparable. Ahora está pensando en “el flamenqueando en San Francisco”, llevar es expresión cultural a la calle.</p>&nbsp;Su mirada de la danza&nbsp;<p>Afirma que vive un nuevo resurgir. “Hay más visibilidad y más espacio, pero aún hay cierta desinformación o fallas en la comunicación. Por ejemplo, muchas personas me vieron actuar en el Festival de la Buena Mesa, una fiesta que todo un país estaba mirando. Familiares en Ushuaia me vieron y dijeron: ‘¿por qué no nos avisaste que ibas a estar en este festival?’. Creo que nosotros, los mismos artistas, a veces no medimos la dimensión que tienen estos eventos”.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Yanina se lució en el último festival en la Rural en una fusión con el Ballet Municipal Patria que avivó el aplauso espontáneo. “Fue otro sueño que se hizo realidad; otra puerta que se abrió”, confesó.</p><p>“La danza española tiene hoy un lugar muy importante en la Argentina, aunque esto sucede más en las grandes ciudades. Por eso, cuando hay un espectáculo en San Francisco, ningún apasionado de la danza debería perdérselo”, agregó.&nbsp;</p><p>La danza involucra diferentes aspectos de la personalidad; el eje es el cuerpo en movimiento, pero desde una perspectiva sensible. &nbsp;Y no existe una edad concreta para empezar la práctica de esta hermosa actividad artística. “Cualquier persona puede bailar, nunca es tarde. Se trata de encontrar tu lugar, como lo hice yo”, indicó Yanina y reconoció que, como en otros ámbitos, “existe discriminación, prejuicios con el cuerpo o la edad. A lo largo de estos 25 años he visto tantas cosas y sufrido otras tantas, pero de esas experiencias malas también se aprende. En mi academia, las puertas están abiertas para todos”.&nbsp;</p><p>Yanina es auténtica y libre, pero no deja de mirar a aquellos grandes de la danza que la nutrieron e inspiraron. “Una de mis maestras en España, le dicen ‘La Tati’; también admiro mucho a Alejandro Granados y a Amelia Vega. Y a Macarena Castaño, una reconocida bailarina de flamenco de Córdoba. Son muchas las personas que me iluminaron a lo largo de estos años”, finalizó.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bcPy9CY112tRDQ0hbZknuxLsJpE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/03/yani_maretto_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Yanina Maretto se enamoró de la danza española cuando era niña. Es bailarina y tiene su propia academia. Lo suyo es un paseo elegante por todos los estilos de esta expresión artística: flamenco, escuela bolera, regional y danza estilizada]]>
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            Ángela, una de “almas” de  la danza en la Buena Mesa
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/81-l2wiQQgDunKDlD4PDN_O3R-4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/02/ballet_patria.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Almas que vuelven, almas que vuelan, almas que danzan. Ángela Bollea es una de las nueve “almas” que acompañaron a las bailarinas del Ballet Patria en la presentación del elenco en la nueva edición del Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción.&nbsp;</p><p>La adolescente de 15 años lleva el apellido de dos grandes de la danza como es el caso de José Bollea y Soraya Molina pero decidió tomar otro rumbo y hoy se dedica al clásico, al jazz y a lo contemporáneo. Ella se está abriendo camino y está estudiando para convertirse profesora egresada de la Academia Ipaec, donde se forma desde chica.&nbsp;</p><p>Sobre el escenario de la Buena Mesa, ella despliega todo su talento así como otras ocho artistas de los más variados géneros que representan las almas de los antepasados de las bailarinas del Ballet Patria. Sus figuras, retratadas por Tamara García la muestra con el gran talento que tiene.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>De tal palo.... Ángela es la hija de los directores del Ballet Patria, José Bollea y Soraya Molina<p>Para Ángela, esta no es su primera vez que pisa este escenario. De hecho, está presente desde hace unos diez años cuando comenzaron sus padres con las presentaciones del Ballet Patria en la Buena Mesa.