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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-05-05T19:05:07+00:00</updated>
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            Así cuidan la historia: el trabajo detrás del Archivo Histórico de Córdoba
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cjwPFOv83w329LK5VCvwaAHfb2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/05/archivo_historico_de_cordoba.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba (AHPC) custodia uno de los patrimonios documentales más importantes del país. En sus depósitos climatizados se conservan piezas que atraviesan más de cuatro siglos, como un manuscrito de 60 folios fechado pocos meses después de la fundación de la ciudad capital por Jerónimo Luis de Cabrera, en 1573.</p><p>Ese documento, que registra la muerte de Blas de Rosales —uno de los integrantes de la expedición colonizadora—, es apenas un ejemplo del valor histórico que resguarda la institución, que este año celebra su 85° aniversario desde su creación en 1941.</p><p>La tarea cotidiana del archivo consiste en conservar, organizar y poner a disposición de la comunidad un acervo que alcanza casi cinco kilómetros lineales de documentación, entre expedientes, registros notariales, censos, fotografías y planos que abarcan desde 1574 hasta la actualidad.</p><p>“Trabajar diariamente con documentos de más de cuatro siglos es un privilegio y una responsabilidad inmensa. Todo el equipo de profesionales del archivo está abocado a prolongar la vida de este material, preservándolo de cualquier riesgo que acelere su deterioro”, afirmó la directora del AHPC, Gabriela Parra Garzón.</p><p>Entre los documentos más relevantes se encuentran el censo provincial de 1776, registros vinculados a la construcción de grandes diques, correspondencia de Manuel Belgrano y José de San Martín solicitando apoyo a Córdoba durante la lucha por la independencia, y más de 300.000 fotografías que datan desde 1860.</p><p>“La historia revive constantemente con cada ciudadano que se acerca; recibimos investigadores de todo el mundo interesados en un patrimonio que ha sido reconocido por la UNESCO en su programa Memoria del Mundo para América Latina y el Caribe”, destacó Parra Garzón.</p><p>El material se conserva en seis depósitos especialmente diseñados, con control de temperatura —entre 21 y 23 grados— y humedad inferior al 55%, además de estrictas medidas de seguridad como acceso biométrico y monitoreo permanente.</p><p>El archivo no solo es consultado por especialistas. Ciudadanos, estudiantes, organismos públicos y judiciales recurren a sus fondos para resolver trámites o reconstruir historias familiares. “En los planos históricos del archivo figura la propiedad que él tiene, sus vecinos colindantes en aquellos años. Coincide todo con lo que tiene mi abuelo en su escritura”, contó Marcos Burgio, quien encontró allí documentación clave para resolver un conflicto sobre un inmueble.</p><p>Para la directora, el acceso a estos documentos tiene un valor que trasciende lo académico: “La gente puede recurrir al acervo para ejercer sus derechos o para, aunque más no sea, disfrutar del patrimonio documental que es parte de nuestra identidad”.</p><p>En paralelo, investigadores como Costanza González Navarro, docente de la UNC e integrante del Conicet, utilizan los protocolos notariales para reconstruir los vínculos de la Córdoba colonial con otras regiones. “Es un privilegio contar con este archivo para un investigador que se dedica al período colonial. Las escrituras públicas están desde la fundación de la ciudad, desde 1574 en adelante”, señaló.</p><p>Detrás de cada consulta hay un trabajo técnico minucioso. El proceso comienza con la evaluación del estado del material, que puede incluir cuarentena y tratamientos de limpieza en caso de detectar daños. “Siempre son tratamientos curativos para estabilizar”, explicó la especialista Ivana Quinteros. “Hacemos una intervención mínima, como una reparación, una sutura que pueda ayudar y acompañar la manipulación”, agregó.