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    <title>La Voz de San Justo</title>
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    <updated>2026-04-13T18:40:06+00:00</updated>
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            Córdoba: rescataron a 87 perros en estado de desnutrición
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/44Xzonk1MRHF6adZQd4jgWIcx6c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/10/perros_desnutridos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Un total de 87 perros desnutridos y en malas condiciones higiénicas fueron rescatados este jueves por la tarde durante un allanamiento realizado en barrio El Gateado, de la ciudad de Córdoba, según informó la Policía.</p>Animales desnutridos en Córdoba<p>Los efectivos, en coordinación con la Patrulla Ambiental, llevaron adelante el operativo en una vivienda ubicada en Cabaña La Virginia al 6700.</p><p>Allí, encontraron a los 87 perros de raza. De ellos, 67 adultos eran adultos, cinco cachorros y 15 recién nacidos.</p><p>Los animales quedaron bajo la custodia de BioCórdoba, mientras que el propietario fue identificado (su nombre no fue difundido por las autoridades) y puesto a disposición de la Justicia.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/44Xzonk1MRHF6adZQd4jgWIcx6c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/10/perros_desnutridos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Allanaron una casa en barrio El Gateado.]]>
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                                <category term="provinciales-174" label="Provinciales" />
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                <published>2025-10-25T17:02:14+00:00</published>
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            Gaspar, el perro viejito que encontró su hogar tras toda una vida en el refugio
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Q_wbZQ4T77beX0jKq2UnsDI3e8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/el_perro_rescatado_de_la_sociedad_protectora_de_animalesgaspar_y_gabriela_paruccia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Después de vivir toda su vida en el refugio de la Sociedad Protectora de Animales de San Francisco, Gaspar finalmente encontró un hogar. Su adoptante, Gabriela Paruccia, relató cómo llegó a su vida y cómo este perro viejito, con su carácter porfiado y su corazón tierno, le cambió el día a día.</p><p>La idea de adoptar a Gaspar surgió al verlo publicado por Dame una Pata, una organización que colabora con la protectora. Gabriela recuerda con emoción que la primera imagen de Gaspar le trajo recuerdos de Newton, un perro ciego que también adoptó años atrás y con quien compartió ocho años de vida hasta su fallecimiento. “Cuando lo vi, me hizo acordar muchísimo a Newton. De hecho, me puse a llorar”, confesó a LA VOZ DE SAN JUSTO. La decisión fue inmediata, y en contacto con las voluntarias, arregló todo para llevarlo a su hogar con la compañía de su amiga Betiana, quien la ayudó en todo el proceso y también cuida a su “manada” cuando ella viaja.</p><p>El traslado no fue sencillo. Gaspar pasó del refugio a la peluquería, después a una casa transitoria y finalmente al hogar de Gabriela. Los primeros días fueron intensos: el perrito ladraba casi sin descanso, buscando compañía, olfateando y adaptándose a un entorno desconocido. Sin embargo, Gabriela entendió que era parte del proceso de adaptación. “Después de algunos días empezamos a mejorar. Gaspar es un perro que necesita estar con alguien todo el tiempo, parece mentira que haya vivido en un refugio, pero así es”, explicó.</p><p>A sus ojos, Gaspar es un perro anciano y sano, con ciertas señales de la edad como artrosis y dientes desgastados, pero lleno de vida y energía afectuosa. Su carácter “porfiado” es, según Gabriela, fruto de años de luchar por su lugar, aprendiendo a sobrevivir y a hacerse respetar en el refugio. “Si no quiere caminar o hacer algo, no lo hace. Lo tengo que levantar en brazos”, comentó entre risas. Pero esa tozudez no es obstáculo para su amor incondicional: quiere mimos constantemente y se mantiene cerca de su familia todo el tiempo.