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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2025-05-18T16:29:41+00:00</updated>
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            Entre solidaridad y egoísmo: la humanidad en El Eternauta
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0mCQC6GzBv-pYqRmIE1Dm8q8KrE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/el_eternauta_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La serie El Eternauta en Netflix, adaptación del clásico cómic argentino propone que la supervivencia no es solo física, sino ética: preservar la humanidad requiere reconocer que dependemos de los demás para construir, que todos somos uno con los demás y nadie puede salvarse solo.</p><p>Los personajes viven una historia de supervivencia apocalíptica que trasciende el género de ciencia ficción. Pasan por estados emocionales complejos: desde la negación y el pánico paralizante hasta la culpa del sobreviviente, reflejando las reacciones humanas ante crisis extremas, como se evidenció durante la pandemia de covid-19.&nbsp;</p><p>En su trama, la solidaridad y egoísmo son dos caras de una misma moneda, se ven tanto actos de generosidad como comportamientos egoístas. En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, el licenciado en Psicología Guillermo Dora (MP-2305) de nuestra ciudad, analizó el mensaje de psicología social que deja la serie afirmando que no presenta un héroe solitario sino uno colectivo y esto muestra cómo la cooperación y la interdependencia se vuelven esenciales para sobrevivir, en contraposición al individualismo exacerbado. “Esto se alinea con la idea freudiana de que la psicología individual es inseparable de la social, donde el otro puede ser modelo, aliado o enemigo”, dijo.</p><p>&nbsp;</p><p>- ¿Cómo se representa el concepto de “héroe colectivo” y qué impacto tiene en la psicología social de los personajes y los espectadores?</p><p>&nbsp;</p><p>Freud asegura sobre la psicología social: “En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo la psicología individual es simultáneamente psicología social en este sentido más lato, pero enteramente legítimo”. Hay dos aspectos constitutivos de los grupos sociales la cooperación y la competencia, esta última en su forma extrema es la guerra, el otro como enemigo, el otro como competidor, es esta figura creo en la época de la hipermodernidad a la que asistimos, la que predomina. En ese horizonte, las narrativas ficcionales en la época del capitalismo financiero y tecnocrático ("Hollywood" "el mainstream" para sintetizarlas) donde se sitúa "El Eternauta" (más allá de los guiños y modismos locales) parecieran -a decir del filósofo Zizek- que solo imaginan la solidaridad y la cooperación frente a una catástrofe. Una catástrofe ambiental o alguna de orden sobrenatural es lo único que movilizaría vínculos que trascendiesen el sentido meramente utilitario al que la época actual parece reducir todo.</p><p>&nbsp;</p><p>- ¿La solidaridad y el egoísmo siempre surgen en situaciones extremas?</p><p>&nbsp;</p><p>La noción de equilibrio sería el aspecto superador en estas disyuntivas creo. Es una de las enseñanzas de la pandemia de covid, en términos psicoanalíticos observamos que frente a la amenaza del virus predominaban dos reacciones: la negación (“vacunarse no sirve” “esto es algo que afecta al primer mundo”, etc.) o el pánico que paraliza e inhibe las respuestas superadoras. El equilibrio es lo difícil de lograr en general en la vida anímica y social. El hombre y sus circunstancias, las situaciones extremas; son reveladoras en muchos sentidos. El filósofo existencialista Sartre - confesamente ateo- cuando participo de la 2°guerra mundial, estando en la trinchera en tiempo de Navidad, escribió “Bariona, el hijo del trueno”, una obra teatral de contenido crístico buscando significado y esperanza frente al dolor, ¿eso le quita legitimidad y veracidad a la fe o es revelación?.</p><p>&nbsp;</p><p>- ¿Deja un mensaje de amistad, solidaridad?&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>El hombre es un animal gregario. Un náufrago enloquece sin un otro en la película “Náufrago” por ejemplo, el protagonista debe inventarse un interlocutor imaginario para sobrevivir: “Wilson”, un rostro humano dibujado en una pelota. Un bebe humano, si no es maternizado por un ser deseante, si solo es asistido mecánicamente por un sujeto anónimo, entra en marasmo emocional y muere. Admitir esa condición es el fundamento de la ética, la condición ética del hombre, el respeto a los demás.</p><p>&nbsp;</p><p>- ¿Cómo influye el contexto histórico y político argentino en la psicología de los protagonistas y en el mensaje social de la serie?