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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-05T12:48:05+00:00</updated>
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            Prevenir antes de que sea tarde
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/cdn-cgi/image/width=400,quality=75/media/2026/04/eliana_filippa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Por María Laura Ferrero | LVSJ&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>El impacto fue inmediato. La noticia de un joven que mató a otro dentro de una escuela secundaria en San Cristóbal generó conmoción, preguntas y temor en toda la comunidad educativa. Pero, como advierten los especialistas, el verdadero desafío no está en el hecho en sí, sino en lo que viene después: cómo se interpreta, cómo se aborda y, sobre todo, cómo se previene.</p><p>“Estos episodios no ocurren de un día para el otro. Están determinados por múltiples factores que no fueron detectados ni abordados a tiempo”, explicó la licenciada en Psicopedagogía Eliana Filippa (MP: P-12-3269).</p><p>Con más de una década de trabajo en consultorio y una sólida experiencia en instituciones educativas de Brinkmann y Devoto, Filippa aportó una mirada que combina lo clínico con lo territorial. Y desde ese lugar, fue contundente: el foco debe estar en la prevención.</p><p>Desde esa perspectiva, la clave está en cambiar el enfoque: dejar de lado el morbo o la búsqueda de culpables para poner el foco en la prevención y el acompañamiento.</p><p>&nbsp;</p>La escuela no puede sola<p>Uno de los primeros puntos que la especialista planteó fue la necesidad de entender a la escuela como parte de un “entramado mayor”. “Cuando hablamos de escuela, hablamos de comunidad educativa: familia, Estado y docentes. No se puede pensar que la responsabilidad recae solo en el docente”, señaló.</p><p>En ese sentido, remarcó la importancia de contar con equipos de orientación escolar en todas las instituciones, no como acciones aisladas o superficiales, sino como políticas sostenidas en el tiempo. “No alcanza con un taller ocasional. Se necesitan planes de acción reales, con presencia profesional constante”, sostuvo.</p><p>La escuela, entonces, es un espacio privilegiado para detectar señales, pero necesita de una red que acompañe y sostenga esas intervenciones.</p><p>&nbsp;</p>Señales que hablan<p>Uno de los aportes centrales de la entrevista tiene que ver con la detección temprana de señales de alerta. La licenciada fue clara: no se trata de alarmarse, sino de estar atentos.</p><p>“Cambios bruscos en la conducta, aislamiento, alteraciones en el sueño o el apetito, falta de motivación o rechazo a la escuela son indicadores que deben observarse”, explicó.</p><p>Sin embargo, hizo una aclaración clave: “No hablamos de un mal día. Son conductas que se sostienen en el tiempo y que nos están diciendo que algo pasa”.</p><p>En ese sentido, los adolescentes muchas veces no expresan lo que sienten de manera directa, pero su comportamiento funciona como una forma de comunicación. El silencio, incluso, también puede ser un mensaje.</p><p>&nbsp;</p>Escuchar sin juzgar<p>Frente a estas señales, el rol de la familia es fundamental. Pero no desde la presión o el interrogatorio, sino desde la disponibilidad.</p><p>“Lo importante es escuchar sin juzgar, no ir al reto inmediato. Si el adolescente siente que va a ser juzgado, se va a cerrar”, explicó la profesional.</p><p>Generar espacios de diálogo, respetar los tiempos y habilitar momentos cotidianos —como una caminata o una actividad compartida— puede facilitar la apertura.</p><p>“Quizás no es en ese momento donde va a hablar, pero es clave que sepa que el adulto está disponible”, agregó.</p><p>&nbsp;</p>Trabajo en red: la clave<p>Otro aspecto central es el trabajo articulado entre familia, escuela y profesionales. Filippa advirtió sobre un error frecuente: delegar completamente la situación en un especialista.</p><p>“El trabajo tiene que ser en red. Cuando un actor responsabiliza al otro, el que pierde es el adolescente, porque se debilita la capacidad de intervención”, sostuvo.</p><p>La consulta profesional es necesaria cuando las señales se sostienen en el tiempo y afectan la vida cotidiana, pero siempre debe estar acompañada por el compromiso del entorno.</p><p>&nbsp;</p>Cómo hablar de lo que pasó<p>En contextos como el actual, donde la información circula rápidamente y muchas veces de forma fragmentada, surge otra pregunta: ¿hay que hablar de estos temas con los chicos?</p><p>La respuesta es sí, pero con cuidado. “No se trata de repetir los detalles del hecho como si fuera un noticiero, sino de generar espacios de reflexión”, explicó Filippa.</p><p>En ese sentido, recomendó trabajar desde lo que se conoce como “primeros auxilios psicológicos”: acompañar, escuchar, contener y orientar.</p><p>“La presencia de un adulto que transmite calma ya es una forma de contención”, afirmó.</p><p>También es importante evitar discursos que legitimen la violencia como respuesta. “Nunca se justifica lo que ocurrió, pero sí hay que comprender que había un malestar que no fue leído a tiempo”, señaló.</p><p>&nbsp;</p>Prevenir es llegar antes<p>Lejos de instalar miedo, la especialista insistió en un mensaje claro: la prevención es posible. “No todo cambio implica algo grave, pero sí nos da la oportunidad de intervenir”, explicó.</p><p>Ese es, quizás, el principal aprendizaje que deja este tipo de hechos. Que detrás de cada situación extrema hubo señales, contextos y oportunidades que no se supieron leer a tiempo.</p><p>Y que, frente a eso, la respuesta no puede ser el silencio ni el señalamiento, sino la construcción de una red que acompañe, escuche y actúe.</p><p>Porque prevenir no es anticipar lo peor, sino estar presentes antes de que sea tarde.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/cdn-cgi/image/width=400,quality=75/media/2026/04/eliana_filippa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Tras el conmocionante caso ocurrido en una escuela de San Cristóbal, especialistas insisten en la importancia de no quedarse en el impacto del hecho sino avanzar en herramientas concretas de prevención. La psicopedagoga Eliana Filippa analizó el rol de la escuela, la familia y el Estado, las señales de alerta y cómo acompañar a los adolescentes desde una mirada integral.]]>
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                <updated>2026-04-05T12:48:05+00:00</updated>
                <published>2026-04-05T12:47:39+00:00</published>
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