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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
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            En los noventa, tuvimos nuestro McDonald&#039;s
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A01piDJJzg83YJOz2_ZteP4baZk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/haiti_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante la década de los 90, Carlos Gandolfi, conocido comerciante y dueño, junto a su familia, de la tradicional heladería Haití, se propuso un desafío ambicioso: gestionar la llegada a San Francisco de McDonald's, la cadena de comidas rápidas más reconocida del mundo.</p><p>La iniciativa surgió a partir de un contacto que Gandolfi hizo con una persona que ya tenía una franquicia de McDonald's en Córdoba. Gracias a esa relación, consiguió el número directo para comunicarse con las oficinas de la empresa en Buenos Aires y averiguar las condiciones necesarias para abrir una sucursal en San Francisco.</p><p>Con entusiasmo, realizó el primer contacto. Sin embargo, la respuesta que recibió fue tajante: McDonald's no instalaba franquicias en ciudades que no alcanzaran los 150.000 habitantes, un requisito que San Francisco, en aquel entonces, no cumplía ni siquiera proyectando un crecimiento a futuro.</p><p>"Nos encontramos con una barrera que no dependía de nosotros", recordó Gandolfi con LA VOZ DE SAN JUSTO. Además, agregó: "La empresa era muy estricta con sus requisitos de expansión y San Francisco quedaba fuera de esos parámetros. Apenas dijimos la cantidad de habitantes, nos cerraron la puerta de entrada".</p><p>Lejos de desanimarse, Gandolfi decidió que no iba a abandonar la idea de ofrecer algo novedoso en la ciudad. Inspirado por los estándares de calidad que había conocido a través de su contacto en McDonald's, trazó otro camino: replicar, con recursos propios, una propuesta similar a la que la famosa cadena ofrecía en el mundo.</p><p>Para ello, comenzó a investigar minuciosamente qué equipamiento utilizaba McDonald's: las freidoras, las planchas, las máquinas caramelizadoras de pan, las características de los empaques y hasta los procesos de cocción de los alimentos. A partir de esa información, fue adquiriendo los elementos necesarios para montar su propio emprendimiento, respetando en la medida de lo posible los procedimientos originales.</p>Las hamburguesas conquistaron los paladares de los sanfrancisqueños en poco tiempo.<p>"Sabíamos que no íbamos a poder ser McDonald's, pero sí podíamos imitar su sistema de trabajo y ofrecer un producto de excelente calidad, que la ciudad no conocía hasta ese momento porque en esa época no había hamburgueserías", comentó Gandolfi. De esa manera, armó una cocina equipada con freidoras de alta capacidad, planchas especiales y caramelizadoras de pan que permitían replicar el método de producción que había observado en la cadena estadounidense.</p><p>La apertura del nuevo local fue un éxito inmediato. En una época en la que las hamburguesas no eran un producto común en San Francisco ya que dominaban las lomiterías, las pizzerías y algunos carritos callejeros, la propuesta de Gandolfi fue recibida con entusiasmo por un público ávido de novedades.</p><p>El menú era sencillo pero efectivo: hamburguesas simples, dobles, con queso, lechuga y tomate, acompañadas de papas fritas y más adelante se implementaron los panchos como opciones alternativas. La experiencia de compra, desde el empaquetado hasta la presentación de los productos, buscaba emular la de un local de McDonald's, generando una sensación de modernidad que resultaba innovadora para la ciudad.</p><p>La estrategia de Gandolfi fue mantener precios accesibles. Un detalle que quedó en la memoria de los clientes fue la venta de hamburguesas simples a 99 centavos, en pleno auge del "uno a uno" entre el peso y el dólar. "Llegamos a traer cajas enteras de monedas de un centavo para dar el vuelto", recordó entre risas. Esa anécdota refleja el nivel de detalle con el que trabajaban para ofrecer una experiencia lo más cercana posible a la que McDonald's brindaba en las grandes ciudades.