</p><p>&nbsp;</p><p>Siempre desde el poder hay un intento de apropiación de los mitos, de los significados trascendentes de una sociedad, la "batalla cultural"; y en lo pendular de la Argentina, los extremos, en un tiempo de disvalores, profundos perder esa sensibilidad básica por ceguera ideológica es alarmante. En esa alternancia extrema que nos caracteriza, “nadie se salva solo”, confronta con el individualismo a ultranza que se promueve. En nuestra cultura actual, la reciprocidad (la reciprocidad es horizontal, la solidaridad es asimétrica) no va mucho más allá de la familia nuclear en el mejor de los casos, las colectividades por ejemplo fueron un espacio&nbsp;integrador importante para los inmigrantes del siglo XIX y principios del XX, las iglesias evangélicas hoy en los barrios populares mientras el clientelismo político degrada la vida comunitaria . En una escena de la serie se expresa otra disyuntiva frente a la "inseguridad" (el otro como amenaza) como factor desarticulador de la convivencia contemporánea mientras a la vez se propicia la interconectividad vía whatsapp en sectores de clase media y alta en materia de seguridad vecinal. El modo de producción y de consumo actual configuran la cotidianidad en ese sentido y la tecnología aumenta la conectividad pero nos incomunica muchas veces con lo más cercano y esencial.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0mCQC6GzBv-pYqRmIE1Dm8q8KrE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/el_eternauta_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El licenciado en Psicología, Guillermo Dora, analiza el mensaje psicológico social de la exitosa serie en Netflix que, en un mundo marcado por el individualismo, propone un héroe colectivo.]]>
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                <updated>2025-05-18T16:29:41+00:00</updated>
                <published>2025-05-18T16:29:23+00:00</published>
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            El Eternauta, la memoria y el problema del bacalao en Noruega
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1WpaNdsDyvExQRMzACILmtQzU9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/el_eternauta_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Manuel Montali</p><p>&nbsp;</p><p>El pasado miércoles, el gigante Netflix estrenó un tanque a su altura, un elefante que muchas veces se había querido abordar sin saber bien desde qué oreja tironear. Hablamos, por supuesto, de “El Eternauta”, la serie protagonizada por Ricardo Darín (¿quién, si no?) en la piel impermeabilizada de Juan Salvo, basada en el cómic publicado por primera vez en 1957, en Hora Cero Semanal, con guión de Héctor Germán Oesterheld e ilustraciones de Francisco Solano López.</p><p>El estreno no decepcionó. En los próximos días se irá poniendo la lupa sobre el devenir de esta mega producción y sobre aspectos cruciales de la trama. Sobre sus aciertos, sobre las muchas licencias que implica, con respecto a la historia original, el tener que adaptar la Argentina de 1957 -la de la Revolución Libertadora, la Guerra Fría y la carrera espacial- a nuestro tiempo presente.</p><p>De cualquier manera, hay un elemento crucial que marca una continuidad entre el papel y la pantalla, como es la segunda lectura. “El Eternauta” era una historieta de ciencia ficción, sí, pero también con profunda raigambre política (sin por ello ser partidaria), en donde se cuestionaban diferentes posiciones y, fundamentalmente, sentidos de humanidad. Juan Salvo representa una filosofía de vida (y por ende, ideológica, político-económica, social), es el tan mentado héroe en grupo, el héroe colectivo, ese que han reclamado desde distintos espacios, pero que es de todos. El “nosotros” frente a los “otros”, o bien, frente a los “Ellos” (para alinearlos a los enemigos de la historia). Oesterheld, frente a los superhéroes norteamericanos de moda, individuales y omnipotentes, creaba una resistencia en grupo. Eso, dos años antes de que triunfara la Revolución Cubana, y también a casi veinte de que comenzara la peor de nuestras dictaduras, para resignificar absolutamente toda la aventura de Juan Salvo.</p><p>Tan es así, que cuando Oesterheld había reescrito el guión original en tiempos de otra dictadura, en este caso la llamada Revolución Argentina (1966-1973), junto a un maestro de maestros como Alberto Breccia, para la revista Gente, ya había profundizado los tópicos políticos y la crítica hacia el imperialismo-capitalismo, haciendo por ejemplo que las potencias del norte pactaran con los invasores la entrega de Latinoamérica como moneda de cambio.