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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
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            Susana y sus 40 años de almacenera: “Lo más importante es la cercanía con la gente”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZIAo8pJgftoWZHZYiXXHQm4btUQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/susana_almacenera.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada 16 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Almacenero, una fecha que busca reconocer a quienes, desde cada barrio, sostienen la tradición de los pequeños comercios de cercanía. Son ellos los que, con trato familiar, confianza y constancia, acompañan a los vecinos en la vida cotidiana. En este marco, LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con Susana Passoni, una mujer de 65 años que lleva cuatro décadas dedicada al oficio y que hoy comparte su trabajo junto a sus hijas en barrio Consolata.</p><p>“Toda mi vida fui almacenera. No creo que pueda hacer otra cosa”, aseguró Susana, con una sonrisa que refleja orgullo por un camino hecho de esfuerzo, de madrugones y de vínculos humanos que se renuevan todos los días detrás del mostrador.</p><p>La historia de Susana en el mundo de los almacenes comenzó hace mucho tiempo. “Hace como 40 años que empecé. Tenía apenas a mi hija más chiquita de dos meses cuando comencé a trabajar en almacén”, recordó. Sus inicios fueron como empleada en distintos comercios de San Francisco: primero en un local grande sobre Juan B. Justo, luego en Boulevard Buenos Aires, más tarde en la zona de Primero de Mayo, entre otros lugares.</p><p>Con el tiempo, la experiencia la fue empujando a dar el gran salto. “Después me puse yo mi propio almacén, al lado de una panadería. Ahí estuve como once años. Y así fui trabajando en distintos lugares: en las 800, y ahora acá, en calle Ameghino, donde lo tengo junto a mi hija”, indicó.</p><p>Ese recorrido de cambios y nuevas oportunidades muestra la esencia de un oficio que nunca se quedó quieto: siempre hubo que adaptarse, volver a empezar, abrir las puertas en otro lugar y ganarse la confianza de una clientela distinta.</p><p>Para Susana, ser almacenera no es solo un trabajo: es un estilo de vida. “Toda mi vida estuve en el almacén, es la costumbre de siempre, es algo muy importante para mí. Me gusta, lo hago con gusto, no por obligación”, aseguró.</p><p>Con respecto a lo que más le gusta de su día a día, la almacenera destacó: “Lo que más me gusta es estar con la gente, me siento muy activa y útil. Me gusta atender, responder, conversar. Lo más importante es la cercanía con la gente”.</p><p>Con los años, además, el negocio se transformó en un espacio de encuentro familiar. “Ahora que ya estoy más grande, lo trabajo con mis hijas. Una está todo el día conmigo en el negocio y la otra, que trabaja en otro lado, viene a la tarde a darnos una mano. Así que estamos las tres. Y me encanta tenerlas conmigo todo el tiempo, es tiempo de calidad que pasamos en familia”, señaló.</p>El barrio como sostén<p>Hace dos años y medio, Susana abrió el almacén actual en su propia casa, en Ameghino 650, barrio Consolata. “En el barrio de las 800 no nos estaba yendo muy bien con las ventas, y entonces decidimos empezar acá, en mi garaje. Comenzamos con nada, pero gracias a Dios ahora tenemos un negocio completito. La gente respondió muy bien, el barrio nos acompañó mucho”, indicó.</p><p>La relación con los vecinos es uno de los aspectos que más valora. “La gente es muy buena, muy atenta. Empiezan a venir, siguen viniendo. Hay clientes de paso, gente nueva, pero también muchos que se quedan charlando, que te cuentan cosas. Se generan amistades. Eso me gusta mucho”, agregó.</p><p>El almacén, en definitiva, se convierte en un punto de encuentro: un lugar donde no solo se compran productos, sino donde se refuerzan lazos y se comparten historias.</p><p>El oficio de almacenera también fue cambiando con los años. A la venta de los productos de siempre, Susana le fue sumando otras propuestas: “Hacemos un poquito de todo, como sándwiches y comidas caseras. Eso también se vende bien”.</p><p>Frente al contexto económico actual, reconoce que, si bien las ventas a veces se resienten, ella mantiene una mirada positiva. “Gracias a Dios trabajamos muy bien. Hay días en los que baja un poco, pero dentro de todo no nos podemos quejar”, añadió.