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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
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            Clínica Regional del Este: donde la complejidad y la atención humana se encuentran
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9WGjKbC8ma9_vzxSImSmyWnfx74=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/clinica_regional_del_este.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco del Día del Médico, la Clínica Regional del Este reafirma su compromiso con la salud y la atención de alta complejidad. En este sentido, LA VOZ DE SAN JUSTO, dialogó con el director médico, Sebastián Carrizo, el jefe médico de la Unidad de Terapia Intensiva ; Rodolfo Buffa, el jefe del servicio de diagnóstico por imágenes, Marcelo Carmona, la encargada de la sala del internado, Anabella Salgado y&nbsp; el integrante del servicio de gastroenterologia , Gustavo Stoppani, quienes compartieron cómo se organiza el trabajo diario, la importancia de la especialización y los desafíos que enfrentan para garantizar atención de calidad.</p><p>El Día del Médico se celebra el 3 de diciembre y para los profesionales de la clínica, representa un reconocimiento a la labor diaria, sobre todo en áreas de alta complejidad como terapia intensiva. Buffa explica que trabajar en este espacio cerrado, con normas estrictas y médicos especializados disponibles las 24 horas, marca la diferencia con otras instituciones de la región. Gracias a esto, se ha podido incrementar la complejidad de los procedimientos y la cantidad de intervenciones, incorporando tratamientos avanzados como la plasmaféresis y ECMO, terapias de reemplazo extracorpóreo que antes no se realizaban en la zona.</p><p>&nbsp;</p>Procedimiento de plasmaféresis en la Clínica Regional del Este, parte del servicio de alta complejidad<p>&nbsp;</p><p>A su vez, Carrizo destacó que la clínica, en los últimos diez años, decidió apostar por un modelo de atención integral, con médicos terapistas dentro de la UTI, especialistas en guardia externa y un internado con médicos dedicados a la atención de pacientes hospitalizados. Esto permite realizar cirugías cardíacas, neurocirugías, tratamientos de infartos y ACV, además de estudios complejos de diagnóstico por imágenes. “Esto da oportunidades a pacientes que antes dependían de derivaciones, ofreciendo una atención rápida y segura”, remarcó.</p><p>Carmona, jefe del servicio de diagnóstico por imágenes, explicó que la tecnología de última generación incorporada, como el tomógrafo multicorte de 32 cortes, permite realizar estudios avanzados que respaldan todas las áreas de la clínica. Esto refuerza la atención en patologías complejas y agudas, y consolida a la institución como un referente regional en salud, reduciendo la necesidad de derivar pacientes a otros centros.</p><p>La clínica también ha puesto un énfasis importante en la capacitación y formación continua de su personal. La UTI y el internado funcionan como espacios de aprendizaje para médicos residentes y profesionales en formación, lo que permite que cada integrante del equipo se mantenga actualizado en prácticas y protocolos de alta complejidad. Destacaron que esto no solo fortalece al equipo, sino que también asegura que cada intervención cumpla con los estándares más exigentes de seguridad y eficiencia.</p><p>&nbsp;</p>Las profesionales del internado: Díaz Ramos Bernardette, Vernetti Yanina, Salgado Anabella y Trossero Maria Camila<p>&nbsp;</p><p>Otro factor clave es la coordinación entre los distintos servicios de la clínica. Desde diagnóstico por imágenes hasta hemodinámica y quirófanos, todos los equipos trabajan en conjunto para garantizar que cada paciente reciba atención integral. Remarcaron que los estudios de alta complejidad se realizan de manera inmediata, sin demoras, lo que permite que los médicos terapistas y los especialistas actúen de forma rápida y precisa frente a situaciones críticas.</p><p>La cercanía con la comunidad es otro aspecto que diferencia a la clínica. El contacto permanente con los familiares en el internado y la UTI garantiza que las decisiones médicas se comuniquen de forma clara y constante. La Dra. Salgado explicó que este vínculo es clave para generar confianza y acompañamiento, un valor que la institución considera fundamental para la atención de pacientes críticos y su entorno.</p><p>Además, la clínica mantiene una visión a largo plazo orientada a seguir creciendo en complejidad y calidad. Carrizo resaltó que, además de incorporar nuevos servicios y especialistas, la institución trabaja en consolidar la continuidad generacional de sus médicos, fomentando que los profesionales jóvenes puedan desarrollarse plenamente dentro del proyecto. Esta estrategia asegura que la clínica siga siendo un referente regional, capaz de ofrecer tratamientos avanzados y un servicio cercano, humano y seguro para toda la comunidad.