</p><p>La serie de Netflix muestra la tensión permanente entre el individualismo, el “sálvese quien pueda” (desde la desesperación, la incertidumbre ante lo que sucede y la visión de que todo hombre, en circunstancias más o menos críticas, se convierte en lobo del hombre), y la solidaridad colectiva, el tender la mano a los hermanos de tragedia. Hay puertas que se golpean todo el tiempo y el dilema de los personajes es siempre el mismo: ¿amigo o enemigo?, ¿abrir o disparar?, evidenciando que la respuesta en gran parte de los casos es una profecía autocumplida y depende de la postura propia.</p><p>Por supuesto, el tener un enemigo en común facilita las cosas. “Dame un punto de apoyo y moveré el mundo”, reza un famoso adagio. Eso y encontrar un villano compartido para reencontrarnos en la pelea es bastante parecido.</p><p>&nbsp;</p>        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida por La Voz de San Justo (@lavozdesanjusto)</p>
<p>&nbsp;</p><p>Hay una teoría dando vueltas por el éter: si se toma un frasco y se pone dentro hormigas rojas de una colonia y negras de otra, en principio van a convivir de forma pacífica, hasta que alguien sacuda el tarro y los insectos empiecen a aniquilarse, culpando unas a otras por el problema.&nbsp;</p><p>Con su humor fino de siempre, el grupo Les Luthiers planteaba un sketch en donde un partido político analiza innovaciones al himno para ganar mayores simpatías entre su electorado (y también para engrosar su partida presupuestaria). Un miembro de esta comisión sugiere, con buen tino, buscar un nuevo enemigo en común, por fuera de España (“país muy querido por todos nosotros”) y Estados Unidos (“principales propulsores de nuestra actual democracia… y de nuestras anteriores dictaduras”). Se deciden por Noruega, por inventar algún problema con el precio del bacalao o algún conflicto de fronteras para advertir a la amenaza escandinava: “Quedaos en Oslo, no salgáis de Oslo, os lo decimos por última vez”.&nbsp;</p><p>Los personajes de “El Eternauta”, asustados y aislados en el pequeño refugio de un hogar típico de clase media (el sueño “burgués” americano), cambian la actitud cuando la épica ya no pasa por salir a buscar víveres sin caer muertos por la nevada o por algún otro sobreviviente, sino por hacerle frente a ese enemigo exterior, poderoso y sin rostro.&nbsp;</p><p>La serie televisiva mete un pleno sobre esta lectura. Y va más allá. Así como el guión de Oesterheld terminó siendo premonitorio, esta producción de Netflix cobra otro significado en post pandemia, con reminiscencias a esas pequeñas epopeyas diarias de salir a una calle prohibida casi en soledad, casi de incógnito o contrabando, sometiéndose a un riesgo invisible (la nevada, el virus).</p><p>Qué decir incluso del capítulo inicial, en donde asistimos a un apagón sobre Buenos Aires, en un verano de fallas eléctricas y cacerolazos que se parece a cualquier verano argentino, pero que tomará seguramente otra dimensión cuando sea visto desde la península ibérica, a pocos días de quedar a oscuras e incomunicada, hundida en incertidumbre, ansiedad, estrés y caos pre apocalípticos.&nbsp;</p><p>La serie tiene otros aciertos o elementos que a más de uno le sacarán una sonrisa, como un culto a la argentinidad al palo: el truco, los insultos bien rioplatenses, la música en la que se alternan Manal, El mató a un policía motorizado, Mercedes Sosa… Y esas calles en donde un rastrojero de repente es la clave de la salvación.&nbsp;</p><p>Muchos antes intentaron sin éxito abordar la figura inmensa e inmortal de “El Eternauta”. La producción de Netflix, como ninguna producción, jamás terminará de agotar las visiones que se pueden hacer sobre este personaje. Porque la misma historia de Juan Salvo quedó inconclusa, truncada por la desaparición forzada de su creador, quien engrosa la lista del terrorismo de Estado junto a sus cuatro hijas.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Hubo secuelas con otros guionistas, algunas también ilustradas por Francisco Solano López, que conservaban la forma pero no el fondo. Nada volvería a ser lo mismo sin Oesterheld. No lo fue ni siquiera la reedición ilustrada por Breccia. Juan Salvo, para el grueso de los lectores, fue siempre el hijo de Oesterheld y Solano López. Los ojos de Darín al mirar ese horror, los “ojos abismo” de “El Eternauta”, son un grandioso homenaje al dibujante original.</p><p>Podría pensarse que es hasta injusto que la criatura (El Eternauta) sea más popular que el padre (Oesterheld), pero eso también habla de la grandeza del cómic. No fueron menos gigantes Sherlock Time, Ernie Pike o Mort Cinder, por mencionar solo unos pocos de los otros hijos maravillosos del guionista, pero Juan Salvo juega en una liga aparte: es el Martín Fierro del siglo XX. Y esa es la altura del desafío que asumen Darín y compañía.