</p>El negocio se llenaba de vecinos los fines de semana.<p>Uno de los secretos del éxito estuvo en la calidad de los insumos. Gandolfi logró adquirir papas McCain —las mismas que utilizaba McDonald's en Argentina— y hamburguesas de la marca Patty, provenientes de San Jorge, reconocidas en su momento por su sabor y textura. Al principio, las papas debían ser traídas desde Rosario, ya que en San Francisco no existían proveedores que manejaran ese producto congelado. “Al principio quisimos hacer las papas fritas nosotros, con papas caseras, pero era mucho laburo y el producto no quedaba de la misma manera”, destacó Carlos.</p><p>En cuanto a las adaptaciones locales, Gandolfi decidió no utilizar los tradicionales pepinillos ni la salsa especial que caracterizan a McDonald's, entendiendo que los gustos de los consumidores sanfrancisqueños eran diferentes. "Había que cuidar la calidad, pero también interpretar el paladar local", explicó.</p><p>La repercusión fue inmediata. El local se convirtió en un punto de encuentro para jóvenes, familias y trabajadores que buscaban una comida rápida, rica y accesible. Gandolfi recordó que llegaron a vender cerca de 30.000 porciones de papas fritas por año, un volumen impensado para un emprendimiento de ese tipo en la ciudad en aquel momento. “La gente amaba esas papas fritas, a todos le gustaban y era algo novedoso”, añadió.</p><p>El ritmo de trabajo era intenso. Aunque no pudieron implementar el sistema de estaciones de trabajo —una metodología típica de McDonald's donde cada empleado tiene una función específica dentro de la línea de producción—, adaptaron los métodos de despacho para mantener un flujo ágil de clientes, respetando siempre los tiempos de cocción necesarios para garantizar la calidad del producto.</p><p>El emprendimiento se sostuvo exitosamente durante varios años. Sin embargo, el contexto económico del país, que comenzó a deteriorarse a finales de los años noventa y se profundizó con la crisis de 2001, impactó directamente en el negocio. La disminución del poder adquisitivo de la población redujo la frecuencia de salidas y el consumo de este tipo de comidas, considerado un gasto extra.</p><p>"Cuando la situación económica se empezó a complicar, vimos cómo bajaban las ventas. La gente dejaba de salir, y nosotros dependíamos de ese tipo de consumo", explicó Gandolfi. Mantener los costos del local, los sueldos del personal y la compra de insumos de calidad se volvió cada vez más difícil, hasta que finalmente el local cerró sus puertas.</p><p>Hoy, décadas después de aquella experiencia, el rubro de las hamburgueserías vive un nuevo auge en San Francisco, de la mano de propuestas gourmet y la expansión de cervecerías que incluyen hamburguesas artesanales en sus cartas. Sin embargo, quienes vivieron aquellos años recuerdan con nostalgia el primer gran intento local por traer una experiencia de comida rápida moderna a la ciudad.</p><p>"Quizás no tuvimos el nombre McDonald's, pero en su momento logramos que la gente viviera una experiencia distinta, algo que no existía acá", reflexionó Gandolfi. "Para nosotros fue un orgullo haber podido ofrecer algo de ese nivel en San Francisco", agregó.</p><p>Afortunadamente, en la pandemia de 2020, Carlos y su familia tuvieron la idea de retomar el negocio que tan feliz les hizo. “Nosotros hacíamos delivery de helado y llegó un momento que no sabíamos más que hacer, es por eso que pensamos en traer las hamburguesas y las papas fritas otra vez a la ciudad”, manifestó.</p><p>“Todos los elementos son los mismos, las freidoras, las planchas, es todo lo mismo de la primera época, obviamente después fuimos añadiendo cosas. Por suerte se vende bastante, no tanto como antes pero no nos podemos quejar”, añadió el comerciante.</p><p>A su vez, para Carlos es una satisfacción muy grande ver a padres que traen a sus hijos para que prueben las hamburguesas y papas fritas de la Haití. “Es algo muy emocionante, es un negocio que a la gente le quedó marcado y nunca olvidó”, concluyó.