</p><p>El compromiso con el recurso humano también es fundamental. Carrizo explicó que la clínica trabaja constantemente en atraer y retener profesionales, ofreciendo un espacio de trabajo de calidad, contención y oportunidades de crecimiento. La demanda de atención en la región hace que la búsqueda de médicos especializados sea un desafío constante, pero también una prioridad para garantizar la continuidad y la excelencia en el servicio.</p><p>&nbsp;</p>Marcelo Carmona, Anabella Salgado, Sebastián Carrizo, Rodolfo Buffa y Gustavo Stoppani<p>&nbsp;</p><p>La organización interna de la clínica permite que cada área funcione de manera independiente pero coordinada. Mientras los médicos de terapia intensiva se concentran en los pacientes críticos, los médicos del internado atienden a los hospitalizados y la guardia externa cubre emergencias, asegurando que en ningún momento se interrumpa la atención. Esta estructura garantiza rapidez y eficacia en la resolución de situaciones complejas, incluso en los momentos de mayor presión.</p><p>Buffa destacó que el modelo de trabajo también favorece la integración entre generaciones de médicos, evitando la acumulación de pacientes en un solo profesional y promoviendo el trabajo en equipo.</p><p>El director médico destacó que el crecimiento en complejidad de la clínica no sería posible sin una estructura de recursos humanos sólida, donde cada profesional tiene un rol claro y se respetan los límites de cada especialidad. Esto permite que la atención de pacientes críticos sea más eficiente y segura, al tiempo que el personal puede concentrarse en su área.</p><p>Además, los médicos resaltaron la importancia de mantener la formación continua, adaptándose a nuevas tecnologías y protocolos. Esto no solo garantiza un servicio actualizado, sino que también permite que los residentes y profesionales más jóvenes adquieran experiencia en situaciones de alta complejidad, consolidando el futuro del equipo médico.</p><p>Por último, se destacó que la Clínica Regional del Este combina tecnología, especialización y cercanía con la comunidad para ofrecer un servicio integral. Cada área, desde la UTI hasta el internado y diagnóstico por imágenes, trabaja de manera sincronizada para que la atención sea continua, segura y humana, reafirmando su liderazgo como referente de salud en la región.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9WGjKbC8ma9_vzxSImSmyWnfx74=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/12/clinica_regional_del_este.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En el marco del Día del Médico, la clínica celebra el compromiso de sus profesionales, destacando el trabajo de la terapia intensiva y el internado, espacios donde la alta complejidad médica se combina con la atención cercana y humana, ofreciendo a la comunidad de San Francisco y la región un servicio diferencial que salva vidas.]]>
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                <published>2025-12-07T10:00:00+00:00</published>
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            Diego Lahournere: “En la emergencia nadie se salva solo”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VsAsU_Xt7Y2t--wV2DyFlVlerPw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/11/diego_lahournere_medico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco del Día del Médico, que se celebra cada 3 de diciembre, Diego Lahournere, referente de la emergentología de San Francisco y presidente de la Cámara de Empresas de Emergencias del Interior de Córdoba, reflexionó sobre la vocación, los desafíos actuales y el valor del equipo en un ámbito donde cada segundo importa.</p><p>La fecha funciona como un momento de pausa en medio del ritmo acelerado de la emergencia. “Esta jornada me permite detenerme un momento y reconocer la esencia de nuestra profesión: estar al servicio del otro, en cualquier circunstancia, con humanidad y responsabilidad”, expresó el médico a Posta / LA VOZ DE SAN JUSTO. Agregó: “Es una fecha que vivo con gratitud, por lo aprendido, por lo que aún queda por aprender, por quienes guiaron mi camino y por quienes acompañan la tarea diaria”. Para Lahournere, la emergentología ofrece una satisfacción única que es lograr el objetivo más noble: darle a alguien otra oportunidad.</p><p>La vocación está puesta a prueba todos los días. El médico de emergencias no puede permitirse la indiferencia: “se es o no se es”. En este sentido, Lahournere ratifica que el compromiso en la medicina no se mide por cantidad de tareas sino por calidad de entrega. Tomar decisiones en segundos, sostener emocionalmente a familias enteras y actuar con precisión incluso en los escenarios más adversos forman parte del ADN de la especialidad. Hoy, además de atender, también le toca “guiar, acompañar, enseñar y gestionar”, funciones que considera inseparables cuando se busca que un sistema sanitario ofrezca respuestas reales.