</p><p>El estreno de la serie es una buena excusa para regresar sobre la figura de Oesterheld, quien fue un personaje en su propia historieta. Fue un héroe en su cómic. Pero llegó el momento en que quiso hacer algo más. Quiso ser como Juan Salvo. Ante el horror también asumió que la salida era colectiva, que había que involucrarse para frenar la embestida. Salió a buscar a su hija, a sus hijas, y la nevada verde se lo llevó. Pero nunca se fue. Casi, casi, como Juan Salvo.</p><p>Una de sus últimas publicaciones fue “El Eternauta II”, concebida en otro tiempo para el autor y la Argentina, sobre el filo de la dictadura de 1976. Mucho más explícita en la tragedia, sigue siendo una historia de ciencia ficción con dobleces, con una vuelta sobre los propios pasos, para revivir y analizar… Podría decirse, un ejercicio de memoria. En el final de un horror que es mucho peor al que lo antecede, Oesterheld, de nuevo como personaje, se cruza con “El Eternauta”.</p><p>-¡Eh, Juan! ¡Voy contigo! -le grita.</p><p>-Sabía que vendrías, Germán -le contesta Salvo-. Te necesito.</p><p>Y nosotros, nosotros también los necesitábamos.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1WpaNdsDyvExQRMzACILmtQzU9w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/el_eternauta_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Manuel Montali analiza el estreno de la serie de "El Eternauta". El héroe colectivo llegó a las plataformas de streaming y volvió a poner en diálogo popular uno de los mejores cómics de la historia.]]>
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                <updated>2025-05-03T14:21:42+00:00</updated>
                <published>2025-05-03T14:19:47+00:00</published>
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            Hideo Kojima, desarrollador estrella de videojuegos, es fan de El Eternauta y lo demostró en sus redes
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DZ8WvcekhIyDtWVNMMt-2A8SStE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/eternauta.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El prestigioso desarrollador japonés Hideo Kojima, referente global de los videojuegos, elogió públicamente la serie El Eternauta y en pocas horas su comentario se volvió tendencia en redes sociales, especialmente en la Argentina.</p><p>“Vi tres episodios de El Eternauta. Es buenísimo”, escribió Kojima en su cuenta oficial de X junto a pósters de la serie en distintos idiomas. El mensaje, publicado en japonés e inglés, rápidamente acumuló miles de “me gusta” y provocó una ola de celebraciones entre usuarios argentinos que lo compararon con "un gol de Messi".</p><p>Según supo Noticias Argentinas, Kojima usó el término “binge watched”, que refiere a mirar varios episodios seguidos, dejando en claro que no pudo despegarse de la serie que protagoniza Ricardo Darín como Juan Salvo. También replicó su entusiasmo en Instagram, donde compartió una imagen del afiche oficial con el rostro del actor.</p><p>Conocido por incluir a estrellas de Hollywood en sus videojuegos, como Norman Reedus, Guillermo del Toro o Léa Seydoux, el guiño de Kojima disparó pedidos para que Darín o Ariel Staltari sean parte de su próximo proyecto. Incluso, algunos fanáticos imaginaron un videojuego basado en El Eternauta.</p><p>La serie dirigida por Bruno Stagnaro, basada en la novela gráfica de Héctor Germán Oesterheld, es uno de los éxitos actuales de Netflix. Según Flixpatrol, ocupa el tercer lugar entre las producciones más vistas a nivel mundial, detrás de You y Asterix and Obelix: The Big Fight. El fenómeno, ambientado en una Buenos Aires invadida por una nevada mortal, ya tiene confirmada una segunda temporada, aunque aún sin fecha de estreno.</p><p>El nombre de Kojima también trepó entre las búsquedas más populares de Google en la Argentina este jueves, tras su publicación. El impacto de su opinión ratifica el peso cultural y global que logró El Eternauta en su nueva versión audiovisual.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DZ8WvcekhIyDtWVNMMt-2A8SStE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/eternauta.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El creador de Metal Gear y Death Stranding elogió la serie argentina en Netflix y su posteo fue tendencia mundial.]]>
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                <updated>2025-05-02T21:45:25+00:00</updated>
                <published>2025-05-02T21:45:01+00:00</published>
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