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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-07-12T17:15:09+00:00</updated>
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            Atilio Olivetta, el médico que tendió puentes en el Chaco Salteño
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qP4tfSS0Wbaz0WBAwE1tZfEgOLA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/07/atilio_olivetta_medico_devotense_en_el_chaco_salteno_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Por María Laura Ferrero | LVSJ&nbsp;<p>Hay escenas que justifican años de esfuerzo. Hace apenas unas semanas, durante un nuevo operativo sanitario en el Chaco Salteño, una niña se acercó a Atilio Olivetta mientras terminaba de atender pacientes y le dijo, con total naturalidad, que él era su médico favorito. Después se dejó revisar sin miedo.</p><p>Al pediatra devotense todavía se le quiebra la voz cuando recuerda ese momento.</p><p>—Eso me hizo tambalear —admite.</p><p>No fue solamente un gesto de cariño.</p><p>Fue la confirmación de que casi dos décadas de trabajo silencioso habían logrado algo mucho más difícil que un diagnóstico o un tratamiento: construir confianza.</p><p>Porque hubo un tiempo en que aquella escena era impensada.</p><p>Los chicos lloraban cuando veían llegar a un médico. Muchas madres observaban con desconfianza a esos profesionales que aparecían desde tan lejos y, en numerosas comunidades, el idioma se convertía en una barrera casi imposible de atravesar. La mayoría hablaba wichí o chorote y apenas algunas palabras en español.</p><p>Hoy esa realidad comenzó a cambiar.</p><p>Los niños esperan los operativos, reconocen a quienes los atendieron años atrás y se acercan con la naturalidad que solo existe cuando la confianza ya echó raíces.</p><p>A Olivetta le alcanza esa imagen para explicar por qué, a los 76 años, sigue cargando el bolso y emprendiendo varias veces al año un viaje de casi 1.500 kilómetros hacia uno de los lugares más postergados del país.</p><p>No lo hace por reconocimiento. Tampoco por aventura.</p><p>Lo hace porque siente que allí encontró el verdadero sentido de una profesión que abrazó hace más de cuatro décadas.</p><p>"Encontré el lugar donde Dios quería que estuviera."</p><p>&nbsp;</p>La promesa<p>La historia comenzó mucho antes del primer viaje al norte argentino.</p><p>Nacido en Devoto, Olivetta se fue a Córdoba para estudiar Medicina cuando ya estaba casado. Trabajó mientras cursaba la carrera y recuerda que su esposa, oriunda de Saturnino María Laspiur, postergó sus propios proyectos para acompañarlo en ese camino.</p><p>"Ella dejó todo para que yo pudiera recibirme", cuenta con gratitud.</p><p>Se graduó en 1980 y realizó la residencia en Pediatría entre el Hospital de Niños y el Hospital Infantil de Córdoba. Como tantos profesionales de aquella época, regresó al interior convencido de que allí podía desarrollar su vocación.</p><p>Primero trabajó en La Paquita, donde era el único médico de un pueblo de apenas 600 habitantes. Después volvió definitivamente a Devoto, donde construyó una extensa trayectoria como pediatra, atendiendo en su consultorio y recorriendo durante tres décadas buena parte del departamento San Justo como auditor de una obra social.</p><p>Parecía una carrera profesional completa.</p><p>Pero la vida todavía le tenía reservado otro destino.</p><p>Todo cambió cuando uno de sus hijos enfermó de leucemia. Como médico conocía la gravedad del diagnóstico. Como padre, enfrentaba uno de los momentos más difíciles de su vida.</p><p>Fue entonces cuando hizo una promesa. Le pidió a Dios que se hiciera su voluntad. Pero si su hijo lograba salir adelante, dedicaría parte de su vida a servir allí donde la necesidad fuera más extrema.</p><p>No sabía cuándo ni cómo. Solo sabía que, si llegaba ese momento, no podía mirar hacia otro lado.</p><p>&nbsp;</p>El viaje<p>La respuesta apareció poco tiempo después. Un colega de Arroyito, el médico Gerardo Galimbertti, le comentó que el cantautor Jorge Rojas estaba formando un equipo sanitario para sumar atención médica al trabajo social que ya realizaba en comunidades del Chaco Salteño.</p><p>Hasta ese momento, el proyecto impulsado por el artista trabajaba principalmente en educación, cultura y deporte. La salud era el desafío que faltaba.</p><p>Olivetta aceptó sin dudar.</p><p>Pensó que viajaría hasta La Merced, cerca de Campo Quijano. Pronto descubrió que el destino estaba muchísimo más lejos.