</p><p>En ese camino, el trabajo en equipo ocupa un lugar central. “En la emergencia nadie se salva solo”, argumentó. Paramédicos, choferes, enfermeros, operadores, administrativos y médicos conforman un engranaje que debe funcionar en absoluta sincronía. Cada intervención exitosa “refleja el esfuerzo colectivo”. Además, extiende esta mirada a todos los ámbitos donde pueden surgir urgencias: una guardia, un consultorio, un centro de salud o incluso la vía pública. En todos esos escenarios, los médicos son quienes deben sostener la primera respuesta.</p><p>Con respecto a su trayectoria, la resumió en tres pilares: humildad, empatía y respeto. Humildad para aceptar que el aprendizaje es permanente y que cada paciente tiene algo para enseñar. Empatía para acompañar más allá de la técnica, porque “una palabra tranquila puede contener más que cualquier medicación”. Y respeto por los vínculos humanos y profesionales, que considera esenciales para el bienestar del paciente.</p><p>Entre las experiencias que marcaron su manera de ejercer, Lahournere elige aquellas en las que “una palabra serena sostuvo a una familia en medio del caos, en las que un gesto humano hizo más que cualquier medicación”. Recuerdos que reafirman que antes que técnicos son personas acompañando a otras personas en sus peores momentos. “Podés ser el mejor profesional, dominar cada protocolo, pero la empatía sigue siendo la herramienta más poderosa”, sostuvo. A su entender, escuchar, acompañar o simplemente estar presente puede satisfacer necesidades que ninguna intervención técnica alcanza.</p><p>El contexto actual, sin embargo, presenta desafíos complejos. Sistemas saturados, desgaste emocional, violencia hacia el personal de salud y recursos insuficientes atraviesan la tarea cotidiana. En ese escenario, el Día del Médico adquiere un significado especial. “Es un recordatorio de que debemos cuidar también a quienes cuidan”, manifestó. A esa presión se suma el impacto de nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y la telemedicina. Herramientas útiles, pero que nunca reemplazarán la sensibilidad y el criterio humano. “Detrás de cada decisión siempre habrá una firma humana. Eso no será fácil de reemplazar. Yo, al menos, no lo veré”, añadió.</p>Desafíos y humanidad en la primera línea.&nbsp;<p>Su mensaje para quienes recién comienzan, especialmente quienes eligen la emergentología, es claro: no medir el camino por la cantidad de tareas, sino por la calidad de la formación y el compromiso. Define a la especialidad como “de trinchera”, donde cada minuto importa y las decisiones pueden cambiar destinos. Por eso insiste en la capacitación constante y en elegir la especialidad con responsabilidad. También subraya la necesidad de fortalecer áreas críticas, como emergencias, terapias intensivas, guardias pediátricas, porque, si se descuidan, “quienes pierden son los pacientes”.</p><p>A su vez, añadió: “No enamoraremos a las nuevas generaciones de una especialidad tan demandante si el sistema les pone más obstáculos que oportunidades”. Creer que dificultar el acceso forma mejores profesionales es, para él, un error. “Solo genera menos médicos, más cansados y más desilusionados”, señaló.</p><p>En este punto, el médico vuelve sobre una idea que atraviesa toda su mirada: la identidad profesional se construye en los vínculos. Lahournere remarca que los lazos con colegas, docentes, equipos de trabajo y pacientes son los que sostienen la motivación incluso en los momentos de mayor desgaste. Para él, la medicina se aprende tanto en los libros como en la interacción humana, porque es en esa relación donde el profesional comprende el impacto real de su tarea.</p><p>En la emergentología, Lahournere asegura que las situaciones límite obligan a revisar constantemente la manera de actuar y de acompañar. Cada caso es singular y obliga a ajustar miradas, a mejorar procesos y a reforzar la importancia de la escucha. Ese ejercicio permanente y es parte esencial del crecimiento del médico, sobre todo en las especialidades críticas.</p><p>Para concluir, dejó un mensaje colectivo: “Un saludo profundo a quienes ejercen una profesión tan interpelada como imprescindible. A quienes siguen eligiendo ser médicos incluso frente a la adversidad, a quienes sostienen el sistema con vocación, entrega y humanidad”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VsAsU_Xt7Y2t--wV2DyFlVlerPw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/11/diego_lahournere_medico.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El profesional reflexionó sobre la vocación, el trabajo en equipo y los desafíos de la emergentología. Destaca que cada decisión en urgencias requiere compromiso, empatía y coordinación entre todos los profesionales.]]>