&nbsp;</p><p>“Mi primera presentación fue como duende en el año 2015, luego tuve un papel como hija durante el himno pero más tarde participé junto a las chicas de Ipaec”.</p><p>&nbsp;</p><p>Para Ángela, el escenario “es muy importante para mí. Aunque con el tiempo fui tomando más confianza, hoy estoy más segura pero siempre&nbsp; es bueno participar”.&nbsp;</p><p>“Lo interesante es que la presentación es más desestructurada. Se puede lograr la unión de distintos estilos”, contó la joven.</p><p>&nbsp;</p>Lejos y cerca de sus raíces<p>Aunque uno imagina que Ángela es una bailarina de folclore de la primera hora, la jovencita eligió otras danzas. “Ipaec es el lugar que elegí para aprender, capacitarme y formarme. Arranqué a bailar con clásico a los tres años. Luego, siguió el jazz, las destrezas y el cheerleading”.</p><p>Los comienzos fueron en diferentes lugares como Las Sílfides Escuela de Arte y Ballet, Academia de Danzas Fem y también junto a Eva Terraf pero un día se encontró con Ipaec y desde entonces esa se volvió su casa de formación artística. “A través del tiempo fui descubriendo otras facetas del baile”.</p><p>Pese a todo, lleva la esencia del folclore. “En la escuela siempre me pidieron que baile folclore, que es por lo que veo de mis papás, pero no me gusta. No quisiera hacer su carrera, sino la mía; me gusta mucho más otro estilo”.&nbsp;</p><p>“Ellos siempre me preguntan y respetan mi decisión”, agregó la adolescente.</p><p>&nbsp;</p>Angela es una de las "almas" del Festival<p>Con la escuela que tuvo en su casa, Ángela contó que es muy técnica y que suele comentar a sus padres cuestiones referentes al Ballet. “Siempre comparto con ellos mis ideas y pensamientos, pero soy muy respetuosa con mis papás”, indicó.&nbsp;</p><p>Como hija de directores del Ballet Patria, “se siente presión cuando estamos por hacer una presentacion, pero después los miedos se van”.&nbsp;</p><p>Con el talento que le recorre las venas, Ángela afirmó que sueña con hacer un tour de danza a los Estados Unidos y además, le gustaría pisar el escenario del teatro Colón. Talentosa y fuerte, con el ADN de la danza, Ángela es un alma que lo da todo en la Buena Mesa.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/81-l2wiQQgDunKDlD4PDN_O3R-4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/02/ballet_patria.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Ángela Bollea tiene 15 años y es una de las 9 artistas que acompaña al Ballet Patria en cada una de las noches de apertura del Festival.]]>
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                                <category term="festival-del-humor-la-buena-mesa-y-la-cancion-1" label="Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción" />
                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2024-02-18T13:06:19+00:00</published>
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            Defensora de lo nuestro
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KdR9OfZZ97zOO4AiSWrjU5kGwKE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2023/11/cielo_ochoa_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Stefanía Musso</p><p>Fotos Marcelo Suppo</p><p>&nbsp;</p><p>Cielo Ochoa es una malambista de alma, corazón y vida. Con 20 años, convirtió la danza que siempre fue de los hombres en su razón de ser y la forma de generar ingresos para vivir. La artista sanfrancisqueña lleva su talento a distintos restaurantes y comedores de la ciudad sorprendiendo a los comensales por la calidad de su espectáculo.</p><p>Con ADN de folclore por su familia, supo triunfar en los certámenes más importantes de malambo y fue la única mujer que ganó en el primer campeonato de malambo mixto disputado en Baradero, provincia de Buenos Aires.&nbsp;</p><p>Esta joven también peluquera y paramédica, está cumpliendo con su mayor deseo: ser modelo. Por eso, es elegida por negocios de indumentaria de San Francisco para mostrar su ropa y fue elegida Miss Elegancia en el certamen Miss Villa María.