</p><p>Luego, los documentos son clasificados, descritos y, en muchos casos, digitalizados para facilitar su acceso sin comprometer su conservación. Los usuarios pueden consultar los catálogos en línea, solicitar el material y acceder a copias digitales o presenciales según el estado de cada pieza.</p><p>En los últimos años, el archivo avanzó en la digitalización de documentos del Poder Ejecutivo y en la incorporación de nuevos fondos, como 200 tomos de juzgados de paz procesados recientemente. “Es uno de los archivos más importantes de Argentina, sobre todo si tenemos en cuenta el arco temporal que abarca, desde el siglo XVI hasta documentos de los siglos XX y XXI”, concluyó Parra Garzón.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/cjwPFOv83w329LK5VCvwaAHfb2g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/05/archivo_historico_de_cordoba.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Con un acervo de casi cinco kilómetros de documentos y en su 85° aniversario, el Archivo Histórico de la Provincia de Córdoba preserva y democratiza el acceso a piezas únicas que narran más de cuatro siglos de historia.]]>
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                <published>2026-05-05T18:23:41+00:00</published>
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            Brinkmann preserva el piemontés en testimonios antes de que se pierda con el tiempo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ojxvy5yOoBkpU2EsSezNoXSNllI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/05/piamonte_brinkmann.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En Brinkmann todavía hay personas que cuentan su infancia en piemontés, que explican cómo se hace la baña cauda o que recuerdan las canciones que cantaban los abuelos en los bares. Esas voces existen, pero no van a durar para siempre. Por eso, a inicios de 2025, el Archivo Histórico de Brinkmann y la Asociación Familia Piemontesa decidieron grabarlas antes de que fuera tarde. El resultado es el proyecto “Revalorización, Difusión y Registro de la Lengua Piemontesa en Brinkmann”: entre 15 y 16 testimonios de vecinos de distintas generaciones que hablan, cantan y cocinan en el idioma que trajeron sus antepasados desde el norte de Italia.</p><p>La ciudad de Brinkmann comparte con buena parte del este cordobés y el oeste santafesino una historia marcada por la inmigración piemontesa. Esa raíz fue reconocida en 2023, cuando la Municipalidad declaró al piemontés patrimonio cultural intangible de la ciudad.</p>Quién habló y de qué<p>La convocatoria llegó a vecinos del pueblo y la zona. Cada uno contó, en su propia lengua, lo que recordaba: la infancia, la escuela, el trabajo en el campo, la religión, el luto, las misas, los bailes, las fiestas patronales. Las mujeres de la Asociación cocinaron baña cauda, polenta y bagazzes (bizcochos dulces) mientras explicaban las recetas en piemontés frente a la cámara.</p><p>“Arrancamos esto a inicios de 2025, consultando diversas personas de nuestro pueblo y de la zona”, contó Roberto Baldo, integrante de la Comisión de Apoyo del Archivo Histórico y tesorero de la Asociación Familia Piemontesa.</p><p>El rango de edades dice bastante sobre el estado actual de la lengua. La más grande Isabel Pautaso, de 94 años, que recordó con claridad cómo era la vida cuando tenía 7 u 8 años. Los más chicos, niños de 10 y 12 años que cantan en piemontés canciones de cuna que aprendieron de sus abuelos. En el medio, vecinos como Domingo Abbá y Ronald Comba, entre otros contaron anécdotas en el idioma que hablaban sus ancestros. También Cleufa Racca y Edita Groso dejaron grabado en piamontés los aspecto de la vida cotidiana.</p><p>“Por lo menos nosotros hemos hecho un trabajo para que esto quede firme, quede grabado”, dijo Baldo.</p>La lengua que se habló a escondidas y después se fue perdiendo<p>Los inmigrantes que llegaron a esta zona no hablaban italiano: hablaban piemontés. Y el criollo local no entendía nada. Eso generó un problema práctico desde el principio, que se agravó cuando el Estado intervino: en las escuelas estaba prohibido hablar en otro idioma que no fuera el castellano, y esa prohibición se trasladó a muchos hogares.