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                                <category term="posta" label="Posta" />
                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2025-11-29T13:00:00+00:00</published>
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            Diez lecciones esenciales del doctor René Favaloro
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bOwQEImUIg21VogKIylQKErezeg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2023/07/rene_favaloro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hoy 3 de diciembre se conmemora el Día del Médico, una fecha dedicada a honrar la labor incansable de quienes dedican su vida al cuidado de la salud.</p><p>Esta celebración tiene sus raíces en el natalicio del médico cubano Carlos Juan Finlay Barrés, quien en 1833 marcó un hito en la medicina mundial al identificar al mosquito Aedes aegypti como el transmisor de la fiebre amarilla. Este descubrimiento no solo salvó miles de vidas en América Latina, sino que también estableció un precedente en la importancia de la investigación científica para el control de enfermedades epidémicas.</p><p>En este marco, el legado del cardiólogo argentino René Favaloro cobra un significado especial, al recordar que la prevención, la ética y el compromiso social son pilares fundamentales de la medicina moderna.</p><p>Favaloro, al igual que Finlay Barrés, dejó una marca indeleble en la historia de la medicina al desarrollar y estandarizar el bypass coronario, una técnica quirúrgica que salvó millones de vidas en todo el mundo. Pero su legado va mucho más allá de los avances técnicos. Favaloro insistió en la necesidad de democratizar los beneficios de los progresos médicos, asegurando que la ciencia estuviera al servicio de toda la humanidad, y no únicamente de las élites.</p><p>Su énfasis en la prevención de enfermedades cardiovasculares, su llamado a reducir las desigualdades en salud y su ética inquebrantable hacen eco en una época donde los desafíos de la salud pública siguen siendo numerosos.</p><p>Este día no sólo es una oportunidad para rendir homenaje a los médicos del pasado y del presente, sino también para reflexionar sobre cómo sus enseñanzas pueden guiarnos hacia un futuro en el que la salud sea un derecho universal, accesible y sostenido por los valores éticos más elevados.</p><p>&nbsp;</p>10 lecciones de Favaloro sobre la salud, la medicina y la sociedad<p>&nbsp;</p>1- La ciencia como un acto espiritual<p>“La ciencia es una de las formas más elevadas del quehacer espiritual, pues está ligada a la actividad creadora del intelecto, forma suprema de nuestra condición humana”, según sus declaraciones en una Conferencia en la Universidad de Tel Aviv, 1995.</p><p>&nbsp;</p>2- La medicina debe ser accesible a todos<p>“Los progresos de la medicina y de la bioingeniería podrán considerarse verdaderos logros para la humanidad cuando todas las personas tengan acceso a sus beneficios y dejen de ser un privilegio para las minorías”, dijo el cardiólogo en el Congreso de Bioingeniería que se desarrolló en Buenos Aires, en 1999.</p><p>&nbsp;</p>3- El rol primordial de la prevención<p>En su disertación en la Conferencia del Congreso Interamericano de Cardiología, en agosto de 1999, Favaloro destacó que “la prevención y el control de enfermedades son fundamentales para la mejora continua de la salud de la población. Para ello se deben tomar medidas destinadas a producir cambios en el nivel de vida de las poblaciones marginadas y eliminar las desigualdades evitables e injustas en términos de salud y bienestar individual y colectivo, demanda persistente y creciente de las sociedades latinoamericanas”.</p><p>&nbsp;</p>4- El respeto y la ética en la medicina<p>Para el cardiólogo argentino, en el ejercicio de la medicina, el respeto por el paciente y la ética debían estar siempre presentes. Así lo hizo saber en el Congreso de Bioingeniería, en 1999: “En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad”.</p>5- El compromiso social en la medicina<p>En su mensaje a los estudiantes reunidos en Glacier Park Lodge, Montana, Estados Unidos, en 1993, Favaloro citó una frase de su libro Don Pedro y la educación: “Debemos trabajar, trabajar y trabajar con pasión. Siempre habrá tiempo para el ocio fecundo, en beneficio de todos. Hemos de esforzarnos para mejorarnos individualmente, pero entendiendo que formamos parte de una sociedad que demanda nuestra participación. Cuanto más destacada sea nuestra posición individual, más grande será nuestro compromiso social. Hay que aprender a no marearse con las alturas de la montaña. En la montaña de la vida nunca se alcanza la cumbre”.