&nbsp;</p><p>La historia de Carlos Gandolfi es de visión, de adaptación y de cómo, incluso ante la negativa de una gran multinacional, la voluntad y la creatividad pueden abrir su propio camino. Aunque la ciudad no cumpliera los requisitos para tener un McDonald's, tuvo algo que, en espíritu, se le pareció bastante, aunque sea más pequeño y humilde. Muchos recordarán en su momento a la Haití como el McDonald´s sanfrancisqueño.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A01piDJJzg83YJOz2_ZteP4baZk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/04/haiti_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El empresario sanfrancisqueño, Carlos Gandolfi soñó con traer la primera franquicia de McDonald's a la ciudad. Aunque el proyecto no prosperó por las exigencias de la marca, su iniciativa lo llevó a replicar la propuesta con productos propios, generando un boom gastronómico que marcó una época en San Francisco.]]>
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                <published>2025-04-28T12:42:04+00:00</published>
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            Legado heladero: Verónica revive la pasión de su padre
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jF68y3oUM8abnyw775Z26lV2Pos=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/01/heladeria_haiti.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El 12 de enero es un día especial para los amantes del helado, ya que se celebra el Día del Heladero. En San Francisco, esta jornada adquiere un significado aún más profundo, gracias al legado de una de las heladerías más emblemáticas de la ciudad: Haití. Fundada por Arquímides Gandolfi en 1959, esta heladería ha sido un referente de tradición y sabor durante más de seis décadas. En esta ocasión, Verónica Gandolfi, hija del fundador, abrió su corazón para recordar esos años de historia, emoción y trabajo arduo que dieron forma a uno de los locales más queridos de la ciudad.</p><p>Verónica se emociona al recordar los primeros pasos de “Haití”, un sueño que su padre Arquímides comenzó con gran esfuerzo y dedicación. "Mi papá inauguró la heladería el 21 de septiembre de 1959. Yo nací en 1969, así que toda mi vida giró alrededor de este lugar", comentó. “Desde pequeña, el aroma del helado artesanal, la gente esperando su cucurucho, eso formaba parte de mi día a día. Era mi hogar", añadió con nostalgia.</p><p>La heladería Haití comenzó con métodos completamente artesanales, en los que la familia jugaba un rol fundamental. "Recuerdo que mi papá hacía todo a mano, batiendo con hielo en baldes grandes. El proceso de hacer helado no era nada sencillo, pero a mi papá le apasionaba. Todos en la familia teníamos tareas asignadas. Mis hermanos y yo, incluso siendo chicos, también ayudábamos", relató Verónica a LA VOZ DE SAN JUSTO.</p><p>La heladería no era solo un negocio, era un verdadero espacio de trabajo y de convivencia familiar. La vida en la “Haití” se desarrollaba entre risas, tareas compartidas y mucho esfuerzo. Verónica recuerda cómo su madre, Vilma Corsico, cocinaba todo en ollas grandes, mientras que su padre se encargaba de todo lo relacionado con la producción del helado. A su vez, el esposo de Verónica, Fernando Bay, también recordó el funcionamiento de la fábrica.&nbsp; "Era un trabajo tan artesanal, el helado se hacía con mucha dedicación. La leche llegaba en botellas, el azúcar se medía con cuidado, y todo se hacía en casa", explicó.</p>Verónica junto a su mamá, Vilma Corsico.&nbsp;<p>"Recuerdo cómo mi mamá, con su pala de madera, mezclaba el helado. Era algo casi mágico, cómo de la mezcla líquida salía el helado con la textura que nos caracterizaba", añadió Verónica y señaló: "Nosotros, los chicos, siempre teníamos algo que hacer. Desde sacar la leche, hasta batir a mano el helado. El ruido de las máquinas, el trabajo en familia, todo eso era parte de nuestra vida cotidiana".</p><p>Uno de los aspectos que más emociona a Verónica es ver cómo la Haití ha trascendido generaciones. "Hoy en día, ver a los hijos de aquellos que venían de chicos a la heladería, ahora trayendo a sus propios hijos, es algo muy especial. El legado continúa", aseguró. "Recuerdo a una chica que, cuando terminó el colegio, hizo su trabajo final de maestra sobre la heladería. Viene a la heladería desde pequeña, con su mamá, con su abuela. Es muy lindo ver cómo la gente crece con nosotros", detalló.