</p><p>Las comunidades donde comenzó a trabajar se encuentran en torno a Santa Victoria Este, en el extremo norte de Salta, una de las regiones más vulnerables del país. Allí viven principalmente pueblos originarios como los wichí, chorotes y chulupíes, que durante décadas enfrentaron enormes dificultades para acceder a servicios de salud, agua potable y caminos transitables.</p><p>Todavía recuerda aquella primera llegada. No tanto por las dificultades materiales, sino por el recibimiento. "Cuando la familia Rojas nos abrazó apenas llegamos, sentí que Dios me había puesto en el lugar correcto."</p><p>Esa sensación nunca volvió a abandonarlo.</p>Uno de los grupos que participó de uno de los operativos y vínculo que se logra con los chicos de las comunidades.&nbsp;Aprender<p>Los primeros operativos le enseñaron que el mayor desafío no era recorrer más de 1.500 kilómetros desde Córdoba ni soportar jornadas de calor extremo en medio del monte salteño. Lo verdaderamente difícil era derribar una barrera invisible: la desconfianza.</p><p>Muchas familias hablaban únicamente su lengua originaria y apenas entendían algunas palabras en español. En varias comunidades era indispensable la presencia de un enfermero o de un agente sanitario bilingüe que pudiera traducir cada consulta. Sin ese puente, la comunicación entre médicos y pacientes era prácticamente imposible.</p><p>"Al principio era muy complicado. Las mamás acompañaban a los chicos, pero hablaban muy poco español. Los papás también. Había un solo enfermero que conocía el idioma chorote y el wichí y era quien nos ayudaba a entender qué le pasaba a cada paciente", recuerda.</p><p>Pero el idioma no era el único obstáculo. También había miedo. Los chicos no se dejaban revisar y muchas familias observaban con cautela a esos médicos que llegaban desde tan lejos. Para cualquier profesional acostumbrado a un consultorio, aquella realidad obligaba a replantearse la manera de ejercer la medicina.</p><p>"Muchos llegan con ganas de cambiar todo en dos días. Nosotros entendimos que eso era imposible. Hace miles de años que viven así. Podemos ayudarlos a mejorar algunas cosas, pero no cambiarles su forma de vivir."</p><p>Con el paso del tiempo, aquella reflexión terminó convirtiéndose en una convicción.</p><p>"Nunca tratamos de cambiar lo suyo. Siempre respetamos su cultura, sus remedios naturales y sus creencias. Nosotros vamos a ayudar, no importa si son católicos, evangélicos o practican otra religión. Tampoco mezclamos política. La misión es mejorar un poco la calidad de vida."</p><p>Para Olivetta, esa fue la enseñanza más importante que le dejó el Chaco Salteño. Comprendió que antes de enseñar había que escuchar; antes de indicar un tratamiento era necesario comprender cómo vivían esas familias y cuáles eran sus verdaderas necesidades.</p><p>"Primero aprendimos nosotros", resume.</p><p>&nbsp;</p>Dignidad<p>Los resultados tampoco llegaron de un día para el otro. La confianza se construyó con paciencia y con presencia. Regresando una y otra vez a las mismas comunidades. Conociendo a las familias por su nombre. Recordando a los chicos que habían atendido años antes.</p><p>Por eso aquella frase de la pequeña paciente lo conmovió tanto.</p><p>Comprendió que el cambio más importante no estaba en las historias clínicas, sino en las personas.</p><p>"Antes los chicos no se dejaban revisar. Hoy vienen contentos, confían en nosotros y eso es una alegría enorme."</p><p>Con los años también cambió la manera de trabajar. Lo que comenzó con apenas tres o cuatro médicos atendiendo en una escuela rural fue creciendo hasta conformar un equipo interdisciplinario.</p><p>Actualmente, Olivetta integra Lawho, organización formada principalmente por médicos voluntarios que realiza operativos clínicos en el Chaco Salteño. Paralelamente, la Fundación Amtena lleva adelante las campañas quirúrgicas, permitiendo resolver casos que antes solo podían diagnosticarse. Ambas instituciones trabajan de manera complementaria y articulan acciones con el sistema sanitario local.</p><p>Cada operativo implica una logística compleja. Durante una semana, las escuelas rurales se convierten en consultorios donde se realizan controles pediátricos, clínicos, oftalmológicos, ecografías y estudios cardiológicos. Todo el equipamiento viaja desde Córdoba y, en muchos casos, debe funcionar con generadores porque todavía existen comunidades donde la electricidad continúa siendo un recurso limitado.