</p><p>&nbsp;</p>6- El derecho a la salud<p>Favaloro insistía en que la salud debía ser entendida no solo desde un punto de vista físico, sino también como parte de un todo que incluye la educación, la justicia social y la equidad. “Es imprescindible organizar la cooperación internacional entre los países desarrollados y en desarrollo y luchar todos juntos por una sociedad mejor, con mayor equidad y justicia social, que haga posible respetar y defender -junto con las demás conquistas sociales- el derecho inalienable del hombre a gozar de buena salud”, dijo el recordado cardiólogo en 1999, en la Conferencia Internacional sobre la Salud del Corazón en los Países en Desarrollo, en Nueva Delhi, India.</p><p>&nbsp;</p>El bypass coronario de Favaloro sigue siendo uno de los avances más importantes en la cirugía cardiovascular7- La importancia de dar el ejemplo<p>Según Favaloro, cada acción diaria, cada interacción, es una oportunidad para enseñar. “Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo”, dijo en una conferencia en la Universidad de Tel Aviv, en 1995.</p><p>&nbsp;</p>8- El daño ecológico y su impacto en la salud<p>Favaloro fue consciente de la creciente emergencia ecológica y sus repercusiones en la salud de la humanidad. En su libro De La Pampa a los Estados Unidos, mencionó: “Si no tomamos conciencia del desastre ecológico que el hombre ha desatado en nuestro planeta -la Argentina no queda excluida- las consecuencias serán terribles. (…) Todos debemos comprometernos a luchar sin descanso por la rehabilitación del aire, el agua y la tierra.”</p><p>&nbsp;</p>9- El valor de la cooperación internacional<p>“Es imprescindible organizar la cooperación internacional entre los países desarrollados y en desarrollo y luchar todos juntos por una sociedad mejor, con mayor equidad y justicia social, que haga posible respetar y defender -junto con las demás conquistas sociales- el derecho inalienable del hombre a gozar de buena salud”, expresó en la Conferencia Internacional sobre la Salud del Corazón, realizada en Nueva Delhi, en 1999.</p><p>&nbsp;</p>10- La ética como base para una sociedad justa<p>En el mismo discurso antes citado, en Glacier Park Lodge, Montana, Estados Unidos, en 1993, sentenció: “Ha llegado el momento, insisto, de detener el girar constante de nuestro planeta. Examinarlo, examinarnos, hacer el diagnóstico correcto y buscar todos juntos el tratamiento adecuado. Sólo lo lograremos si entendemos que estamos convocados por un compromiso ineludible: debemos luchar por una sociedad más justa y equitativa, sin prejuicios de ninguna índole. Sólo lo lograremos si no nos apartamos nunca de los lineamientos éticos basados en el respeto a la dignidad del hombre.</p><p>Estas lecciones, surgidas de su vasta experiencia tanto en la medicina como en la reflexión social y ética, siguen siendo fundamentales para mejorar la salud pública, la equidad social y el desarrollo de sociedades más justas.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/bOwQEImUIg21VogKIylQKErezeg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2023/07/rene_favaloro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada 3 de diciembre, se conmemora el Día del Médico en honor al especialista cubano que demostró cómo se transmite la fiebre amarilla. Las reflexiones de Favaloro, el recordado cardiólogo argentino, cuyo legado sigue vigente.]]>
                </summary>
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                <published>2024-12-03T13:49:26+00:00</published>
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            Adrián Vilchez: “Yo estaba llamado a ser médico”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7d6nb7421Kt632UWCDqDtwnDIE0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/12/adrian_vilchez_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Isabel Fernández&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Hoy surcadas por las arrugas, las manos que auscultaron corazones, recibieron bebés recién nacidos y curaron heridas durante tantos años, se siguen brindando en cada encuentro a sus pacientes: la comunidad sanfrancisqueña.&nbsp;</p><p>A sus 94 años y aunque está retirado desde fines de 2019, el doctor Adrián Evangelio Vilchez, quien fue el médico de familia de muchos vecinos de la ciudad y la zona, todavía tiene una palabra de aliento y un consejo para cuidar la salud. “Hay que vivir con alegría, estoy bien porque estoy vivo”, dice siempre el doctor.</p><p>En el marco del Día del Médico que se celebra el próximo martes 3 de diciembre, LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con el doctor Vilchez, un testimonio vivo de la vocación y entrega por sanar.