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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-10-12T13:12:08+00:00</updated>
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            Kasik Sacat: siglos de historia y una comunidad que sigue viva en Ansenuza
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_V8dseXuLD_WcYsTL6Z3RydOhKM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/10/kasik_sacat.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por María Laura Ferrero | LVSJ<p>&nbsp;</p><p>“El acto de rebeldía es existir. Existir como comunidad”. Néstor Barzola resumió con esas palabras una historia que atravesó generaciones en el oeste de la laguna de Ansenuza. Una historia de familias que defendieron la tierra, enfrentaron pérdidas y conservaron documentos y recuerdos para que sus descendientes pudieran contar quiénes eran. El mañana martes 13 de octubre, esa memoria llegará a la Legislatura de Córdoba, donde la comunidad sanavirona Kasik Sacat presentará su documental y recibirá un reconocimiento por el trabajo realizado.</p><p>En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, Barzola aclaró que su denominación es Yscay Charaba, es decir, representante segundo, y que también ejerce la representación legal. La Charaba de la comunidad es Herminia del Carmen Barzola, su tía, de 81 años, a quien reconoció como la referente principal por su sabiduría y experiencia.</p><p>Barzola explicó que la producción reunió fotografías antiguas, imágenes actuales y herramientas de inteligencia artificial. Su propósito fue acercar el pasado a nuevas generaciones y darle visibilidad a un pueblo que sigue habitando la región. El reconocimiento, anticipó, acompañará esa tarea de preservar y difundir una identidad que no quedó detenida en el tiempo.</p><p>La sede comunitaria está en Villa Rosario del Saladillo, al oeste de la laguna Mar Chiquita. Desde allí se organizan actividades, se mantienen vínculos con familias que viven en otras localidades y se impulsan proyectos culturales y ambientales. “Pueblo de paz” es el significado que Barzola le atribuyó al nombre Kasik Sacat, elegido en homenaje a un ancestro y a una forma de resolver los conflictos que, según sostuvo, marcó su historia.</p><p>&nbsp;</p>Memoria&nbsp;documentada<p>Para reconstruir ese recorrido, Barzola recurrió a la memoria transmitida por sus mayores y a documentación histórica. Aclaró que no cuentan con una fecha exacta del asentamiento ancestral y situó el origen de sus antepasados en Salavina, Santiago del Estero. En la región de Ansenuza, el lugar que recordó como asentamiento original fue Palmitas, después conocido como Los Tajamares, a unos diez kilómetros de la actual sede.</p><p>Entre los documentos conservados, destacó el registro de un bautismo de 1760, el primero de un ancestro que la comunidad tiene registrado. Según explicó, esa misma persona fue reconocida posteriormente, en su casamiento, como “mestizo natural”. Barzola señaló que esa denominación había sido una estrategia para escapar de la discriminación.</p><p>El registro aportó una referencia concreta para reconstruir la historia familiar. Su lectura, explicó, también permitió reconocer las formas en que los antepasados buscaron protegerse frente a la discriminación. Para la comunidad, conservar esos documentos es parte de la tarea de transmitir a las nuevas generaciones una memoria que reúne testimonios y huellas escritas.</p>Néstor Barzola, Yscay Charaba y representante legal de la comunidad sanavirona Kasik Sacat, trabaja para preservar y transmitir la historia de su pueblo en Ansenuza.Una mujer clave<p>Uno de los episodios centrales comenzó en 1787, cuando Andrés Saravia inició ante las autoridades coloniales un trámite para asegurar las tierras que su comunidad habitaba. Después de su muerte, María Rosa Barco continuó la gestión. La mujer indígena viajó a Córdoba, reclamó por ese territorio y logró que el proceso avanzara hasta el remate concretado el 6 de junio de 1791, frente a la Casa Real, el actual Cabildo.</p><p>“Nuestro ancestro era mujer indígena”, destacó al explicar por qué consideró necesario darle un lugar en la historia regional. Su intervención ocurrió mucho antes de las conquistas de derechos de las mujeres y dejó una huella que hoy sus descendientes vuelven a hacer visible. Cada 6 de junio, la comunidad recuerda aquel acontecimiento, que convirtió en una referencia de su memoria colectiva.</p>&nbsp;Tierra y pérdidas<p>Sin embargo, la posesión de documentos no evitó la pérdida de tierras. El representante relató que, durante las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del XX, se produjeron expropiaciones, subdivisiones y avances sobre los espacios comunitarios. Según explicó, hubo remates de los que las familias no se enteraron y ocupaciones que fueron reduciendo los lugares donde podían desarrollar sus actividades.</p><p>La pérdida territorial también tuvo un rostro cotidiano: menos recursos para sostener la vida y mayores dificultades para permanecer. Barzola recordó que, en la década de 1970, su abuelo debió vender por necesidad una parte donde se encontraba el antiguo asentamiento. Otros integrantes buscaron asegurar espacios con títulos o posesiones, mientras algunas familias se trasladaron hacia pueblos y ciudades para trabajar.</p>&nbsp;La tía Herminia<p>En el presente, la referente principal de Kasik Sacat es Herminia del Carmen Barzola. A sus 81 años, la Charaba ocupa un lugar central en la comunidad. “Ella es nuestra referente principal, y nos ilumina con su profunda sabiduría y experiencia”, expresó Néstor sobre su tía Herminia.