</p><p>En los últimos años se incorporó además una herramienta que marcó un salto de calidad: un laboratorio portátil impulsado por el Sanatorio Allende, que permite realizar análisis clínicos directamente en territorio y obtener diagnósticos mucho más rápidos para enfermedades como anemia, diabetes o trastornos tiroideos.</p><p>Sin embargo, para Olivetta el mayor avance no está solamente en la tecnología. "Queremos que una persona que vive en el monte tenga la misma atención que cualquier paciente en una gran ciudad."</p><p>Con el tiempo comprendió que aquellos viajes nunca fueron una lucha contra la pobreza. Fueron, sobre todo, una manera de defender la dignidad de personas que durante décadas quedaron lejos de todo. Porque ayudar no significaba cambiarles la vida, sino garantizarles algo mucho más simple y, al mismo tiempo, mucho más profundo: el derecho a ser atendidos con el mismo respeto, la misma dedicación y la misma calidad que cualquier otro argentino.</p>Cambios<p>Cuando llegó por primera vez al Chaco Salteño encontró escuelas muy precarias, algunas sin sanitarios y otras sin energía eléctrica. Las familias caminaban durante horas para acceder a una consulta y los equipos médicos debían trasladar generadores para poder realizar una ecografía o un estudio básico.</p><p>Casi dos décadas después, la realidad sigue siendo difícil, pero también muestra avances que alimentan la esperanza. En varias comunidades llegó la electricidad, mejoró el acceso al agua potable, crecieron las escuelas y se formaron enfermeros locales y agentes sanitarios bilingües que hoy acompañan el trabajo de los profesionales durante todo el año.</p><p>"Jorge Rojas siempre decía que los primeros resultados los íbamos a ver diez años después. Y tenía razón", afirma.</p><p>Todavía quedan enormes desafíos. Las distancias siguen siendo largas, las lluvias muchas veces aíslan a las comunidades y persisten problemas vinculados con la alimentación, el agua y las enfermedades propias de la región. Pero Olivetta prefiere detenerse en los pequeños logros que hablan de un cambio profundo.</p><p>Recuerda, por ejemplo, la emoción de conseguir dos bicicletas para chicos que caminaban ocho kilómetros diarios para llegar a la escuela. O la satisfacción de ver regresar movilizados a médicos jóvenes que participaron por primera vez de un operativo y descubrieron una realidad completamente distinta a la que conocían.</p><p>"Eso también nos llena de esperanza", dice. "Porque la solidaridad también se contagia."</p><p>&nbsp;</p>Vocación<p>Mucho antes de viajar al Chaco Salteño, la solidaridad ya ocupaba un lugar importante en la vida de Atilio Olivetta. En Devoto no solo fue el pediatra de varias generaciones de niños. También dedicó buena parte de su tiempo a las instituciones de la comunidad.</p><p>Durante dieciséis años presidió la cooperadora escolar del Ipetym Nº 89, incluso cuando sus hijos ya habían terminado de estudiar allí. Desde hace dos décadas integra la parroquia San José como ministro extraordinario de la Comunión y continúa colaborando con distintos espacios vinculados a la salud.</p><p>Sin embargo, reconoce que hubo una conversación que terminó de marcar su manera de entender el servicio.</p><p>Fue su esposa quien un día le recordó que la educación de los hijos también era responsabilidad de los padres y no solamente de las madres. Aquella reflexión estuvo acompañada por una frase que jamás olvidó.</p><p>"El que no vive para servir, no sirve para vivir."</p><p>"Me quedó grabada para siempre", dice.</p><p>Tal vez por eso tampoco sorprende otra confesión que aparece casi al pasar durante la charla.</p><p>Antes de estudiar Medicina quería ser sacerdote. "Era mi vocación", recuerda.</p><p>Cuando le planteó sus dudas al cura de su pueblo, recibió una respuesta que lo acompañó durante toda la vida.</p><p>"Si además de curar el cuerpo ayudás a sanar el alma, también sos un cura."</p><p>Muchos años después, mientras recorría las comunidades originarias del norte salteño, sintió que aquellas palabras cobraban un sentido diferente.</p><p>&nbsp;</p>Compromiso<p>A los 76 años ya no atiende en consultorio como antes, pero cada vez que se organiza un nuevo operativo vuelve a preparar el bolso.</p><p>Las jornadas siguen siendo largas, los caminos difíciles y las incomodidades forman parte del viaje. Sin embargo, nunca pensó en dejar.</p><p>"Los muchachos del grupo me cargan y me dicen que ya es hora de jubilarme", cuenta entre risas. "Pero mientras el cuerpo me dé y ellos me acepten, voy a seguir yendo."