&nbsp;</p><p>“Querer es poder, hay que ser buen amigo, hacer el bien sin mirar a quien, vivir con mucha esperanza porque Dios lo va a ayudar el día de mañana, tener siempre mucha caridad y prestarse a todos para conversar, estar dispuesto a brindar buenas ideas y palabras a los demás. Es importante amar a Dios sobre todas las cosas y cuidarse a sí mismo”, aconsejó a todos el doctor Vilchez.</p><p>&nbsp;</p>“Las plantas son mi terapia, converso con ellas”, aseguró el médico<p>&nbsp;</p><p>El llamado a sanar</p><p>Pasaron 65 años desde que recibió su diploma de médico cirujano, un 26 de noviembre de 1959, que logró tras mudarse a la ciudad de Córdoba desde su humilde hogar en Villa Dolores con la firme decisión de convertirse en médico y cumplir con su vocación de ayudar a los demás.</p><p>&nbsp;“Yo estaba llamado a ser médico. A los 21 años, una mañana me levanté y le pedí permiso a mi padre para ir a Córdoba a estudiar medicina, era casi imposible económicamente porque mi padre tenía un coche plaza, pero me apoyaron y me fui a parar a la casa de unos parientes lejanos, ahí hice mi carrera y al mismo tiempo trabajé de dactilógrafo”, aseguró Vilchez quien fue galardonado en 2018 como Arquitecto Social de San Francisco.</p><p>Tras recibirse trabajó muchos años en Arroyito, después en Castelar y finalmente en la Clínica de Especialidades “Enrique J. Carrá (h)” de nuestra ciudad, donde llegó por varios pacientes que tenía en los pueblos. Comenzó haciendo guardias en la Clínica Carrá los días viernes, las cumplía y volvía a Castelar, hasta que se instaló definitivamente en San Francisco en 1988.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>El doctor Vilchez junto a su diploma, que consiguió con mucho sacrificio<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Ejercer la medicina en la zona de Castelar fue todo un desafío que le dejó muchas enseñanzas. “La última materia que rendí en la carrera fue Clínica Médica, sabía tanto de medicina que cuando fui a Castelar donde no había nada, cuando llovía la localidad quedaba aislada. Allí tenía que hacer de todo, atendía partos, niños, accidentes, enfermedades, traumatología y hasta psiquiatría, lo que llegaba y me llamaban a cualquier hora”, recordó el médico.</p><p>&nbsp;“Todos los que atendí, hoy son mis amigos. Me los encuentro en la calle y todos me saludan con mucho cariño, siempre tengo una palabra de aliento para ellos, si están bien entonces yo estoy bien. Los médicos deben tratar de resolver sus problemas, no pensando lo que uno va a ganar, sino pensando que ese enfermo tiene que estar bien. Hay que amarse a sí mismo para poder amar al paciente” aseguró.</p><p>El apoyo incondicional de su esposa Clelia Susana "Cuca" Villarreal Esforza fue fundamental para su tarea durante esos años, ella fue su secretaria, su compañera y lo ayudó mucho, juntos trabajaron y criaron a sus hijos. &nbsp;</p><p>“Mi esposa me apoyó y me acompañó mucho en toda mi carrera, ella y la medicina fueron mis dos amores. En Castelar la gente me pagaba con chorizos o huevos, pero ella una vez me dijo basta y comenzó a cobrar las consultas. Yo siempre fui más austero. Me costó mucho sacrificio para recibirme y tengo que atender a toda la gente para devolver este favor que Dios me dio de poder ser médico”, contó.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>Junto a su esposa Clelia Susana, su pilar que lo acompañó siempre<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Una mente lúcida y activa&nbsp;</p><p>Aunque su cuerpo refleja el paso de los años, el doctor Vilchez tiene una mente lúcida que continuamente mantiene activa: conversando con la gente amablemente, caminando con su bastón al que llama su “amigo” para hacer mandados y también cuidando sus plantas que llenan de verde y vida el balcón de su departamento.</p><p>“Me quedan seis años, porque hice un contrato con el Tata Dios para llegar a los cien”, dijo entre risas el doctor y aseguró que sus plantas “son una terapia. Converso con ellas y me mantengo ocupado”.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>“Querer es poder, hay que ser buen amigo, hacer el bien sin mirar a quien, vivir con mucha esperanza porque Dios lo va a ayudar el día de mañana, tener siempre mucha caridad y prestarse a todos para conversar, estar dispuesto a brindar buenas ideas y palabras a los demás. Es importante amar a Dios sobre todas las cosas y cuidarse a sí mismo”.</p><p>Doctor Adrián Vilchez&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>El diplma que lo titulo como médico hace más de 60 años.