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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
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            Guardianes de la monarca: el patio de una familia convertido en mariposario
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/F0a4qlJkU4wS9edTyypPqimiyRI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/mariposas_5.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Cecilia Castagno | LVSJ&nbsp;<p>&nbsp;</p><p>Con la llegada de la primavera, en un patio del barrio La Consolata, la vida se despliega con alas naranjas y negras. Allí, Paula Manías (33) y Andrés Terraf (35) —padres de Selva, de tres años, y dueños de la fábrica de juegos “El Atelier”— conviven con un fenómeno tan delicado como poderoso: la metamorfosis de la mariposa monarca. Lo que empezó como una curiosidad se transformó en un proyecto de conciencia ambiental y en una metáfora de la existencia.</p><p>&nbsp;“Lo que a nosotros también nos emocionó mucho del proceso de la mariposa monarca fue llevarlo a la vida misma. Es la transformación, es la metamorfosis, es sortear todas estas cuestiones que pone la vida y que a veces no nos damos cuenta. Como la oruga, la oruga no sabe que se va a transformar en una mariposa. Ella sigue adelante”, expresó Paula conmovida.</p><p>Ambos crecieron en familias de profesores de Biología y se formaron en el IPEA 222 “Agr. Américo A. Milani”, la conocida “escuela de campo”. Tal vez por eso no resultó extraño que aquella fascinación inicial —ver una oruga convertirse en crisálida— haya derivado en un compromiso más profundo: proteger a la monarca, una especie amenazada por la pérdida de su planta hospedera, la asclepia.</p><p>&nbsp;</p>Educar, criar y cuidar para preservar la especie.<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>&nbsp;El inicio de un camino<p>&nbsp;La idea nació en Andrés, casi por azar. “A mí se me ocurrió porque lo vi en Instagram, en otras cuentas, más que todo en una chica que hace huertas urbanas en Buenos Aires. Fue hace tres años, más o menos. Me copé viendo las historias de lo que eran las orugas y eso. Yo cuando vi la mariposa me di cuenta que era esa, pero no con el nombre. Ahí la conocí bien, y empecé a ver cómo era el proceso de criarlas”, recordó en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO.</p><p>&nbsp;El paso siguiente fue conseguir la planta clave. “Compramos la asclepia, que es la única hospedera de la monarca. Apenas la plantás, ya llegan las mariposas. Es medio yuyo, porque se reproduce sola y se hace plaga en el patio, pero es indispensable”, relató.</p><p>&nbsp;</p><p>Al principio, la experiencia no fue fácil. “Teníamos todo improvisado y murieron muchas orugas. Después armamos un mariposario con red, con puerta, como una casita. Fue prueba y error, hasta que logramos que sobrevivieran y completaran el ciclo”, agregó Paula.</p><p>&nbsp;</p>&nbsp;La fascinación del proceso<p>&nbsp;El ciclo vital de la monarca se volvió parte de la vida cotidiana de la familia. “El huevo es ínfimo, un puntito blanco. Cuando nace, la oruga se come su propia cascarita como primer alimento. Después, durante tres semanas, solo come y crece, cambiando la piel varias veces. Y el último cambio es el más impactante: el paso a crisálida, el salto a otra vida”, describió.</p><p>&nbsp;En ese instante, los tres —Paula, Andrés y la pequeña Selva— se vuelven testigos de un espectáculo silencioso. “Nacen arrugadas, mojadas, y en dos horas se secan y se estiran. Cuando alzan vuelo y las volvés a ver en el patio, brillantes, entendés que fueron parte de tu casa”, contó Paula.</p><p>&nbsp;</p>Un proyecto de vida con mariposas: entre la crianza y la conciencia ambiental.<p>&nbsp;</p><p>La comparación con la vida es inevitable. “Fue ver todo ese proceso y hacer un trabajo interno. La mariposa simboliza bastantes cosas. Lo que parece un final es, en realidad, un comienzo”, reflexionó.