</p><p>Un oficio que trasciende generaciones</p><p>El testimonio de Susana Passoni refleja lo que significa ser almacenero en Argentina: sostener un negocio con constancia, darle vida a la economía familiar y, sobre todo, mantener el contacto cercano con la comunidad.</p>Susana junto a su hija.<p>En el Día del Almacenero, su historia sirve como homenaje a quienes siguen abriendo la persiana o la puerta cada mañana en los barrios de la ciudad, con el mismo espíritu de servicio que hace que los vecinos vuelvan una y otra vez.</p><p>“Para mí, el almacén es toda mi vida. No me imagino haciendo otra cosa. Es lo que sé hacer, lo que me gusta, y lo que me dio tantas satisfacciones, no lo voy a abandonar”, concluyó Susana.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZIAo8pJgftoWZHZYiXXHQm4btUQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/susana_almacenera.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada 16 de septiembre se celebra en Argentina el Día del Almacenero, y Susana Passoni es un ejemplo de dedicación y vocación. Con cuarenta años de experiencia como almacenera, Susana ha visto crecer barrios, generaciones de clientes y su propio negocio, siempre con una sonrisa y atención personalizada. “Toda mi vida voy a ser almacenera”, destacó.]]>
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                <published>2025-09-22T11:28:30+00:00</published>
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            Día del Almacenero: un reconocimiento a quienes encarnan el alma del barrio
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9rvQ7JlAlanDyUCcoO18lT-YR2U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/09/andres_almacenero.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada 16 de septiembre se celebra el Día del Almacenero, una fecha que destaca a estos trabajadores esenciales en una comunidad. Antiguamente se festejaba el tercer jueves del mes, pero desde hace unos años se fijó en esta jornada. El Centro de Almaceneros fue quien decidió implementar esta efeméride para reconocer el protagonismo importante que tienen en la vida cotidiana.</p><p>Para muchas personas, el almacén es algo más que un comercio donde comprar alimentos y otros productos. Lo consideran un lugar de encuentro en el barrio; un espacio donde intercambiar opiniones, enterarse de las noticias y hasta hacer catarsis. De hecho, los almaceneros son parte de la identidad barrial.</p><p>LA VOZ DE SAN JUSTO&nbsp;habló con Andrés Quattroccolo, un almacenero del barrio Roca que atiende en su local ubicado en bulevar Buenos Aires y calle Belgrano. Su historia con el comercio comienza con su padre y después de un tiempo pudo comprar el negocio junto a su pareja, Valentina.</p><p>“Empezamos en el almacén en el año 2016. Mi viejo estuvo al frente del local mucho tiempo antes. Nosotros venimos de Quebracho Herrado y tuvimos la oportunidad de comprarlo a través de un fondo de comercio, por suerte lo pudimos hacer. Hace ocho años que estoy en el rubro del kiosco y almacén”, contó Andrés.</p><p>Con respecto a la importancia del almacén en su vida, el comerciante expresó: “El almacén es todo para mí vida, es algo muy importante. Desde el día uno me encantó este rubro y desde ahí no lo solté más. Vengo con muchas pilas siempre y prácticamente trabajamos todos los días. Algún que otro domingo vengo con un poco de fiaca pero generalmente lo hago con mucha energía”, manifestó entre risas.</p><p>Para un almacenero es vital la relación con el cliente, se puede generar un vínculo tan estrecho que la persona puede ir al mismo comercio siempre.</p><p>El ida y vuelta entre los almaceneros y los clientes es mucho más que eso: en la mayoría de los pueblos y hasta en las ciudades, es un punto de encuentro. Los almaceneros conocen a todos los vecinos, los nuevos, los que se van, los que vuelven y los que están de pasada.</p><p>Como familia&nbsp;</p><p>“Me encanta el trato diario con la gente, me gusta mucho el trato con los clientes y con los proveedores, tenemos muy buena relación con todos, eso es algo muy positivo y muy lindo. Entre los clientes y los proveedores somos familia prácticamente”,&nbsp;dijo el entrevistado.