<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Un día en honor al médico caribeño que descubrió como frenar la fiebre amarilla</p><p>&nbsp;</p><p>Cada 3 de diciembre se conmemora el Día del Médico y su origen tiene que ver con un importante descubrimiento de un médico cubano. El 3 de diciembre de 1833 nació en la ciudad de Camaguey, Carlos Juan Finlay Barrés. Su padre tenía un origen británico y también fue médico. De ahí le vino su pasión por la medicina.</p><p>Finlay Barrés comenzó a investigar la propagación de la fiebre amarilla. En su informe planteó, inicialmente, que la enfermedad se transmitía por la picadura del mosquito. Esto no fue aceptado en su momento, ya que en esos años se consideraba que el contagio se concretaba por objetos o ropa que estuvieron en contacto con enfermos.</p><p>Luego de casi veinte años no hubo avances sobre la enfermedad hasta que en 1901 se creó en una comisión para luchar contra la fiebre amarilla.</p><p>Esa junta de investigadores comprobó que la teoría del doctor Finlay era cierta y comenzó a trabajar en torno a la prevención y a la lucha contra el mosquito Aedes aegypti. Desde ese momento quedó confirmado como principal agente de la propagación de la enfermedad.</p><p>Recién en 1955, la Confederación Médica Panamericana (CMP) estableció el natalicio del doctor cubano para conmemorar el Día del Médico, ya que por su descubrimiento se salvaron miles de vidas.</p><p>&nbsp;</p><p>El día del médico en la Argentina</p><p>En 1956 el Colegio Médico de Córdoba se adhirió a la conmemoración promovida por la CMP, este hecho fue avalado por la Confederación Médica Argentina y el gobierno nacional de la República Argentina oficializó la fecha de la conmemoración por decreto.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7d6nb7421Kt632UWCDqDtwnDIE0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/12/adrian_vilchez_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El próximo 3 de diciembre se celebra el Día del Médico y rescatamos el testimonio vivo de la vocación y entrega por sanar del doctor Adrián Evangelio Vilchez, quien, con 94 años, sigue brindando una palabra de aliento y el consejo para cuidar la salud a quienes necesitan.]]>
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                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2024-12-01T13:24:47+00:00</published>
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            Médicos jóvenes: entre la vocación y la lucha por los derechos
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/utVPpmVc3W18BYwAoYRa-IHK6bc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2023/12/dia_del_medico_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Isabel Fernández|LVSJ</p><p>En los últimos tiempos y especialmente después de la pandemia, el sistema de salud atraviesa una gran crisis. En medio de copagos y conflicto entre profesionales, consumidores y prepagas, tanto en el sector privado como en el público, la falta de médicos es cada vez mayor.</p><p>Sin embargo, aún en ese contexto hay médicos y médicas jóvenes que siguen trabajando, formándose en hospitales y clínicas, con vocación y reclamando una remuneración digna.</p><p>Cada 3 de diciembre se celebra el Día del Médico, en homenaje al doctor Carlos Finlay, quien fue un médico que pudo establecer que la fiebre amarilla era transmitida por el mosquito aedes aegypti.</p><p>En ese marco, LA VOZ DE SAN JUSTO visitó el Hospital “J. B. Iturraspe”, donde recogió los testimonios de Candela Cuadrado (MP-40795), quien está por rendir su especialidad en Clínica Médica y Fiorella Pansa (MP-42696), residente de tercer año. Dos profesionales jóvenes que en este día especial invitan a toda la sociedad a revalorizar la tarea del médico con una buena remuneración, digna de su responsabilidad, entrega y una constante formación de calidad que no solo beneficiará al profesional sino a la salud de los pacientes.</p><p>“Vocación no implica una mala remuneración. Es importante que los médicos jóvenes nos unamos más para pelear por nuestros derechos, ése es el camino para que las cosas cambien”, aseguraron las médicas.</p><p>&nbsp;</p>Poner límites<p>Candela supo que quería ser médica desde muy chica. Acompañando a su papá Hugo Cuadrado, quien trabajó 40 años como médico generalista y geriatra en su Despeñaderos natal, acrecentó su vocación por aliviar el dolor de los demás y no dudó en formarse. Llegó a nuestra ciudad hace seis años y realizó su residencia en el Hospital Iturraspe.</p><p>“Toda la vida quise ser médica. Cuando era chica acompañaba a mi papá al hogar de ancianos y él gustaba llevar sus elementos, estetoscopio, cajitas, no veía otra posibilidad que ser médica. Finalmente, al terminar el secundario rendí para ingresar a la universidad y me puse a estudiar. Soy médica por vocación, amo mi profesión, pero vivo de mi trabajo y quiero que se valore dignamente”, aseguró.