</p><p>Gabriela, que siempre tuvo animales rescatados, señala que la resiliencia de los perros y gatos es admirable. “Con un poco de comida y mucho amor, ellos son felices sin importar su pasado. Gaspar y todos mis animales me enseñan eso: dejan atrás lo malo y disfrutan de la vida con lo que tienen ahora”, reflexionó. En su hogar, Gaspar se adaptó rápidamente a los recorridos de la casa y al patio, mostrando confianza y seguridad, y convirtiéndose en parte de la familia al instante.</p><p>Más allá del cuidado diario, Gabriela destaca lo gratificante que es brindarles un hogar a los animales que han pasado por situaciones difíciles. “No hay nada que te reconforte más que ver a un animal feliz, sobre todo si fue rescatado o tiene el alma rota. Ser parte de cambiar su vida, darles amor, comida, un lugar cálido y seguridad, es lo que más me llena”, afirmó.</p><p>Hoy, Gaspar disfruta de su hogar definitivo: un espacio seguro, con cariño constante y compañía, rodeado de otros perros y gatos rescatados que conviven con él. Gabriela se asegura de que su vida, hasta su último día, esté llena de cuidados y afecto. La historia de Gaspar es un recordatorio de que cada animal merece una segunda oportunidad, y que la paciencia, el amor y la dedicación pueden transformar vidas, incluso las más largas y difíciles en un refugio.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Q_wbZQ4T77beX0jKq2UnsDI3e8Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/09/el_perro_rescatado_de_la_sociedad_protectora_de_animalesgaspar_y_gabriela_paruccia.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Después de toda su vida en el refugio, Gaspar, un perro “viejo y porfiado”, finalmente encontró un hogar junto a Gabriela Paruccia. Con cariño y paciencia, aprendió a adaptarse a su nueva rutina y a disfrutar de la compañía y el amor que siempre mereció.]]>
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                <published>2025-09-14T13:20:30+00:00</published>
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            Del caos de los 200 perros a los 30 de la esperanza: el Refugio contado por sus voluntarias
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/u2OYdSMKG_aiqdqJ01ZEVPpArXg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/protectora_de_animales_refugio_contado_desde_las_voluntarias.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando se habla del refugio, lo más revelador es escuchar a quienes participan a diario de su trabajo. Carolina Fogel, de 43 años, comentó que comenzó a colaborar en 2016 y que desde entonces no dejó de asistir. Lucía de Ramos Salomón, de 18 años, se incorporó hace relativamente poco y explicó que, aunque su participación fue intermitente, ya lleva dos años formando parte del grupo. Noelia Vivas, de 34 años, es una de las voluntarias más veteranas y señaló que comenzó en 2013, hace casi 12 años. Por su parte, Melisa Orellano, la más reciente, indicó que se sumó este año y que ya se siente parte del equipo.</p><p>Ellas, junto con otras voluntarias, ponen cuerpo, tiempo y corazón en un lugar que cambió radicalmente a lo largo de los años. Y el contraste entre aquel “antes” y este “ahora” se vuelve inevitable en cada recuerdo.</p><p>&nbsp;</p>El antes: un caos difícil de olvidar<p>Quienes conocimos el refugio en sus inicios sabemos que era un lugar hostil. El barro, los baldes de agua cargados a mano, los perros desesperados, el descontrol en los caniles.</p><p>Carolina así lo recordó: “Antes, cuando entrábamos, teníamos que hacerlo con palos literalmente. Cada vez que escuchaban un ruido, se agarraban a pelear entre 10 o 15. Había muchas muertes, era re difícil contenerlos. Yo cuando entré era un desastre, sinceramente”.</p><p>Los números impactan: había más de 200 perros. Muchos sueltos, otros amontonados en caniles donde podían convivir hasta 15 animales grandes. Era casi imposible contar cuántos había realmente.</p><p>&nbsp;</p>Carolina, Lucía, Noelia y Melisa son algunas de las voluntarias que día a día sostienen el refugio con su tiempo y compromiso.El ahora: un refugio más tranquilo<p>Hoy el predio cambió. Hay agua potable, canillas en todos los caniles, limpieza y orden. Y lo más importante, menos perros. Es decir, más adopciones.</p><p>Noelia se muestra mucho más aliviada y señaló: “Ahora hay más o menos 30 perros, cuando yo arranqué había 200. Era una locura, muy distinto. Hoy están cuidados, más tranquilos. Cuando hay tantos, ellos se estresan, viven en alerta. Ahora los veo más contentos”.</p><p>Es cierto, todavía los inviernos son crueles y los veranos agobiantes, y los perros pasan muchas horas solos. Pero la diferencia con aquel caos inicial es enorme.