</p><p>&nbsp;</p>Desafíos y aprendizajes<p>&nbsp;El camino no estuvo exento de dificultades. Depredadores como arañas, mantis o avispas diminutas ponen en riesgo a las orugas. También enfermedades como la “muerte negra” o el impacto de las fumigaciones por dengue, que diezmaron la población. “Son muy sensibles a los químicos, incluso a productos de limpieza comunes”, explicó Andrés.</p><p>&nbsp;</p><p>“Son grandes polinizadoras, esenciales para mantener el equilibrio de los ecosistemas. Su reproducción y supervivencia dependen directamente de que cuidemos las plantas hospedadoras y su hábitat”</p><p>&nbsp;</p><p>La pareja aprendió a cuidarlas con dedicación: trasladar orugas hoja por hoja, limpiar el mariposario para evitar hongos, proveer alimento alternativo como calabacín en casos de emergencia. “En una temporada llegamos a criar 260 mariposas. Cuando nacían todas juntas, se nos llenaban los ojos de lágrimas”, recordaron con emoción.</p><p>&nbsp;El trabajo de Paula y Andrés excede lo íntimo. Ellos promueven que más vecinos se sumen, que comprendan el valor de las plantas hospederas y nectaríferas. “A veces nos llaman porque ven orugas en sus plantas y no saben qué hacer. Algunos hasta las matan. Nosotros les pedimos que nos avisen, que las traemos al mariposario”, contó Andrés.</p><p>&nbsp;El desconocimiento es parte del problema. La asclepia, considerada maleza, suele erradicarse, dejando a la monarca sin refugio. “Es clave entender que cada especie necesita su planta hospedera. Sin ellas, no hay mariposas”, remarcaron.</p><p>&nbsp;</p>Una lección para la vida<p>&nbsp;El proyecto también se convirtió en una experiencia educativa para su hija. “Selva nos ayuda a buscar huevos, a limpiar el mariposario. Sabe que hay que cuidarlas. Aprendió que cada vida, aunque pequeña, merece respeto”, dijo Andrés.</p><p>&nbsp;La metáfora de la metamorfosis se volvió parte de la familia. “Lo lindo es compartirlo. La oruga no sabe que será mariposa, pero sigue adelante. Eso también nos pasa a nosotros. A veces no vemos que estamos en un proceso de transformación”, consideró Paula.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;“Criar mariposas en casa es mucho más que un pasatiempo: es ser testigos de un proceso lleno de magia y enseñanza –aseguraron-. Cada etapa, desde el huevo hasta la mariposa, nos recuerda que la vida es transformación constante. Al igual que ellas, nosotros también atravesamos metamorfosis que nos invitan a crecer, a soltar lo que ya no sirve y a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos”.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;Con sencillez, la pareja insiste en que cualquiera puede sumarse. Un mariposario casero, plantas nativas, compromiso y cuidado. “Hay que comprometerse con el proceso, porque si no las cuidás, la mayoría muere. La mano humana ayuda, pero siempre desde la responsabilidad”, sostuvieron.</p><p>Al final, la lección de las monarcas es doble: cuidar la biodiversidad y aprender de la vida misma. Porque, como dijo Paula, “lo que creemos un fin, muchas veces es solo el inicio de otra transformación”.</p><p>&nbsp;</p><p>Para conocer más sobre el proyecto, los interesados pueden comunicarse al 3564571893.</p><p>&nbsp;</p>Plantas claves para protegerlas en la ciudad &nbsp;<p>&nbsp;La importancia de las mariposas en los ecosistemas urbanos es innegable. Sin embargo, la disminución de su población resulta preocupante, y la protección de la mariposa monarca no siempre es prioritaria en las agendas ambientales.</p><p>&nbsp;</p><p>Paula y Andrés aconsejan informarse antes de crear un mariposario, fomentando la siembra de plantas hospederas y nectaríferas, aunque advierten sobre la responsabilidad que implica cuidar a estos insectos. “Las mariposas monarcas son grandes polinizadoras, esenciales para mantener el equilibrio de los ecosistemas. Su reproducción y supervivencia dependen directamente de que cuidemos las plantas hospedadoras y su hábitat”, afirmaron.