</p><p>Consideró que la generación joven de médicos “tiene otra manera de ver las cosas. La gente más grande nos dice que cuestionamos mucho, que hay que curtirse, eso de hacer las cosas solo por vocación llegando a trabajar gratis. Pero esta generación vino a poner un poco de límites a todo eso. Piensan que porque somos jóvenes no tienen que valorar nuestro trabajo”.</p>En Clínica Médica del Hospital la doctora Cuadrado encontró su espacio<p>La doctora Cuadrado, quien también integra la Comisión de Jóvenes Médicos, advirtió que “es importante que sepan que nuestro trabajo tiene un precio. Soy joven, pero con seis años de carrera, una residencia que es muy estresante, grandes responsabilidades y muchas veces tenemos que escuchar que nos digan que porque somos jóvenes nos pagan poco”.</p><p>Estimó que por estas cuestiones “actualmente hay pocos médicos. Prefieren ir a espacios donde se los valore con condiciones laborales adecuadas, salarios dignos y una formación de calidad. Si no tienen el respaldo de su familia no pueden porque no pueden cubrir necesidades básicas con el salario que se cobra”.</p><p>“Si mi padre no me hubiera ayudado económicamente no podría haber terminado la residencia. Porque no te dan los tiempos para trabajar en otra cosa y en realidad no somos estudiantes, somos médicos que estamos haciendo la residencia que es la especialidad. Es nuestro trabajo, nosotros somos los responsables de los pacientes que vemos en la residencia”, dijo.</p><p>Añadió que también “hay otros jóvenes que tienen la posibilidad de que la familia los apoye pero no quieren aceptar las condiciones laborales, además otros médicos que deciden irse al exterior donde se los valora mucho más económicamente y además están bien vistos porque consideran que la educación que reciben los médicos en el exterior es superior”.</p><p>“Elijo trabajar en el Hospital porque me encanta lo que hago en el servicio de clínica médica. Tuve que decir que no en otros lugares, hay mucha demanda de trabajo, pero algunas propuestas de remuneración son tristísimas, no son dignas. Creo que se debe incentivar que los profesionales quieran trabajar, no solamente cubrir un puesto. Con los pacientes tengo muy buena relación y noté mucha empatía ante el conflicto, especialmente los que vienen siempre al Hospital y a la Asistencia Pública donde también trabajo”, manifestó.</p><p>Finalmente en el Día del Médico instó a los jóvenes que sienten la vocación a que “hagan lo que sientan, lo que les gusta, eso es muy fuerte, pero también peleen por los derechos. Por eso entre nosotros los médicos tenemos que unirnos más para poner límites. Me siento agradecida de tener trabajo y poder hacer lo que a uno le gusta, soy una privilegiada”.</p>En el consultorio se construye la relación con los pacientes“El trabajo está muy precarizado”<p>Por su parte, Fiorella Pansa descubrió su vocación por la medicina porque desde muy chica le interesaba saber sobre las enfermedades e investigar y de la mano de ese fuerte sentimiento hoy es médica residente de Clínica Médica. Aseguró que actualmente “el trabajo del médico está muy precarizado. Más allá de la vocación nosotros vivimos de esto y los salarios no son acordes, la mayoría tiene dos o tres trabajos para poder mantenerse”.</p><p>“A mis colegas les digo que sigamos luchando por nuestros derechos porque ese es el camino para que las cosas cambien –remarcó-. Hicimos distintas manifestaciones y movilizaciones para exigir mejoras en las condiciones laborales, los médicos residentes son los más precarizados, tienen mucha carga horaria y sueldos bajos”.</p><p>“Los médicos tratamos de mejorar día a día la atención de los pacientes para resolver todos los problemas por los que consultan y me comprometo a seguir formándome constantemente para velar por su salud”, finalizó.</p><p>&nbsp;</p>El agradecimiento de los pacientes&nbsp;<p>En medio de la crisis, el agradecimiento de los pacientes es un bálsamo que alivia y alegra la diaria tarea de los médicos. En Clínica Médica del Hospital, Angélica Benítez que llegó de la localidad de Obispo Trejo en el departamento Río Primero para acompañar a una niña derivada resaltó la calidad de atención que recibe de médicos, enfermeras y todos los profesionales de salud del nosocomio.</p><p>“Acá hay un plantel humano impresionante por la humanidad que tienen, tratan todo el tiempo de solucionarte los problemas, de cuidarte. A más de 200 kilómetros de mi casa me siento muy contenida y hacen todo por sus pacientes. Tampoco hay conflicto entre ellos en el ambiente laboral y eso se refleja en el trato”, resaltó.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                <published>2023-12-03T12:00:00+00:00</published>
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