</p><p>Con el malambo como tradición, con el modelaje como hobby, las dos formas de expresarse conviven en Cielo y juntas, le dan las herramientas para dar lo mejor de sí en cada espectáculo.&nbsp;</p><p>Este 10 de noviembre, Día de la Tradición, Cielo baila, zapatea y sueña con darlo todo en cada presentación.</p><p>&nbsp;</p>El malambo en tu vida, desde muy chiquita…<p>Todo esto empezó desde chica con mi papá Pablo y mi abuela Teresa. Recuerdo bailar desde el &nbsp;jardín de infantes. Hasta los ochos años hacía las otras danzas, pero el malambo no me gustaba en absoluto. &nbsp;En la academia familiar La Posta siempre enseñaron a las mujeres el zapateo&nbsp; y a los hombres el zarandeo y no quería hacerlo. Mis amigas empezaron a hacerlo y a los diez años, le dije a mi papá que quería empezar a competir. Pasé de estar en grupo a competir de manera individual porque quería ser Cielo Ochoa, malambista.</p><p>&nbsp;</p>Un cambio en tu formación.<p>Todos los días de verano me la pasaba ensayando, desde la tarde hasta la noche. Eran dos o tres horas en que mi papá me ayudaba a ensayar. Me costaba mucho aprender, era más lenta que el resto y me pesaba el apellido, el ser “la hija de” o “la nieta de”. Mis hermanos también bailan pero yo seguí y elegí competir. El más chico está aprendiendo y con él me gustaría armar un dúo mixto para competir.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>¿Le costó a la familia aceptar que serías malambista?<p>&nbsp;</p><p>La danza no me gustaba más, me apegué mucho a mi papá y empecé a competir como Cielo Ochoa, representándome a mí misma y logré muchos títulos.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>¿Qué logros obtuviste?<p>En el Campeonato Argentino de Malambo de 2015 salí segunda; al año siguiente salí campeona y en 2017 defendí al título. Al haber ganado dos veces consecutivas, obtuve el titulo definitivo de campeona argentina. En la primera edición del Campeonato Argentino de Malambo en Villa Carlos Paz, de 2018, obtuve el primer lugar en categoría Juvenil pero luego no pude volver a competir en mi categoría. En 2024 volveré a participar pero ya como adulta.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Pero también tenés un logro aun mayor que ser campeona nacional….<p>Sí, fui la primera mujer en ganar en el Campeonato Mixto de Malambo en Baradero, provincia de Buenos Aires, luego de haber ganado en la preselección en Marcos Juárez para representar a la provincia de Córdoba.&nbsp;</p>¿Cómo es competir con hombres?<p>Las mujeres tenemos mayor soltura y nos llevamos mejor pero los varones son más competitivos. A la hora de evaluar se ve la puesta en escena, la técnica, las “mudanzas”, etc.</p><p>&nbsp;</p>¿Vivís del arte?<p>Hace cinco años que me animé a ser artista callejera. Lo hacía los 10 de noviembre, el Día de la Tradición pero después comencé a hacerlo más días porque quería que la gente vea algo diferente. Donde veo gente, hablo con el dueño del lugar y pido permiso para actuar. Luego, paso la gorra. Hay noches que me va muy bien y otros, no pero voy por toda la ciudad. Nunca pensé vivir del malambo porque siempre fue competir y nada más. Hoy me da algo más que solo premios.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>¿Y cómo lo toman los comensales?<p>&nbsp;</p><p>La gente no puede creer que alguien de San Francisco haga esto. Falta información y muchos te agradecen por llevarles la tradición. Muchos creen que desapareció o que es solo el 10 de noviembre, pero yo quiero mostrarlo siempre. Para la gente es raro que una mujer baile malambo, en San Francisco somos pocas y casi ninguna compite.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>¿Veremos mujeres malambistas?<p>&nbsp;</p><p>En un futuro, sí. Va a haber una generación que será bailarina de malambo. Eso se ve en la Municipalidad de San Francisco.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>¿El modelaje como llega a tu vida?<p>&nbsp;</p><p>Siempre me gustó mucho el modelaje y me gustó antes que la danza, que el malambo, todo. Empecé trabajando con fotos y videos para un negocio y luego, Edgar Maggi me invitó a participar de su academia de modelos.