</p><p>&nbsp;</p><p>“Las monarcas cumplen todo su ciclo de vida únicamente en la planta asclepias curassavica, conocida en nuestro país como algodoncillo, flor de sangre o bandera española –informaron-. Esta planta es llamada ‘hospedera’ porque es la única en la que la mariposa deposita sus huevos y de la que se alimentan las orugas. Sus hojas contienen compuestos que resultan vitales para su supervivencia y defensa”.</p><p>&nbsp;</p>Algunas curiosidades<p>&nbsp;La mariposa monarca (Danaus plexippus) es una de las especies más reconocidas del mundo, famosa por su belleza y la increíble migración que realiza cada año. En Argentina, su recorrido va desde Misiones hasta La Pampa, atravesando cientos de kilómetros.</p><p>&nbsp;</p><p>Ciclo de vida</p><p>Huevo: 3 a 5 días.</p><p>Oruga (larva): 10 a 14 días, alimentándose solo de asclepias.</p><p>&nbsp;Crisálida: 10 a 14 días hasta la metamorfosis.</p><p>&nbsp;Adulto: vive 4 a 6 semanas; las que migran en invierno pueden sobrevivir varios meses.</p><p>&nbsp;</p><p>Macho y hembra</p><p>&nbsp;Macho: punto negro en las alas posteriores y venas más finas.</p><p>&nbsp;Hembra: sin punto negro, con venas más gruesas y marcadas.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/F0a4qlJkU4wS9edTyypPqimiyRI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/mariposas_5.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Paula Manías y Andrés Terraf, junto a su hija Selva, descubrieron en la mariposa monarca un espejo de la vida: el poder de la metamorfosis, la fragilidad de los ciclos y la necesidad de cuidar lo que nos rodea. Desde su casa en barrio La Consolata, crían, protegen y liberan mariposas, sembrando conciencia ambiental en la comunidad.]]>
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                <published>2025-09-21T12:56:38+00:00</published>
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            Reeditan la guía esencial para conocer las aves de Mar de Ansenuza
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/v192GDSK4l3osiphtcW__VFOMak=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/aves_de_ansenuza.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La segunda edición de la guía de campo “Aves del Mar de Ansenuza”, realizada por el biólogo Gustavo Bruno y el fotógrafo Ezequiel Vivas, llega como una respuesta renovada al interés creciente por la avifauna de esta región cordobesa. Con más de 300.000 flamencos y alrededor de 386 especies de aves registradas, la zona representa más del 93 % de las especies silvestres de la provincia, convirtiéndola en un punto neurálgico para la conservación de la biodiversidad.</p><p>“La idea original surgió al darnos cuenta del valor increíble que tiene Ansenuza. No sólo por la cantidad, sino por la variedad de aves que se encuentran allí”, explicó Gustavo Bruno, quien comenzó a estudiar la laguna Mar Chiquita en la década del 90, impactado por el vuelo masivo de flamencos que observó en su primera visita.</p><p>La guía incluye 247 especies seleccionadas en base a su representatividad, frecuencia de avistamiento e importancia ecológica. Cada ficha contiene datos clave: nombre común y científico, alimentación, distribución, estado de conservación y, por supuesto, imágenes de alta calidad. “Incorporamos más de 50 fotos nuevas en esta edición, todas pensadas para facilitar la identificación”, destacó Bruno.</p><p>Estas imágenes no son meramente ilustrativas. Para Vivas, fotógrafo profesional, cada captura implica “horas de paciencia, de conexión con la naturaleza, de esperar la luz y el momento justo”. La guía no es un libro de fotos, remarca, sino una herramienta rigurosa y accesible para el aprendizaje y la conciencia ambiental.