</p><p>Esa misma convicción intenta transmitirla a quienes recién comienzan.</p><p>&nbsp;</p>El puente<p>Hace apenas unas semanas, una niña se acercó para decirle que él era su médico favorito.</p><p>Probablemente nunca imaginó todo lo que provocaron esas palabras.</p><p>Para Atilio Olivetta fueron mucho más que un gesto de cariño. Fueron la confirmación de que el esfuerzo de casi veinte años había valido la pena.</p><p>Recordó aquellos primeros viajes, cuando los chicos lloraban al ver llegar a un médico, las familias los observaban con desconfianza y el idioma parecía levantar una barrera imposible de atravesar.</p><p>Hoy esa realidad comenzó a cambiar.</p><p>No porque alguien hubiera intentado modificar una cultura ancestral. Sino porque aprendieron a escuchar antes de hablar, a respetar antes de enseñar y a caminar junto a esas comunidades sin perder de vista algo esencial: ayudar nunca puede significar imponer.</p><p>Quizás ese sea el mayor aprendizaje que le dejó el Chaco Salteño.</p><p>Entender que la medicina no solo puede aliviar un dolor o curar una enfermedad.</p><p>También puede acercar personas.</p><p>Tender puentes.</p><p>Y recordarnos que la dignidad no depende del lugar donde una persona nace, sino del respeto con que decidimos mirarla.</p><p>Hace casi veinte años, Atilio Olivetta emprendió aquel primer viaje para cumplir una promesa hecha durante la enfermedad de uno de sus hijos.</p><p>Con el tiempo descubrió que ese compromiso era apenas el comienzo de otro viaje, mucho más profundo. El de un médico que encontró una nueva manera de ejercer su profesión. Y el de un hombre que, después de recorrer miles de kilómetros por los caminos del monte salteño, comprendió cuál era el verdadero sentido de su vocación.</p><p>Por eso, cuando recuerda aquella promesa, ya no habla solamente de un compromiso cumplido.</p><p>Habla del lugar donde encontró la respuesta que había buscado durante tantos años.</p><p>Y entonces vuelve a repetir, con la serenidad de quien ya no tiene dudas:</p><p>"Encontré el lugar donde Dios quería que estuviera."</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qP4tfSS0Wbaz0WBAwE1tZfEgOLA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/07/atilio_olivetta_medico_devotense_en_el_chaco_salteno_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>A los 76 años, el pediatra devotense Atilio Olivetta continúa recorriendo miles de kilómetros para atender a comunidades originarias del Chaco Salteño. Una promesa hecha durante la enfermedad de uno de sus hijos cambió para siempre el rumbo de su vocación y lo llevó a descubrir que la medicina también puede tender puentes allí donde las distancias, el abandono y las diferencias culturales parecían haber levantado fronteras.]]>
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                                <updated>2026-07-12T17:15:09+00:00</updated>
                <published>2026-07-12T15:00:00+00:00</published>
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            La falta de pediatras
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/g26tC_Qu458iWw2RVL2GIOzXW8o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/pediatras.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La&nbsp;Sociedad Argentina de Pediatría&nbsp;expresó su “profunda preocupación” por la falta de residentes médicos de esa especialidad. Señaló que se vive “una crisis sostenida y creciente” que ha tenido visibilidad en las últimas semanas por las protestas que aún continúan en el Hospital Garrahan de Buenos Aires.</p><p>El comunicado de la entidad que agrupa a los pediatras de todo el país califica el problema como “estructural, de larga data y múltiples causas, que afecta tanto a residencias nacionales como provinciales, así como a numerosos hospitales del sistema público y privado”. En el mismo sentido, la SAP es contundente al sostener que “cada vez menos jóvenes eligen formarse como pediatras, y quienes lo hacen enfrentan condiciones formativas y laborales que dificultan su desarrollo profesional”.</p><p>No es la primera voz de alerta que lanza la citada entidad sobre la grave situación de la pediatría argentina frente a la falta de profesionales especializados. Hace un par de años se había llamado a la reflexión y a la participación activa de cada uno de los sectores involucrados porque el futuro “de la atención de los niños, niñas y adolescentes en nuestro país requiere de una pronta solución que asegure una formación adecuadamente remunerada, digna y de calidad científico-técnica”.