</p><p>&nbsp;</p>El quiebre social<p>Para Noelia, el cambio también se dio afuera. “Creo que hubo más concientización, más empatía. Las redes sociales ayudaron un montón para viralizar casos, alertas, situaciones de abandono. Y los tránsitos hicieron mucho también”, argumentó.</p><p>Hoy, llegan al refugio los casos más críticos, perros rescatados del maltrato, animales enfermos que necesitan medicación y cuidados. Ya no es, como antes, un depósito donde cualquiera podía desechar a su mascota.</p><p>En este sentido, Carolina aclaró: “La gente tiene que entender que no se puede venir y tirar el perro. Solo recibimos casos de emergencia. Si alguien dice ‘no lo quiero más y lo traigo’, no. Eso no es posible”.</p><p>&nbsp;</p>El corazón del voluntariado<p>Cada una de ellas tiene un motivo íntimo que la trajo hasta acá. “Desde chica siempre rescaté animales. Una perra con cría, un gatito atropellado. Hasta que un día encontré la Protectora. Y ver a otras personas con el mismo amor que yo me hizo sentir que no estaba sola”, remarcó Carolina.</p><p>Esa compañía es lo que permite sostener el trabajo en el tiempo. “Porque mantener un voluntariado tantos años es imposible si no hay amor y compromiso verdadero”, agregó Noelia.</p><p>&nbsp;</p>Lo que falta y lo que se necesita<p>Aunque el predio mejoró, para Melisa aún hay necesidades urgentes. “Lo que más necesitamos hoy son tránsitos y traslados. Parece una pavada, pero un perro necesita una radiografía y no siempre la hacen en la veterinaria de siempre. Hay que llevarlo a otra, acompañarlo. Y no siempre tenemos cómo hacerlo”, explicó.</p><p>También se requieren donaciones y socios. “Las cirugías y tratamientos son carísimos. Al menos ahora, con menos animales en el predio, podemos repartir mejor el balanceado. Eso nos da un respiro. Pero sigue faltando”, agregó Noelia.</p><p>&nbsp;</p>Adoptar con conciencia<p>En cada charla aparece la misma preocupación, la falta de responsabilidad a la hora de adoptar “Hoy mucha gente cree que adoptar es tener un perro porque sí. Pero no, es cuidarlo, tener paciencia, ser responsable. Un perro que sale de acá no es lo mismo que uno que siempre estuvo en una casa. Necesita adaptarse, y eso requiere tiempo. No es que ‘no se adaptó, lo devuelvo’. No. Adoptar es para siempre”, indicó Lucía. Esa frase podría ser un lema del Refugio: la adopción es un compromiso de por vida.</p><p>&nbsp;</p>Una cita con los perros adultos<p>El próximo 28 de septiembre, de 16 a 18, en la Plaza Vélez Sarsfield, habrá una nueva jornada de adopción de perros adultos. En este marco, Carolina invita a la sociedad y remarcó: “La mayoría de los perros que viven acá tienen un promedio de 10 años. Queremos que la gente los conozca. Ellos merecen pasar sus últimos años en una casa, no en un canil”.</p><p>Habrá desfile de disfraces, y la consigna clara: todos los perros con correa y bolsita para juntar la caca. Será un espacio de encuentro, pero sobre todo una oportunidad para transformarles la vida a ellos.</p><p>&nbsp;</p>El refugio somos todos<p>Cuando cierro los ojos pienso en esa frase que quedó flotando de boca de Noelia: “Que adopten, no se van a arrepentir. Y que lo hagan con conciencia, con responsabilidad. Porque un animal es un compromiso de por vida”.</p><p>Y entonces entiendo que el Refugio no es solo un predio con caniles. El refugio es una red de manos, de voces, de miradas que se cruzan en un mismo amor. Es un acto de resistencia contra la indiferencia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/u2OYdSMKG_aiqdqJ01ZEVPpArXg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2025/08/protectora_de_animales_refugio_contado_desde_las_voluntarias.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>De un refugio colapsado a un espacio con mayor organización y menos animales en espera de adopción. La transformación fue posible gracias al compromiso de un grupo de voluntarias que sostienen el lugar desde hace más de una década. Sus testimonios reflejan el camino recorrido, las mejoras alcanzadas y los desafíos que aún persisten: desde la necesidad de tránsitos y donaciones hasta la concientización sobre la adopción responsable.]]>
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                <updated>2025-08-31T12:29:22+00:00</updated>
                <published>2025-08-31T12:15:16+00:00</published>
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