</p>Actualización científica y sentido educativo<p>La reedición responde también a transformaciones recientes en la región, como la creación del Parque Nacional Ansenuza. A eso se suman cambios taxonómicos, tanto en nombres científicos como comunes, y una actualización en la clasificación de especies amenazadas. La obra fue editada por Ecoval y cuenta con el respaldo de ONG como Aves Argentinas y municipios locales como Morteros, Marul, Miramar y La Para.</p><p>“La idea es que tanto locales como turistas puedan conocer y valorar la riqueza de este lugar. Que se interesen por conservarlo”, enfatizó Bruno. La guía “Aves del Mar de Ansenuza” representa un hito en el vínculo entre la ciudadanía y su entorno natural. Más que un catálogo, es una invitación a redescubrir un patrimonio vivo que vuela sobre nuestras cabezas y que, con herramientas como esta, está un poco más cerca de ser protegido.&nbsp;</p>Los autores detrás de la guía<p>Gustavo Bruno: nacido en Córdoba capital y residente en La Calera, Bruno es biólogo y docente. Se ha dedicado a la educación ambiental y ha participado en múltiples proyectos de investigación. A través de Aves Argentinas, profundizó sus estudios en Mar Chiquita. “Hacer esta guía fue cumplir un sueño de décadas”, dijo emocionado.</p><p>Para Gustavo Bruno, la conexión con Ansenuza tiene un origen emocional profundo: “Siendo estudiante de Biología, fui por primera vez a Mar Chiquita en la década del 90. Una de las primeras cosas que observé fue una enorme bandada de flamencos levantando vuelo, una danzante mancha rosa en el cielo. Esa imagen me deslumbró y me quedó grabada. Creo que ese día supe que tenía que hacer una guía de aves de este lugar tan maravilloso”​.</p><p>Ezequiel Vivas:&nbsp;santafesino de nacimiento y cordobés por adopción, Vivas comenzó en la observación de aves en su niñez. Su encuentro con la fotografía transformó su hobby en una forma de vida. Ha ofrecido charlas y muestras en diversas provincias, siempre con el objetivo de “difundir e impulsar la protección de las aves”.</p><p>Ezequiel Vivas encuentra en el Parque de Ansenuza un escenario único para la fotografía de naturaleza: “Es uno de los lugares más biodiversos y abundantes del país. Uno puede ir a la costa y ver cientos de flamencos, gaviotas, patos… No hay otro lugar en la Argentina donde se vean estos números de aves”. Su filosofía es clara: “Más que técnica fotográfica, lo más importante es salir con mucha paciencia, conectar con la naturaleza y conocer el comportamiento de cada ave.”​</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/v192GDSK4l3osiphtcW__VFOMak=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/05/aves_de_ansenuza.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La nueva edición de la guía “Aves del Mar de Ansenuza”, obra de Gustavo Bruno y Ezequiel Vivas, destaca la riqueza ornitológica del Parque Nacional y se proyecta como una herramienta clave para observadores, educadores y turistas.]]>
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                <published>2025-05-04T12:30:00+00:00</published>
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            Un ecosistema natural en barrio Las Rosas
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AVkGbw67JrY4zYJewwRafz21jAI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/01/cascada_las_rosas_4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Fernando Benito, odontólogo de nuestra ciudad, nos comparte la fascinante historia de cómo transformó su hogar en un refugio natural. En su vivienda de barrio Las Rosas, construyó un estanque que alberga una cascada, plantas acuáticas, peces y una variedad de fauna, creando un ecosistema único.</p><p>"Es un estanque con una cascada, con plantas de agua flotantes y arraigadas", describe Fernando, quien ha observado cómo este espacio cobra vida. “La verdad que se forma un ecosistema increíble, la vida que genera es espectacular”.