</p><p>El nuevo llamado de atención de la entidad que agrupa a los pediatras no se queda solo en la queja. Describe con crudeza la realidad, resumida en tres puntos clave: “La disminución sostenida de postulantes a las residencias de pediatría, neonatología y terapia intensiva pediátrica, la precarización de las jornadas laborales de los residentes y la “pérdida del valor formativo de la residencia, cada vez más desplazado por la necesidad de cubrir demandas asistenciales urgentes”. Este último punto es el único en el que existe consenso entre los entes profesionales y las autoridades sanitarias nacionales y provinciales.</p><p>“La situación no solo continúa, sino que se expande geográficamente y se agudiza en su impacto. La sobrecarga laboral, los bajos salarios y la falta de condiciones adecuadas para el ejercicio de la pediatría están empujando a muchos profesionales fuera del sistema público, debilitando aún más la estructura sanitaria”, se afirmó. En este punto, no valorar la especialización como modo de crecimiento profesional se relaciona con la profunda crisis cultural que se vive y que llevará tiempo revertir. Una crisis surgida de la preferencia de la eficacia por sobre la vocación y la búsqueda del éxito económico inmediato. Sin embargo, el modo de trabajo impuesto en las residencias y su muy escasa remuneración ha llegado a un punto extremo. Se requiere, por ello, una urgente reformulación.</p><p>Puesta en la escena pública por las persistentes manifestaciones de reclamo que se escenifican en el hospital más emblemático de la atención a los niños, la merma en la cantidad de pediatras y también de otras especialidades es un problema tan complejo como de difícil resolución. Sin embargo, se hace necesario que, con urgencia, se dejen al costado las especulaciones políticas o ideológicas y se comience a trabajar en serio para delinear medidas y proyectos que busquen modificar esta realidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/g26tC_Qu458iWw2RVL2GIOzXW8o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/pediatras.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>No valorar la especialización como modo de crecimiento profesional se relaciona con la profunda crisis cultural que se vive y que llevará tiempo revertir. Una crisis surgida de la preferencia de la eficacia por sobre la vocación.]]>
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                                <updated>2025-09-02T17:52:20+00:00</updated>
                <published>2025-09-02T17:45:49+00:00</published>
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            Realizaron una capacitación en Emergentología Pediátrica y RCP en el Hospital Iturraspe
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WH_FNBQpPKfWcBynHLcZURn9UqA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/10/hospital_iturraspe_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Una capacitación en Emergentología Pediátrica con Simuladores dirigido a médicos y personal de enfermería del nosocomio en maniobras de reanimación cardiopulmonar básica y avanzada se llevó a cabo este sábado en el Hospital “J. B. Iturraspe”</p><p>El curso –que se llevó a cabo a través de un proyecto becado por la Fundación Nicolás Losano-, estuvo a cargo de las doctoras Claudia Curi y Silvia Sáenz del área de Emergentología del Hospital de Niños de Córdoba.&nbsp;</p><p>Al finalizar la capacitación, la doctora Verónica Pepino, directora del Hospital, ratificó “el compromiso y asistencia de la dirección apoyando y participando siempre a las iniciativas de los profesionales para dar calidad de atención y seguridad a todos los pacientes que llegan al Hospital”.</p><p>En tanto, la doctora María Celia Finetti, jefa del Servicio de Pediatría y Neonatología, informó que se trató de una capacitación interdisciplinaria del personal ante los casos de paro cardíaco dentro o fuera del Hospital y el uso del desfribrilador externo automático (DEA).</p>Médicos y enfermeros se capacitaron en RCP pediátrico<p>“En pacientes internados se debe saber bien cuál puede entrar en paro y también poder actuar en otros que vienen directamente a la guardia por ahogamientos en piletas, quemados, que sufrieron traumatismos de cráneo severos, politraumas o en pacientes con enfermedades respiratorias que pueden desencadenar un paro cardíaco”, explicó.</p><p>Por otro lado, recordó que el paro “también puede ocurrir en la calle, en la cancha o cualquier otro lugar fuera del Hospital en el que estemos frente a un paciente pediátrico o adulto. Por eso la idea es estar preparados y saber utilizar los desfibriladores externos automáticos (DEA)”.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WH_FNBQpPKfWcBynHLcZURn9UqA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/10/hospital_iturraspe_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Profesionales del Hospital de Niños de Córdoba llegaron al Hospital para capacitar a médicos y enfermeras en maniobras de RCP con muñecos y simuladores.]]>