</p><p>“En las escuelas no se podía hablar, porque si no los chicos seguían hablando la lengua piemontesa durante todo el día”, recordó Baldo. Los padres dejaron de usarla con sus hijos. Aunque algunos la reservaron para las conversaciones que no querían que los chicos entendieran, justamente porque los chicos no la entendían.</p><p>Con los años, sin embargo, quien escuchaba terminaba captando algo. Baldo tiene 70 años y no lo habla con soltura, pero lo entiende todo. Su madre, Isabel Pautaso, nunca dejó de hablarlo.</p>Se habla más acá que allá<p>Hay un dato que aparece seguido en las conversaciones sobre el piemontés en Argentina y que siempre genera algo de sorpresa: en la región del Piemonte, en Italia, la lengua está más debilitada que aquí.</p><p>La explicación tiene que ver con la historia reciente de Turín. Las grandes fábricas automotrices atrajeron trabajadores de la India, Pakistán y África durante décadas. Los jóvenes locales crecieron en un ambiente donde el piemontés ya no circulaba entre generaciones, y lo fueron dejando.</p><p>“Los propios dirigentes que nos han visitado dicen que aquí en Argentina se habla más el piemontés que allá en Italia”, señaló Baldo. La lengua cruzó el océano, se instaló en los pueblos del interior cordobés, resistió las prohibiciones y todavía sobrevive.</p>Cómo se repartió el trabajo<p>El Archivo Histórico tuvo la idea y el equipo que grabó y editó el material. La Asociación Familia Piemontesa puso la sede, convocó a los participantes y organizó las jornadas donde se prepararon las comidas tradicionales. “Las dos instituciones trabajaron bien”, resumió Baldo.</p><p>Una vez editados los testimonios, todo quedó volcado en un pendrive que fue entregado al presidente de la Asociación, Daniel Pesutto, durante la presentación anual de la revista Trama y Memoria, el acto con el que el Archivo cierra cada año.</p><p>El material también quedó guardado en el propio Archivo, disponible como fuente de consulta e investigación.</p><p>El proyecto se apoya en algo que la Asociación Familia Piemontesa viene haciendo desde hace más de 30 años: la Embajada Cultural Piemontesa, que visita escuelas primarias de la zona con trajes típicos, bailes, canciones y poemas en piemontés. El coro tiene más de tres décadas de historia; el ballet, entre cuatro y cinco años.</p><p>En esas visitas también leen cartas de inmigrantes, para que los chicos tengan una idea de lo que fue ese viaje y esa vida.</p><p>“En todas las escuelas hemos notado un entusiasmo de los chicos. Prestan una atención extraordinaria”, contó Baldo. Algunos de esos mismos chicos terminaron participando en los testimonios del proyecto, cantando en piemontés canciones que sus abuelos les enseñaron.</p>Lo que queda grabado<p>Hay testimonios en este proyecto que no van a poder repetirse. Isabel Pautaso tiene 94 años. Lo que ella sabe sobre cómo se vivía hace ocho décadas en una familia piemontesa del interior cordobés no está escrito en ningún lado.</p><p>“Escuchar a gente grande hablar de lo que era el comercio en sus momentos, cómo iban a la escuela, en qué iban los maestros, qué trabajos hacían en la casa, y vos los comparás con la actualidad...”, dijo Baldo. “La precariedad que pasaron a lo mejor 70, 80 años y cómo cambió el mundo.”</p><p>Eso es lo que quedó guardado: no solo una lengua, sino la vida entera de personas que la hablaron desde chicos y que todavía pueden contarla. El proyecto apostó a que valía la pena escucharlas antes de que ya no fuera posible.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ojxvy5yOoBkpU2EsSezNoXSNllI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/05/piamonte_brinkmann.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El Archivo Histórico y la Asociación Familia Piemontesa concretaron el proyecto “Revalorización, Difusión y Registro de la Lengua Piemontesa”, que reúne testimonios en ese idioma -desde niños de 10 años hasta personas de más de 90- para conservar un patrimonio que hoy se habla más en esta zona de Córdoba que en la propia región del Piemonte, en Italia.]]>
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