</p><p>La idea surgió de su amor por la naturaleza y el agua, algo que lleva dentro desde siempre. "Soy medio loco de la naturaleza de toda la vida, me gusta mucho la pesca", cuenta. Vivir en un lugar con espacio amplio le dio la posibilidad de soñar con un estanque. Durante años fue recolectando materiales y, tras un viaje a Europa en 2023, donde vio fuentes de agua en distintos lugares, decidió finalmente darle forma a su proyecto. "Volví y dije, este es el momento", recuerda con entusiasmo.</p><p>&nbsp;</p><p>El proceso no fue sencillo, pero Fernando lo hizo casi todo por su cuenta. "Tuve la ayuda del jardinero Aldo Barrera para la excavación, porque el trabajo más duro es excavar, ya que el estanque tiene el tamaño de una piscina", explica. Con la excavación lista, se encargó del resto: desde la instalación de la geomembrana hasta la colocación piedra por piedra de la cascada. "Cada piedra tiene un motivo especial en su lugar", dice, mostrando el cuidado y detalle con el que abordó el proyecto.</p><p>La biodiversidad es uno de los aspectos que más disfruta de su estanque. "Está lleno de pájaros que vienen a bañarse, tomar agua y comer insectos", cuenta con una sonrisa. La vida del estanque no solo se limita a las plantas y peces; "las mojarritas mantienen el estanque limpio de insectos, son los limpiafonderos", añade.</p><p>&nbsp;</p><p>El diseño de su estanque refleja su visión de la naturaleza. "A mí siempre me gustó algo agreste, bien natural, que parezca las orillas de un río", explica, y agrega que muchas de las plantas que lo rodean son autóctonas. “Traje florcitas lilas de la vía, plantas que crecen en la vereda, verbenas que nacen solas, y muchas otras que se adaptan muy bien al entorno”.&nbsp;</p><p>La fauna acuática es otra parte esencial del proyecto. "Fui a buscar peces de tanques australianos y también traje de Estación Clucellas", menciona. Los peces cumplen una función vital: "Mantienen el agua limpia, eliminan las larvas de mosquito", destaca.</p><p>&nbsp;</p><p>El estanque de Fernando es un proyecto que nunca dejará de evolucionar. "Es un proceso eterno. Los nenúfares, por ejemplo, necesitan cuidados especiales, y hay que ir rotando las plantas", afirma. También disfruta de compartir las plantas con quienes aprecian este tipo de ecosistemas: "A veces, regalo las plantas a gente que tiene fuentes", dice, con la satisfacción de ver cómo otros valoran su esfuerzo.</p><p>En cuanto al disfrute, Fernando vive rodeado de la vida que su estanque atrae. "Lo disfruto las 24 horas", asegura. Desde la calma de la mañana, cuando desayuna junto al estanque, hasta las noches iluminadas por las luces que instaló. "Es increíble, la vida nocturna que trae es casi igual al día", señala, destacando la presencia de ranas, sapos, y hasta culebras. "El ecosistema que genera un charco de agua es increíble".</p><p>Así, el estanque de Fernando Benito no es solo un proyecto estético, sino un testimonio de su amor por la naturaleza, un espacio donde la vida se renueva constantemente.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AVkGbw67JrY4zYJewwRafz21jAI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/01/cascada_las_rosas_4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Fernando Benito transformó su hogar en un refugio natural único. Con pasión y esfuerzo, creó un estanque con cascada que alberga plantas acuáticas, peces y una biodiversidad asombrosa, demostrando cómo un rincón de naturaleza puede traer vida y armonía a la ciudad.]]>
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                <published>2025-01-11T15:36:48+00:00</published>
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            Con nuevos portales de ingreso, la región de Ansenuza busca potenciar el turismo de naturaleza