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                                                <category term="salud" label="Salud" />
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                <published>2024-10-26T17:10:27+00:00</published>
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            Los pocos pediatras que quedan cuestionan a Milei por la política social
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0jeCOxQDW3O_AEf83z8x_Acexe0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/07/pediatras.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los 400 afiliados que integran la Sociedad Argentina de Pediatría explotaron contra el Gobierno de Javier Milei porque "impide el acceso de miles de niñas, niños y adolescentes a una alimentación básica imprescindible para su normal crecimiento y desarrollo".</p><p>Fue en el marco del escándalo de los más de 5 millones de alimentos que se comprobó que retuvo en dos galpones, y que todavía en gran parte no fue distribuido, e invocándose como "corresponsables" de "velar" por los derechos de los niños y "propiciar su restitución, en caso de que sean vulnerados".</p><p>Exigieron "la urgente reflexión de las autoridades para que cese de manera inmediata la decisión de desfinanciar los programas de seguridad alimentaria, respetando las leyes vigentes".</p><p>El problema no es menor, como revela un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la UCA según el cual el 11% de los niños y adolescentes del país va a comedores comunitarios.</p><p>&nbsp;</p>Falta de médicos<p>Hay 40 médicos cada 10 mil habitantes, pero en las provincias el déficit se multiplica.&nbsp;</p><p>Egresan 4 mil anuales. Faltan pediatras, clínicos, ginecólogos, y en terapia intensiva infantil, neonatología.</p><p>La pediatría atraviesa la mayor crisis estructural como especialidad, y la padecen precisamente los niños que necesitan atención en las guardias y consultorios de hospitales y muchas veces se tienen que ir ante esperas infructuosas.</p><p>En las guardias de los hospitales, tanto de adultos como pediátricas, asi como en las demoras de la agenda de los especialistas frente al aumento de demanda (por las enfermedades pero también por la migración al sistema público de afiliados al servicio de medicina prepaga que no pudieron seguir pagando o de aquellos que perdieron la obra social por cambios en su trabajo) las dificultades de atención van increscendo.</p><p>Afectan también a las clínicas privadas, que atienden tanto prepagas y sindicales como Ioma y Pami.&nbsp;</p><p>Asimismo, conseguir turnos con pediatras en hospitales públicos y privados forma parte de los problemas cotidianos en los centros de salud.</p><p>Reflejan una muestra de la gravedad del sistema de salud el que cada vez sea menor el interés de los egresados de medicina a hacer las residencias en la especialidad.</p><p>La escasez de pediatras tiene su epicentro en Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe, que había declarado la emergencia, a lo que tampoco la cartera nacional de Salud tomó cartas en el asunto.</p><p>En provincias como Río Negro, se tuvo que apelar a profesionales jubilados para cubrir, aunque más no sea, consultorios externos y guardias de 24 horas en el hospital, como sucede en Cipolletti.</p><p>&nbsp;</p>Defensores de la salud<p>El gremio de los pediatras lo ha venido alertando, como hace ahora con la seguridad alimentaria, asumiéndose como voz obligada en defensa de su salud y frente a la falta de perspectiva de solución inmediata y mediata de este drama".</p><p>En este contexto social es que los que van quedando se le plantan al Gobierno: "Es sabido que desde hace tiempo sus familias no pueden ser su núcleo de comensalidad en el hogar y que miles de organizaciones sociales, ecuménicas, de apoyo escolar, entre otras, han desarrollado comedores y merenderos que los asisten ante la carencia", expresaron ahora los pediatras que firmaron el comunicado.