</p><p>Por otra parte, Verónica explica que el local no solo ha sido un lugar de trabajo, sino también un lugar de recuerdos y momentos compartidos. "La gente se forma una historia con la Haití. No solo venían a comprar un helado, sino que se sentían parte de esta tradición", comentó.&nbsp;</p><p>Lamentablemente, la Haití por Bv. 9 de Julio, la cual era la principal, cerrará puesto que van a construir un edificio. Verónica y Fernando se mostraron muy emocionados por el cierre de dicha etapa. “Es un lugar que vamos a tener presente siempre y siempre lo vamos a recordar con mucho cariño porque allí empezó todo”, indicaron.</p><p>Aunque los tiempos cambian y las generaciones pasan, el legado sigue vigente. Verónica cuenta que, aunque sus hijos han tomado otros caminos, algunos de sus sobrinos siguen manteniendo viva la tradición. "Mi sobrina Paula está al frente de la heladería de 9 de Julio, y recientemente abrimos una sucursal en Córdoba. Es un orgullo ver que la familia sigue involucrada, aunque ya no todos están en el negocio como antes", manifestó.</p><p>"Es difícil seguir el mismo camino, porque las generaciones cambian, pero lo que sí es seguro es que siempre estaremos ligados a esta heladería, a este trabajo, a esta tradición", aseguraron. La heladería ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, pero sin perder la esencia y la tradición que la hizo grande. Aunque ahora las máquinas y los procesos sean más modernos, la pasión por hacer el mejor helado sigue intacta, y la calidez de la atención al cliente sigue siendo el sello distintivo de este lugar.</p>&nbsp;Vilma Corsico, Verónica Gandolfi y Fernando Bay recordando los inicios a través de fotografías.<p>Uno de los temas que Verónica y Fernando disfrutan compartir es el de los sabores que más disfrutan los clientes. "El dulce de leche es el sabor más pedido. Es increíble cómo sigue siendo el favorito de todos", explicó Bay. "Pero también tenemos mucho éxito con el granizado y el limón al agua. De hecho, el limón es muy popular entre los parrilleros de Bertorello, que lo usan para hacer el famoso 'lemon champ'. Es un sabor muy particular que, al principio, la gente pensaba que era crema, pero no, es solo limón", explicó entre risas.</p><p>La Haití ha sabido adaptarse a los gustos y tendencias de cada época. En sus inicios, el negocio familiar se dedicaba a la venta de helados artesanales en la esquina de 9 de Julio, y más tarde, se expandió a otras ubicaciones. "Recuerdo cómo, en sus primeros años, todo se vendía de manera muy simple, en mesas. La gente venía, se sentaba, y disfrutaba del helado. &nbsp;Después de la pandemia se volvió todo mucho más complicado, teníamos muchos eventos, ahora las cosas han cambiado, pero lo que nunca cambia es la pasión por lo que hacemos", aseguró Fernando.&nbsp;</p><p>La Haití no solo es un lugar de trabajo, sino también un símbolo de la ciudad de San Francisco. "Es muy lindo ver cómo la gente se siente identificada con Haití. La heladería no es solo un negocio, es parte de la historia de San Francisco, nosotros trabajamos para todas las clases sociales y eso nos trae gratos recuerdos, es una heladería popular", comentó Verónica y añadió: "Este lugar ha sido testigo de muchas historias, de encuentros, de recuerdos. Haití es un pedazo de la ciudad, y eso nos llena de orgullo".</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jF68y3oUM8abnyw775Z26lV2Pos=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/01/heladeria_haiti.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“Es una heladería popular”. La hija de Arquímides Gandolfi, fundador de la emblemática Haití, compartió la historia de este negocio familiar que marcó a muchas generaciones en San Francisco y con seis décadas sigue ofreciendo sabores tradicionales.]]>
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                <published>2025-01-12T11:55:07+00:00</published>
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