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/73l3HGrLOfH9rsoEfCrXfS6VKOs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/10/ansenuza_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con el objetivo de seguir impulsando el turismo de naturaleza en la región de Ansenuza, el Ministerio de Ambiente y Economía Circular de Córdoba encabezó la inauguración de los nuevos portales de ingreso en las localidades de Marull, La Paquita, Morteros y La Para.</p><p>La construcción de estas obras es clave para el desarrollo turístico sostenible del área protegida, ya que mejora la experiencia de quienes visitan las localidades que se encuentran en el perilago de la laguna, y contribuye a la creación de una identidad propia de la región.</p><p>La instalación pudo concretarse a partir del trabajo articulado entre la cartera ambiental provincial, la Administración de Parques Nacionales y Aves Argentinas, quien financió el proyecto a través de una contribución realizada por la Fundación Wyss.</p><p>Los portales fueron construidos en hierro especialmente tratado para que pueda resistir las condiciones climáticas, y su diseño incluye una bandada de flamencos, especie característica del área y cuyo avistamiento consiste en uno de los mayores atractivos turísticos de la zona.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>La ministra de Ambiente y Economía Circular, Victoria Flores, celebró las obras realizadas y agradeció el aporte de todos los actores involucrados en el proyecto: “A través de estos portales y de la concreción de otras obras que estamos llevando a cabo en la zona, vamos a lograr que todas las personas que nos visiten se sientan bienvenidas. Y esto solo es posible gracias al enorme esfuerzo que estamos haciendo en equipo, junto a los gobiernos locales, el sector privado, guardaparques, las fundaciones y organizaciones que nos apoyan, y toda la comunidad”.</p><p>Luego, agregó: “Nuestra región de Ansenuza tiene un potencial extraordinario como destino nacional e internacional para el turismo de naturaleza y, a su vez, para el fortalecimiento de las comunidades locales ya que promueve la creación de nuevos puestos de trabajo y el desarrollo de la economía regional".</p><p>La inauguración de los portales se realiza en el marco del Plan Provincial de Fortalecimiento de Áreas Naturales Protegidas (ANP), el cual impulsa una importante inversión en infraestructura y equipamiento de destacamentos y Centros de Interpretación Ambiental.</p><p>Uno de los principales ejes del plan, es la creación de un corredor natural que unirá siete Áreas Naturales Protegidas del arco norte de la provincia de Córdoba.</p><p>Este proyecto, que se conoce como experiencia del monte al humedal, propone potenciar el desarrollo del turismo natural, a través de visitas que conecten la región de Ansenuza con las Reservas Cerro Colorado, Salinas Grandes, Orco Quebracho de la Cuenca Media del Quilpo, el Refugio de Vida Silvestre Paso Viejo, el Parque Natural y Reserva Forestal Chancaní y el Parque Nacional Traslasierra - Pinas.</p><p>La inauguración de los portales tuvo lugar durante la realización de la XX Reunión Argentina de Ornitología, que reúne a toda la comunidad ornitológica nacional y de países limítrofes.</p><p>En los distintos actos de inauguración participaron: el secretario de Policía Ambiental, Adrián Rinaudo; el secretario de Ambiente, Federico García; el subsecretario de Áreas Protegidas, Martín Guzmán; el director ejecutivo de Aves Argentinas, Hernán Casañas; el vicepresidente de Parques Nacionales, Marcelo Forgiono; la representante de la Fundación Wyss, Ana Luz Flores; y el intendente del Parque Nacional Ansenuza, Matías Carpinetto.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/73l3HGrLOfH9rsoEfCrXfS6VKOs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/10/ansenuza_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Las obras se realizaron en los ingresos a las localidades de Marull, La Paquita, Morteros y La Para a partir de un trabajo articulado entre el Ministerio de Ambiente y Economía Circular, la Administración de Parques Nacionales y Aves Argentinas.]]>
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                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2024-10-01T18:06:08+00:00</published>
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