</p><p>Y agregaron: "La decisión tomada por el Poder Ejecutivo Nacional, encabezado por el presidente Javier Milei, de modificar la estrategia de sostén nutricional que desarrollaba el Ministerio de Capital Humano sin reemplazarla por otra que garantice la continuidad de la alimentación de las niñeces y sus familias, atenta contra su vida presente y futura".</p><p>Los médicos señalaron que son "corresponsables" de "velar" por los derechos de los niños y "propiciar su restitución, en caso de que sean vulnerados".</p><p>"En consecuencia, como voces obligadas en defensa de su salud y frente a la falta de perspectiva de solución inmediata y mediata de este drama, exigimos la urgente reflexión de las autoridades para que cese de manera inmediata la decisión de desfinanciar los programas de seguridad alimentaria, respetando las leyes vigentes", siguieron.</p><p>Los pediatras concluyeron: "Los indicadores socioeconómicos del Indec, de alcance público, muestran la progresiva y profunda inequidad en la distribución de los recursos en Argentina, que pone en riesgo toda la vida social, incluso el acceso a los alimentos básicos. Las consecuencias están siendo graves en los sectores de menores recursos".</p><p>&nbsp;</p>Vacantes para residencias<p>En tanto sigue latente el déficit en la atención de pacientes en tiempo y forma sin que las residencias en la especialidad contribuyan a paliar: este año sólo se cubrieron 7 de cada 10 vacantes.</p><p>El examen de ingreso para las residencias en medicina, bioquímica y enfermería que se realizó en 27 sedes en distintas jurisdicciones, puso de manifiesto el magro interés que despiertan, en general, ya que hubo 8200 postulantes habilitados para 5216 vacantes.</p><p>En pediatría, en 2022 hubo 540 vacantes y se postularon sólo 400 médicos. Este año, la convocatoria cerró en rojo: 394 aspirantes para 525 vacantes.</p><p>Se la caracteriza como una espacialidad puramente clínica, muy exigente y muy mal remunerada en comparación con otras.&nbsp;</p><p>Cada año terminan la carrera mucho menos del 10% de los alumnos que la empiezan.&nbsp;</p><p>Ingresan unos 10 mil y se reciben 600, de los que "es muy probable que un porcentaje importante no se presente a su residencia, ya que seguramente adjudicó en otro sistema", se lamentan.</p><p>El desequiibrio se traslada a la formación de planteles de especialistas y SAP lo explica en que para llegar a ser médico de planta una persona tiene que estar 12 años formándose, cuando en Estados Unidos, por ejemplo, la carrera dura cuatro años</p><p>"No hay mucha gente que esté dispuesta a estudiar ese tiempo para poder tener recién a los 30 años algo de plata", esgrimen.</p><p>&nbsp;</p>Hospitales públicos<p>En los hospitales públicos es, principalmente, donde no se llegan a cubrir las vacantes de residencia.</p><p>Las especialidades más afectadas son pediatría y clínica, claves en el funcionamiento de cualquier institución de salud. Se encargan de atender el 90% de las consultas.</p><p>Si se exponen los problemas que ahuyentan a futuros pediatras para formarse sobresalen: "mucho trabajo, poca plata", como resumen en SAP a la ombinación de las malas condiciones de trabajo, la inestabilidad laboral, los bajos salarios con diferencias interjurisdiccionales, y hasta situaciones de violencia. .</p><p>La entidad viene expresando su preocupación por la falta de adjudicación de vacantes en las residencias de Clínica Pediátrica, Neonatología y Terapia Intensiva Pediátrica en todo el país y aboga por un sistema de residencias médicas bien remuneradas y seguras para garantizar una formación adecuada y una atención de calidad para los niños y adolescentes.</p><p>Puntualmente rechaza que se deje de exceptuar a las guardias y extras para el cálculo del impuesto a las ganancias.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0jeCOxQDW3O_AEf83z8x_Acexe0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2024/07/pediatras.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Exigen el acceso de miles de niñas, niños y adolescentes a una alimentación básica, mientras se multiplican para cubrir guardias y consultorios con déficit de profesionales y residentes.]]>
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                                <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
                <published>2024-07-13T14:47:14+00:00</published>
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