</p><p>Su lugar se distingue de las responsabilidades que él asumió como Yscay Charaba. “Mi tarea es ser vocero de la comunidad y además apoderado para cualquier gestión ante otras instituciones”, precisó. De ese modo, explicó que su función incluye comunicar las decisiones y realizar las gestiones institucionales, mientras Herminia es la principal referente comunitaria.</p><p>La organización también cuenta con integrantes que trabajan en turismo, producción y otras áreas. Esa distribución de tareas permite atender distintos proyectos y necesidades, con la participación de personas que aportan sus conocimientos y experiencias.</p>Una comunidad viva<p>Actualmente, Kasik Sacat reúne a unos 80 descendientes registrados de María Rosa Barco, según precisó Barzola. No todos viven en Villa Rosario del Saladillo ni participan de la misma manera: algunos residen en campos o localidades cercanas y otros tienen obligaciones laborales que limitan su disponibilidad. Esa distribución, aclaró, no les impide reconocerse como parte de una misma comunidad.</p><p>“Por ahí la gente se imagina que comunidad significa vivir todos a la vuelta”, observó. Frente a esa imagen, explicó que la pertenencia se sostiene en el origen compartido, la historia, las actividades y la decisión de preservar el legado de los ancestros. También destacó que cuentan con personería jurídica y que el reconocimiento estatal les permite realizar gestiones y construir vínculos institucionales.</p>La comunidad sanavirona Kasik Sacat mantiene viva su identidad en Ansenuza y comparte la historia y los saberes transmitidos de generación en generación.<p>La organización cotidiana también se expresa en acciones más pequeñas: ayudar a una persona mayor con un trámite, compartir información, mantenerse en contacto o saludar por un cumpleaños. Los grupos de WhatsApp y las reuniones virtuales permitieron continuar conversaciones que antes dependían de encuentros presenciales.</p><p>Para Barzola, esa red tiene un valor especial frente a la soledad. Formar parte de la comunidad significa tener a alguien a quien recurrir y un objetivo que vuelve a reunirlos. Las visitas a escuelas, las ferias y las conmemoraciones ofrecen ocasiones para contar la historia y compartir productos de sus actividades. Algunas familias todavía crían cabras y buscan nuevas alternativas para sostenerse.</p><p>“Nosotros, por estar adaptados a las crisis constantes, es que somos creativos”, afirmó. La frase atravesó su descripción del presente: las dificultades no desaparecieron, pero impulsaron ideas, proyectos y formas de comunicación. Entre las prácticas que mantienen mencionó la celebración del solsticio de invierno, alrededor del 20 y 21 de junio, y el recuerdo anual de la lucha por las tierras.</p>La marca de Kasik Sacat identifica a la comunidad sanavirona de Ansenuza.Memoria en imágenes<p>El documental que llevarán a la Legislatura nació de esa búsqueda de recursos para transmitir la historia. Barzola explicó que combinaron material actual y fotografías antiguas, y que utilizaron inteligencia artificial para recrear escenas con imágenes de integrantes de la comunidad. La intención fue conservar sus rostros como referencia y acercar esos relatos a estudiantes y otros públicos.</p><p>Al describir la producción, destacó que algunas abuelas que ya no están pudieron tener presencia en el material mediante esas herramientas. También comentó que evalúan una versión animada para los más chicos. “Si uno no se adapta, se extingue”, sostuvo sobre la necesidad de encontrar formatos que despierten interés y permitan que las nuevas generaciones se acerquen a su identidad.</p><p>En la agenda legislativa provincial figuró un proyecto de beneplácito por el documental “Kasik Sacat: memoria de un pueblo”, por su aporte a la preservación y difusión de la identidad cultural sanavirona de Ansenuza. Para la comunidad, la presentación del martes será otra oportunidad de poner esa memoria en circulación y de contarla con voz propia.</p>&nbsp;Ansenuza como oportunidad<p>La creación del Parque Nacional Ansenuza abrió también expectativas. Barzola explicó que tienen territorio vinculado a la jurisdicción de Parques Nacionales y que participan de un proceso de consulta previa, libre e informada. Señaló que mantienen contactos desde antes de la creación del área protegida y que buscan intervenir en las decisiones relacionadas con sus espacios.</p><p>En ese trabajo mencionó a Parques Nacionales, Aves Argentinas y otras organizaciones ambientales. La comunidad facilita lugares para investigaciones y participa en iniciativas de conservación. Barzola recordó, entre ellas, un relevamiento con cámaras trampa que permitió registrar un oso hormiguero gigante en tierras vinculadas a la comunidad.</p><p>El turismo de naturaleza podría ofrecer alternativas laborales. Su representante destacó que hay integrantes interesados en leer, estudiar y contar la historia, con saberes sobre el territorio que pueden aportar a futuras tareas de guiado. La posibilidad, explicó, es generar condiciones para permanecer, trabajar y seguir transmitiendo esa experiencia.</p><p>Así como sus ancestros dejaron documentos sobre la tierra, hoy buscan legar una organización que pueda impulsar proyectos. “El simple hecho de existir ya es un logro”, sostuvo Barzola. Hoy preservar la historia y seguir juntos es parte de esa tarea compartida.</p>]]>
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                                <updated>2026-10-12T13:12:08+00:00</updated>
                <published>2026-10-12T12:35:21+00:00</published>
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