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>¿Cómo conviven el modelaje y el malambo en vos?<p>Son dos cosas distintas porque uno es más suelto y el otro más rígido pero ambos coinciden en que tengo que dar lo mejor para el que está viendo.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KdR9OfZZ97zOO4AiSWrjU5kGwKE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2023/11/cielo_ochoa_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cielo Ochoa es malambista desde niña y hoy es una de las referentes a nivel nacional. A la danza, le sumó el modelaje su otra faceta.]]>
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                <updated>2023-11-11T15:20:17+00:00</updated>
                <published>2023-11-11T14:47:22+00:00</published>
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            Artistas llevaron música y danza al hogar de ancianos
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mH_kGEILxEH2kspoC5e3YNjJgrk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2023/07/hogar_de_ancianos_enrique_j_carra.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Nuestros adultos mayores merecen nuestro cariño, atención, pero por sobre todo, momentos de alegría. La Unión Hispano-Mundial de Escritores y Expresiones Culturales (UHE), un grupo que reúne desde 2022 a escritores y artistas de San Francisco, lleva adelante la interesante iniciativa de visitar una vez al mes un hogar de adultos mayores, llevando diferentes expresiones artísticas para compartir una linda jornada con ellos.</p><p>En esta oportunidad, el sábado se presentaron en el Hogar de Ancianos “Enrique J. Carrá” los artistas Alberto Roatta (guitarra), Laura González (tango), el taller de folclore “9 de Septiembre” (danza) y Andrés, un niño de 10 años que tocó el violín y fue la atracción de la tarde y emocionó a todos los presentes.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Música, baile y un abrazo al alma para los adultos mayores.<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Liliana Androvetto, integrante de la agrupación, contó a LA VOZ DE SAN JUSTO: “Nos acercamos con artistas conocidos para brindarles un show a los abuelos del Hogar”.&nbsp;</p><p>&nbsp;“El personal del lugar se sumó a esta jornada y pasamos un hermoso día. Los abuelos, por su parte, estaban emocionados por las presentaciones y nos pedían más canciones”, dijo.</p><p>“La sensación de haber llevado música a los adultos es de felicidad. Uno hace un pequeño gesto y te devuelven con amor y agradecimiento. Nos fuimos con ganas de volver”, agregó Androvetto.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Acciones solidarias<p>La UHE se conformó en diciembre de 2022 y en marzo de 2023, tuvo su primera presentación en público. Tiene como objetivo compartir material artístico en todos los lugares donde está la red a través de su sitio web.</p><p>La misma fue conformada por el escritor peruano Carlos Garrido Chalén, con fines sociales, pero también benéficos.&nbsp;</p><p>Por eso, este proyecto de visita a los adultos mayores es parte de las ideas de UHE. “Una vez al mes visitamos un hogar de ancianos desde donde nos contactan o nosotros nos acercamos. Siempre lo hacemos con mucho respeto”, indicó la entrevistada.</p><p>&nbsp;</p>El Hogar de Ancianos “Enrique J. Carrá” fue una fiesta.<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Los artistas de la UHE también tuvieron su participación en el Hogar Don Luis, residencia privada para adultos mayores.&nbsp;</p><p>“Somos amigos, compañeros. No hay tirantez sino ganas de compartir el arte”, resaltó Androvetto.&nbsp;</p><p>Hasta el momento, el grupo cuenta con 25 integrantes y las puertas están abiertas para todos aquellos que se quieran sumar. Para ello, se pueden comunicar a los teléfonos (03564) 155007, 15663555 o 15581539. Más información en https://uheglobal.ning.com/.</p>]]>
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                <published>2023-07-16T15:10:53+00:00</published>
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