</p><p>Agregó: “El nuestro también es un almacén de paso, está a unas cuadras de la Estación Terminal de Ómnibus y eso ayuda mucho a que la gente pase todos los días”.&nbsp;</p><p>El maxikiosco “Buenos Aires” es un negocio “bien familiar”, como lo define Andrés,&nbsp; y junto a su pareja Valentina hacen un gran trabajo en equipo para salir adelante todos los días y apostar al emprendimiento propio.&nbsp;</p><p>“Me gusta mucho trabajar junto a Vale, ella se encarga más de los números, de las finanzas y yo me ocupo más del tema de los proveedores. También por suerte tenemos a nuestras compañeras que nos ayudan a atender, estamos bastantes bien organizados”, indicó Quattroccolo.</p><p>El suyo es uno de esos almacenes que están abiertos desde bien temprano y hasta casi terminar el día, lo que facilita las cosas para los vecinos de barrio Roca o los clientes de paso. La variedad de productos es una fortaleza de su comercio que Andrés subraya: “Vendemos desde panificación hasta cualquier producto de almacén; tenemos mucha variedad de productos para ofrecer a todos nuestros clientes”.</p><p>Un negocio que funciona&nbsp;</p><p>Frente a la dura situación económica del país, crece la compra de segundas marcas en los locales. En este sentido, el almacenero analizó: “Puedo hablar desde mi almacén, esto es una rueda que gira, la gente sigue comprando, por ahí no compra las primeras marcas, pero siguen comprando, en este caso buscan el precio y la calidad. La mayoría están comprando segundas y hasta terceras marcas”.</p><p>“La gente no se fija más en la marca -insistió Quattroccolo-. En mi caso, noto que el negocio funciona y eso es muy bueno. Por ahí lo que se siente mucho más es el fin de mes, los últimos siete días nos miramos las caras entre todos. Creo que en general todos los almacenes de San Francisco funcionan, no quizás como años anteriores, pero sí funcionan. La gente va al supermercado los primeros días del mes y después va a los almacenes de barrio”.</p><p>Esta fecha busca poner en valor el servicio a la comunidad de los trabajadores del rubro. Su origen en nuestro país se remonta a la inmigración y a los europeos que escaparon de la guerra durante la primera mitad del siglo XX. Aquellos que buscaban en este oficio, además de un trabajo, integrarse a la sociedad.</p><p>A pesar de los cambios ocurridos en el rubro de la venta de alimentos y a la expansión de los grandes comercios, todavía hay muchos almacenes con largas mesadas donde se respira la historia de estos establecimientos que eran -y en muchos casos, siguen siendo- el centro del barrio.</p><p>Con el auge de los supermercados, uno podría pensar que los almacenes tradicionales iban hacia la extinción. Sin embargo, en diversas esquinas de la ciudad y del país, aún se pueden encontrar estos lugares llenos de historias y con innumerables anécdotas.&nbsp;</p><p>Las formas de comprar distintos productos han cambiado, las compras online llegaron para quedarse. No obstante, la estructura y el negocio barrial del almacenero se sostienen basados en aspectos como la fidelidad o la calidez en la atención, algo de lo que Andrés sabe y mucho.&nbsp;</p><p>En este rubro los propietarios trabajan a tiempo completo: de lunes a lunes. Son ellos quienes están al frente del mostrador, atendiendo y sirviendo a las necesidades de los clientes.</p><p>Finalmente, Andrés decidió dejar un mensaje muy especial a los clientes que diariamente concurren a su local: “Les agradezco a todos nuestros clientes, desde el primer día nos acompañaron y eso es fundamental. La mayoría vienen todos los días ya sea por cigarrillos o por cualquier producto del almacén, siempre nos siguen eligiendo y estamos muy agradecidos por eso”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9rvQ7JlAlanDyUCcoO18lT-YR2U=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/09/andres_almacenero.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Andrés Quattroccolo siguió con el legado familiar y atiende un popular almacén de barrio Roca. Un oficio esencial que los vecinos valoran.]]>
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                                <category term="san-francisco" label="San Francisco" />
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                <published>2024-09-16T14:31:56+00:00</published>
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